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Soluciones 'smart' para el cuidado de tu hijo

¿Sabías que 1 de cada 3 padres españoles alimenta a sus bebés con tarritos preparados en lugar de papillas caseras? Ante la dificultad de conciliar la vida familiar con la profesional, cada vez somos más los padres que buscamos soluciones prácticas para el cuidado de nuestros hijos. Eso sí, sin renunciar a lo mejor para tu bebé.

La llegada de un bebé a la familia siempre es un momento de ilusión y emoción, en el que a veces las dudas también hacen su aparición. Los tiempos cambian y lo que hace 30 años era ideal para los bebés, hoy ya no se recomienda. Aunque a veces echemos mano de la experiencia y sabiduría de nuestra madre, el pediatra es la persona que más conocimientos tiene sobre lo que es adecuado o no para nuestro hijo. En principio no deberíamos dudar de sus recomendaciones, ni sustituirlas por otras. Cuando nace un bebé, especialmente si es el primero, todo es nuevo y desconocido y surgen un montón de dudas sobre su salud y cuidados. Para evitar algunas preocupaciones típicas de esta preciosa etapa, te damos las claves sobre todo lo que rodea este momento: consejos de alimentación, productos especiales… ¡todo lo que necesitas para que tu viaje junto con el bebé sea muy enriquecedor!

Consejos 'smart' de alimentación

Muchas familias recurren con cierta desconfianza a los tarritos industriales para dar de comer a sus hijos de temprana edad. Algunos sienten que alimentar con tarritos industriales podría no ser la mejor opción ya que descofian de la calidad de los productos empleados, sin embargo, la falta de tiempo nos obliga a buscar soluciones inteligentes. Pues bien si eres de los que no tienen tiempo y tiras de tarritos, ¡tenemos buenas noticias para ti! En su apuesta por seguir dando respuesta a las necesidades actuales de las familias españolas, Lidl lanza su propia línea de cuidado del bebé bajo su marca Lupilu. Desde artículos para la higiene de los más pequeños, accesorios para la mamá, hasta una amplia gama de productos de alimentación bio, de acuerdo con las nuevas tendencias de consumo.

¿Por qué decantarnos sin miedo por tarritos BIO?

Vamos por partes. Las grasas de los tarritos y los purés naturales en cuanto a cantidad y calidad son bastantes similares. De hecho algunas marcas refuerzan el contenido en ácido linoleico con la incorporación de aceites de semillas. Las diferencias proteicas dependen de la varidad cárnica o pescado empleado o la cantidad añadida, pero los industriales pasan controles sobre la recomendación diaria de proteínas (debe ser de unos 30'-50 gramos por puré). Lo más destacado de los tarritos es la referencia de hidratos de carbono donde las marcas comerciales no llevan azúcares añadidos. Las recetas caseras tienden a emplear más de la necesaria, algo que no ocurre con los industriales ya que los niveles de sodio están en general bastante bien controlados. En el estudio ALSALMA sobre el Análisis cuantitativo de la ingesta de nutrientes en niños menores de 3 años se detectó déficit alimenticio de hierro, vitamina D, necesaria para la absorción de calcio, y exceso de vitamina A y Zinc, esencial para el crecimiento. Las comidas caseras tenían un contenido más alto que el nivel deseado de sodio y las comerciales tenían mayor densidad de energía, mejor proporción de macronutrientes y una menor variación en el contenidos de nutrientes.

No hay nada como la alimentación casera pero tenemos una alternativa perfectamente válida. Los tarritos están preparados bajo estrictos controles sanitarios y responden a normas no menos estrictas en cuanto a su contenido. Se preparan con hortalizas y frutas recién recolectadas con procedimientos que conservan los nutrientes. Contienen proteínas y fibra en su justa proporción. Los tarritos industriales son más seguros desde el punto de vista microbiológico. Ahorran tiempo, permiten variar la comida del bebé sin cargar el cesto de la compra familiar, y son muy cómodos, especialmente para viajes, desplazamientos o cualquier imprevisto.

Menos azúcares

¿Cómo puedo saber si los cereales o los tarritos de frutas contienen azúcares añadidos? Para saber si los tarritos de frutas o verduras y los cereales infantiles que le das a tu hijo contienen azúcar añadido debes fijarte principalmente en los ingredientes. Por ejemplo, la dextrosa, glucosa, jarabe de glucosa, almidón, fructosa, sacarosa, maltosa o galactosa son azúcares naturales que a veces se extraen de alimentos para agregarlos a otros y darles más sabor. Esta adición es lo que se conoce como “azúcares añadidos”.

