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No todas las leches de crecimiento son iguales

Las leches de crecimiento están indicadas para los bebés más mayorcitos, a partir de un año. Te explicamos sus características, para quiénes es muy recomendable y todos los beneficios que suponen estas leches. Eso sí, no todas son iguales, ¡fíjate bien en etiquetado para elegir con acierto!

leche

Cuando el niño cumple el primer año de edad, se puede decir que ya come casi de todo. Una dieta equilibrada en los niños pequeños (1-3 años de edad) es suficiente para cubrir las necesidades de todos los nutrientes. Sin embargo, en nuestro país es frecuente que se consuman algunos en exceso o que un porcentaje de niños ingiera cantidades insuficientes de otros, fundamentalmente hierro, ácido docosahexaenoico y vitamina D. Por este motivo, la Sociedad Europea Pediátrica de gastroenterología y nutrición infantil (ESPGHAN) señala la importancia de no dar leche de vaca al niño antes del año de edad. La razón es por el gran contenido en proteínas y en sales minerales de la leche de vaca y de sus derivados, que no son adecuados para el aparato digestivo y renal del niño. Un hecho que según los expertos puede predisponer a padecer obesidad o sobrepeso en etapas posteriores de su desarrollo. Además la leche de vaca prácticamente no contiene hierro, también importante en las primeras etapas del desarrollo del niño.

Como alternativa, desde que el pequeño tiene un añito y hasta los tres años, se presenta la leche de crecimiento como una opción útil, práctica y eficaz para aportar estos nutrientes y ayudar a equilibrar la dieta. La leche de crecimiento ofrece un aporte nutricional equilibrado y adaptado a las necesidades de los niños entre 1 y 3 años. Tiene más vitaminas, hierro y calcio que la leche de vaca y es rica en ácidos grasos esenciales. La ingesta de productos ricos en nutrientes para favorecer el desarrollo en esta etapa como la vitamina D, hierro, calcio y yodo, y con un bajo contenido en azúcares y grasas saturadas es imprescindible dentro de una dieta saludable y, además, ayuda a mantener un correcto funcionamiento del organismo. Eso sí, no todas las leches adaptadas (o de crecimiento) son iguales, de ahí que sea importante entender las recomendaciones nutricionales, y leer la etiqueta, evaluar y comparar, para realizar la elección correcta. La composición de las leches de crecimiento que se comercializan en España es muy heterogénea. En algunos casos es parecida a la de las fórmulas de continuación, pero en otros se asemeja más a la de la leche de vaca. Por ello, la evaluación de las leches de crecimiento debe hacerse de manera individual para cada marca.

Cómo deber ser la dieta en los niños de 1 a 3 años

bases de alimentacion

La alimentación en los primeros años de vida juega un papel fundamental para el adecuado desarrollo de los más pequeños. En los primeros meses de vida la leche materna es el alimento idóneo para su alimentación. ¿Y después? La leche es fundamental en los primeros estadíos de crecimiento del niño, de hecho supone más del 40% de su aporte nutricional. Se trata de un producto rico en proteínas, grasas, vitaminas y minerales. Destaca en particular el aporte en calcio que proporciona, importantísimo para el desarrollo de los niños. Salvo por su déficit en hierro, podemos considerar a la leche como un alimento muy completo nutricionalmente.

A partir de un año, el organismo del niño ya está preparado para asimilar una dieta variada que incluye la leche de vaca. Pero a muchos padres se les plantea una duda, ¿es efectivamente la leche de vaca la más adecuada para mi hijo? Y esta duda es comprensible: en el mercado hay una gran oferta de leches de crecimiento, leches especiales orientadas a niños de esa edad. Revisamos los supuestos aportes de este tipo de leche.

