Nutrición

¿Está inapetente? Si rebosa salud, no le des importancia

2 minutos

Los problemas de apetito suelen ser una manía pasajera que requiere una gran dosis de paciencia y mano izquierda. Cada niño come lo que necesita, no lo que los padres quieren que coma.

¿Está inapetente? Si rebosa salud, no le des importancia

Ante un niño inapetente lo primero es tener calma y darle un margen. Una vez descartado que esté incubando alguna enfermedad, lo habitual es que los problemas desaparezcan igual que llegaron.

A partir del año y medio, la alimentación ha dejado de ser para él un simple acto reflejo. Ahora le exige poner algo de su parte y tiene una carga social y afectiva de la que empieza a ser consciente. Por eso requiere tiempo e interés: las prisas o la monotonía pueden quitarle todos los alicientes. De la misma forma, una discusión familiar, la llegada de un hermanito, un cambio de casa, un viaje o cualquier acontecimiento que trastoque la vida familiar o los hábitos cotidianos del pequeño pueden reflejarse en su apetito.

Lo peor es dramatizar la situación o hablar constantemente de ello con propios y extraños, porque entonces el crío empezará a ver la comida como algo angustioso o lo utilizará como chantaje para convertirse en centro de atención.

La ansiedad de la familia puede ser en sí misma un desencadentante, pero es, sobre todo, un factor decisivo para agravar cualquier desgana pasajera.

Si tras insistir con calma, el pequeño no come un día o dos o tres, no pasa nada por retirarle el plato con naturalidad y dejarlo estar. Eso sí, con la misma calma hay que dejar claro que no puede picotear entre horas o atiborrarse de patatas fritas media hora después, y, sobre todo, no debemos permitir que todo el mundo opine o que, a escondidas, unos y otros quiten importancia a las normas que fijan papá y mamá.

Tampoco es bueno utilizar juegos o montar espectáculos para distraerle. A veces, es inevitable seguirle la corriente o contarle un cuento si con ello conseguimos que se olvide de alguna manía imprevista pero, en general, las maniobras de distracción pueden acabar convirtiendo la comida en un mero acompañamiento de lo que verdaderamente le interesa, que es jugar o que le dediquemos tiempo.

Por: Elena Castelló

Etiquetas: alimentación complementaria, alimentación del bebé, bebé

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS