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Moisés o minicuna, ¿realmente son necesarios?

Podríamos estar divagando sobre ello hasta el final del texto, pero sería desaprovechar tu atención a lo largo del próximo par de minutos así que vamos al grano: no son realmente necesarios. Te explicamos por qué.

Bebé en moisés (Foto: iStock)
Bebé en moisés (Foto: iStock)

Cuando un bebé está en camino, sobre todo si es el primero, el gasto inicial aumenta de golpe porque la lista de productos de obligatoria adquisición es costosa. La silla del coche, el cochecito, o la ropa son tres ejemplos de ello. Pero la lista de imprescindibles en realidad no sería tan larga si no se ampliara con artículos que no necesariamente han de ser comprados. La minicuna o el moisés son un buen ejemplo, ya que es un paso previo que se puede saltar directamente hasta la siguiente estación, la cuna. 

Diferencias entre minicuna y moisés

Si no conoces la diferencia entre minicuna y moisés, básicamente este último es una cesta sobre una base firme y ambas partes son divisibles mientras que la minicuna es una única estructura pero suele ser plegable y además incorpora ruedas para poder moverla con libertad. Es cierto que por las dimensiones reducidas de ambos con respecto a las cunas el bebé estará más recogido en un moisés o una minicuna pero esto es algo que influye más en la tranquilidad de los padres que en el bienestar del pequeño, que realmente no va a notar la diferencia. 

Y no la va a notar entre otras cosas porque no podrá comparar sensaciones con respecto a la cuna si nunca duerme en minicuna o moisés. Además, durante los primeros meses de vida no se moverá mientras duerme prácticamente; es más, tendréis que ser vosotros los que a menudo le tengáis que girar de lado su cabecita para que no se pase todas las horas de descanso en la misma posición. Y a todo esto hay que añadir la cantidad de horas que se va a pasar en la cama si decidís hacer colecho con él, algo que recomiendan cada vez más expertos para fortalecer el vínculo con el recién nacido y aportarle la seguridad que demanda. 

Ventajas de ambos

Dicho esto, la minicuna y el moisés solo tienen una explicación práctica (doble) que añadir a lo ya comentado de la sensación de tranquilidad que puede aportar a los padres pensar que el niño está más recogido en un lecho reducido: la facilidad para moverlo de sitio por la casa y tenerlo al lado de la cama por la noche, y también es más cómodo coger y dejar al pequeño porque su profundidad y su altura son ideales para ello.

Si este es el motivo que os anima a comprarlo, entonces el argumento es más que razonable. No en todas las casas entra la cuna en la habitación de matrimonio y también habrá quien prefiera tenerle más cerca cuando duerme, algo que podéis hacer de forma sencilla con la minicuna si tiene ruedas o con el moisés, ambos muy fáciles de transportar por las distintas estancias de la casa. 

Pero incluso este argumento es fácilmente rebatible ya que actualmente se venden artículos todavía menos aparatosos que son encima más versátiles que los moisés y las minicunas. Es el caso de las cunas nidos portátiles, que puedes poner junto a ti en la cama, en el sofá (siempre bajo vigilancia y sin riesgo de caída) y hasta en el suelo sobre una alfombra, por ejemplo. Dan el mismo servicio pero son más cómodas -y se pueden hasta llevar fuera de casa- y ninguno de los tres productos es imprescindibles en cualquiera de los casos. Además, su vida útil es muy corta porque a partir de los cuatro meses, aproximadamente, se quedan pequeños y tocará recurrir a la cuna para el sueño y a la hamaca como apoyo, un producto al que se le puede sacar mucho más partido en nuestra humilde opinión, formada en base a la experiencia. 

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