Hemos querido conocer la opinión de los expertos teniendo en cuenta las ingestas dietéticas diarias recomendadas de 1 a 3 años. El Dr. Jaime Dalmau Serra, de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital Infantil La Fe de Valencia y el Dr. José Manuel Moreno Villares, de la Unidad de Nutrición Clínica del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, realizaron una revisión del estudio “Leches de crecimiento. ¿Qué pueden aportar en la alimentación del niño pequeño?”, publicada en la revista científica Acta Pediátrica. En el momento en que se inicia la diversificación alimentaria es fundamental prestar atención a la dieta para que sea completa, variada y equilibrada. Los doctores nos cuentan que los niños españoles "consumen algunos nutrientes en exceso, como es el caso de las proteínas, o que un porcentaje de niños ingiere cantidades insuficientes de otros, fundamentalmente hierro, ácidos grasos Omega 3 y vitamina D". En líneas muy generales podríamos resumir que las bases de la alimentación infantil se basan en 3/4 raciones de pescado por semana, 2/3 lácteos al día, frutas y verduras 5 al día, 2/3 a la semana de legumbres ... Las prisas, el escaso tiempo para hacer compras sanas y cocinar alimentos o los propios gustos alimenticios de los niños provocan ciertas carencias de nutrientes. Por eso los médicos nos plantean que "las leches de crecimiento (leche de crecimiento o leche tipo 3 a partir de 1 año de edad) son una opción útil y complementaria en la dieta del niño pequeño para mejorar los aportes de nutrientes esenciales como el calcio, el hierro, la vitamina D o los ácidos grasos Omega 3 DHA" en el contexto vital de estos primeros años donde los cambios físicos como nutricionales (con una introducción progresiva de diferentes grupos de alimentos) son vitales. Es importante recordar, la composición de las leches de crecimiento las cuales han sido adaptadas para cubrir los requerimientos nutricionales de los pequeños, pero no todas son iguales. Es muy importante leer el etiquetado y realizar un ejercicio comparativo para acertar en la elección e identificar la composición más adecuada.

En opinión de los médicos, las leches de crecimiento "son un buen vehículo para aportar estos nutrientes esenciales además porque suponen un esfuerzo mínimo en los hábitos de consumo, ya que la leche está en su dieta cada día". Los autores resaltan que, “en los niños con dietas desequilibradas o con necesidades nutricionales especiales, podría recomendarse proseguir con una fórmula de continuación hasta los 2-3 años de edad, aunque son fórmulas lácteas destinadas a lactantes de 6-12 meses. La disponibilidad de preparados lácteos adaptados para niños pequeños podría ayudar a paliar algunas de estas deficiencias. Así, actualmente se dispone en el mercado de las leches de crecimiento”.

Beneficios de las leches de crecimiento

tabla com oparativa
  • Valor energético. Es similar al de la leche de vaca. La leche entera de vaca proporciona unas 60 kcal/100ml, aproximadamente 120 kcal por vaso, si se recomienda alrededor de tres vasos al día, supone 360 kcal al día procedentes de la leche, lo que finalmente supone que para un niño de 1 año el 36% de la energía diaria recomendada proceda de la leche, y para 3 años alrededor del 25% .
  • Más Omega 3 DHA. Es fundamental para el desarrollo del cerebro, y los niños españoles ingieren menos del 50% de la CDR (cantidad diaria recomendada), por ese motivo las leches adaptadas son una alternativa útil.
  • Más hierro. El Hierro tiene un papel clave en el desarrollo cognitivo y el 21% de los niños no alcanza la ingesta diaria recomendada.
  • Más Calcio y más Vitamina D. Ambos nutrientes tienen un papel esencial en el crecimiento y desarrollo de los huesos y los niños españoles presentan déficits de ingesta del 75% y 100% respectivamente. Están ampliamente presentes en estas leches. Sin embargo un aporte extra de vitaminas no es necesario para mantener una dieta adecuada. No olvidemos que a partir de un año el niño toma todo tipo de alimentos. Por lo tanto, las incorpora en su dieta a través de la fruta, la verdura, la leche, la carne o el pescado.
  • Azúcar añadido. El único azúcar que existe en la leche, de forma natural,  es la lactosa. Es muy importante que elijamos una leche de crecimiento sin azúcar añadido.
  • Contenido proteico. Es ligeramente más bajo que en la leche de vaca, en línea con la recomendación de los expertos.
  • Las grasas. En cantidad, son similares a los de una leche de vaca, no así su perfil lipídico. Estas leches contienen menos cantidad de grasas saturadas y más ácidos grasos esenciales asemejándose más al de una leche materna. No obstante, estos ya se encuentran de manera natural en la dieta de un niño a partir del año: aceite de oliva, los cereales, los huevos, o el pescado, entre otros.

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