Alimentación

Primeros sólidos: tres cosas que no debes hacer

El doctor Carlos González explica por qué es un error meter la comida en la boca del bebé, distraerle para que coma y darle de comer aparte.

Primeros sólidos: tres cosas que no debes hacer

Comer debe ser acto placentero para el bebé. Una oportunidad de disfrutar de la comida, desarrollar habilidades psicomotrices, aprender nuevas cosas y estar conpapá y mamá. Pero muchas veces, equivocados, le privamos de todo eso.

 

Meterle la comida en la boca

El motivo para darle otros alimentos además del pecho (o de la leche artificial) no es nutricional, sino educacional. No es que a cierta edad sus necesidades aumentan y por eso le ofrecemos una dieta mejor. La fruta y la harina no son “mejores” que la leche. Todo lo contrario, es el recién nacido el que necesita una dieta muy especial, o leche materna, o un producto especialmente preparado en un laboratorio para que se parezca un poco a la leche materna. A partir de los seis meses, como sus necesidades ya no son tan grandes, puede tolerar una dieta “peor”, alimentos que no sustituyen, sino que solo complementan a la leche.

Lo que queremos, pues, es que el niño vaya aprendiendo a comer normal. Es decir, comida normal (la que comen sus padres, al principio ligeramente adaptada) y comiendo de forma normal (con su propia mano o tenedor, sin triturar).

El bebé que se lleva a la boca un fideo, un guisante o un trozo de pollo está aprendiendo: aprende a coger con la mano, a llevar a la boca, a masticar y a tragar, a distinguir los sabores y texturas de los distintos alimentos, a decidir qué le gusta más y qué le gusta menos, cuándo tiene hambre y cuándo ya ha comido suficiente.

En cambio, el bebé al que “enchufan” un plato entero de puré, a base de distrarlo y hacer el avión con la cuchara, no aprende nada: no distingue los sabores porque todo está mezclado, no mastica, no traga más que líquidos, no puede decidir si tiene hambre o no porque se lo meterán igual. No aprende nada y encima ha tomado menos calcio, menos vitaminas, menos nutrientes que si hubiera tomado leche. Esa papilla no le ha servido para nada.

 

 

Darle de comer aparte

Comer para el ser humano es un acto profundamente social. Quedamos para comer con los amigos, comemos en las fiestas y celebraciones, y de la gente antipática decimos “a ese hay que darle de comer aparte”. ¿Por qué dar de comer aparte a nuestros hijos?

Desde los seis meses, la mayoría de los bebés preferirán comer sentados en nuestro regazo mientras comemos nosotros o sentados a nuestro lado en su trona. Comer al mismo tiempo, además de faciltar la socialización, tiene una importante ventaja: los padres, ocupados con su propia comida, no pueden dedicarse a forzar al niño.

 

 

Distraerle para que coma más

Es curioso cómo van cambiando las normas disciplinarias. Hace décadas era “en la mesa no se juega”. Los modales eran lo primero, y el niño que se ponía a jugar se quedaba sin comer. Pero los padres de ahora parecen tan obsesionados con que el niño coma, coma a toda costa, coma ante todo y sobre todo, que son capaces no solo de consentir, sino de fomentar el juego en la mesa. Distraen al niño con juguetes, con la tele, con danzas regionales, con lo que sea.

Aparte de estar enseñándole muy malos modales distraer a un niño mientras come puede ser peligroso. Si un niño de cinco años se pone a jugar, saltar, correr y reír con comida en la boca, su madre enseguida gritará (y con razón) “sácate eso de la boca, que te vas a ahogar”. Un bebé que come debe estar concentrado en lo que hace; no es prudente distraerle, ni hacerle reír para que abra la boca, ni mucho menos meterle comida en la boca mientras llora.

 

 

 

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Etiquetas: alimentación complementaria, alimentación del bebé, carlos gonzález, primeros sólidos

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