Pero ¿qué pasa con los tarritos de frutas? Si en los ingredientes presentes en el etiquetado de tus tarritos tan solo aparecen frutas, no te preocupes, querrá decir que todo el azúcar que contiene es el naturalmente presente en la fruta. Si en su contra, encuentras alguno de los términos anteriores, querrá decir que sí que se le ha añadido durante su producción. 

¿Y con los cereales? En el caso de los cereales procesados, durante la fabricación, se rompen los enlaces de los carbohidratos complejos, que es lo que haría nuestro cuerpo, y se convierten en azúcares simples. Por lo tanto, los azúcares simples que contienen los cereales son propios de los alimentos, a no ser que en su composición encontremos otros añadidos como “azúcar, miel…”. 

Las leyendas “sin azúcares añadidos” o “con azúcares naturalmente presentes” ponen de manifiesto que ese producto no tiene agregado ningún azúcar que no sea el propio del alimento. Así pues, a la hora de escoger, ¡fíjate bien en los ingredientes!

Más respetuosos

Lo mejor y del mejor origen para nuestros peques. La producción ecológica, también denominada biológica u orgánica, es una forma de producir alimentos respetando unas normas medioambientales y de bienestar animal muy estrictas que disminuyen el impacto del hombre sobre el medio ambiente. En otras palabras, es un modo de elaborar alimentos de forma más respetuosa con la naturaleza, desde el inicio de la producción, el procesamiento, la distribución y la venta.

Diferenciar un producto ecológico de uno convencional es muy sencillo. La Unión Europea (UE) diseñó un sello alimentario específico para los alimentos biológicos, con la finalidad de que el consumidor pudiera identificar fácilmente estos productos. La marca Lupilu te acompaña en los momentos clave de tu vida con los mejores productos para ti y tu bebé.

Alimentación del bebé, según sus meses

Para los bebés de 0 a 6 meses, como recomienda la OMS, es la fase de lactancia exclusiva. La leche, preferiblemente materna, es el único alimento que debe consumir el bebé, ya que su inmadurez solo le permite utilizar sus reflejos primarios de búsqueda, succión y deglución. 

La introducción de los sólidos y el inicio de la alimentación complementaria preocupa a muchos padres así que vamos a tratar de desenmarañar todas las dudas. Descubre recetas ideales para tu bebé con Lupilu

Bebés de 6 a 12 meses: 

A partir de los 6 meses, el aporte nutricional de la leche materna o la leche de fórmula puede no ser suficiente para el bebé. Comienza entonces la alimentación complementaria o introducción de sólidos, que consiste en la administración de alimentos distintos de la leche materna o la leche de fórmula adaptada. 

La alimentación complementaria tiene un doble objetivo: satisfacer los requerimientos nutricionales del bebé y crear unos hábitos alimentarios saludables. La alimentación complementaria es el período de tiempo en el cual los papás van introduciendo a la alimentación del lactante de forma lenta, progresiva y en pequeñas cantidades alimentos líquidos, semisólidos y sólidos diferentes a la leche. Este proceso se inicia cuando el pediatra lo considera oportuno, que suele ser alrededor de los 6 meses de edad (nunca anterior a los 4 meses). Incluso después de la introducción de los alimentos complementarios, la leche continúa siendo un pilar importante de la alimentación de tu pequeño.

Cuando el bebé tiene entre 7 y 9 meses comienza la masticación rítmica, aún en ausencia de dientes, por lo que conviene añadir alimentos semisólidos o de masticación suave, como el alimento infantil elaborado con leche de continuación, papillas, tarritos, purés o comida en trocitos pequeños, como se aplica según lo que indica el método Baby Led-Weaning.

De 13 a 24 meses: 

A medida que el bebé va desarrollando sus habilidades psicomotoras, adopta una alimentación más parecida a la de los adultos. A partir del primer año, el niño consolida su gusto al probar nuevos sabores y texturas, y comienza a mostrar sus preferencias. Coge ideas de recetas perfectas y pensadas para tu bebé con Lupilu

Conviene ampliar al máximo y de manera progresiva la gama de alimentos, para que a los 2 años pueda comer lo mismo que los adultos, salvo alimentos que no se deba por peligro de atragantamiento o por alergias del pequeño. 

Poco a poco sustituirá el biberón, en caso de que lo haya usado, por el vaso y aprenderá a usar la cuchara y el tenedor, aunque al principio usará los dedos para comer solo. Para aprender debe experimentar y mancharse, si no se le permite perderá el interés.

 

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