Lactancia materna

Cada bebé mama a su manera

Al contrario de lo que se pensaba hace años, no hay un patrón ideal de tomas de pecho, sino que cada niño mama a su ritmo. Por eso la clave del éxito es darle el pecho cuando él lo pide.

Cada bebé mama a su manera

Los bebés manifiestan su carácter desde bien pequeñitos. Hay niños dormilones y niños que duermen menos que sus padres; pequeños inquietos y pequeños apacibles, bebés tranquilos y bebés difíciles de consolar. En la alimentación también muestran su personalidad: hay niños que hacen tomas largas y espaciadas y niños que, por el contrario, piden el pecho a menudo y lo sueltan pronto; pequeños que se pasarían el día colgados del pecho de su madre y pequeños que se enfadan una barbaridad si mamá insiste en que tomen un poquito más. Y todas las modalidades de lactancia son igual de válidas, si el bebé está sano y engorda.

 

No existe un patrón ideal

Al contrario de lo que se pensaba hace años, ahora se sabe que no hay un patrón ideal de tomas, una, digamos, forma adecuada de tomar el pecho, porque cada bebé se alimenta a su manera. Como mucho pueden establecerse ciertas similitudes relacionadas con la edad.

Los recién nacidos de menos de una o dos semanas de vida tienen en común su falta de experiencia y el hecho de que están un poco débiles, sobre todo si han perdido mucho peso los primeros días o si han nacido antes de la semana 38ª. Eso hace que algunos se cansen de succionar y se queden dormidos de agotamiento antes de terminar la mamada o incluso (no todos) no se despierten cuando su estómago les avisa de que está vacío (por eso las primeras semanas las madres deben estar muy atentas a los signos que puedan indicar que necesitan comer).

Los bebés de más de 15 días de vida más o menos han recuperado el peso que tenían al nacer, ya superan los tres kilos, están mucho más fuertes que la semana anterior y tienen más habilidad succionando.

Los niños mayores de tres meses ya tienen tanta fuerza en la boca que son capaces de extraer toda la leche que necesitan en el tiempo récord de diez o cinco minutos cuando en las semanas anteriores podían necesitar 30 o 20 minutos. Muchas madres a las que el cambio les coge por sorpresa, piensan que están quedándose sin leche o que su hijo está perdiendo el interés por la leche materna. “Tengo un bebé de tres meses y medio que hasta ahora ha tomado el pecho perfectamente, pero desde hace unos diez días parece no querer mamar. Cuando supongo que tiene hambre lo pongo al pecho pero solo consigo que mame cinco minutos como mucho y a partir de ahí se aparta y, si insisto, se pone a llorar y se echa hacia atrás muy enfadado”, nos cuenta Mónica.

 

Hay que alimentarle cuando lo pide, aunque "no le toque"

Dicen los expertos que la clave para acertar con la lactancia es dar el pecho a demanda, esto es, cuando el bebé lo pida y la cantidad que él quiera. Pero las madres, en especial, si es la primera vez que dan la teta, si su bebé no está rollizo o si han tenido problemas con la lactancia, suelen dudar de que el niño esté bien alimentado o de que haga suficientes tomas. “Un niño de entre una semana de vida y tres meses tiene que mamar más o menos de 8 a 12 veces en 24 horas”. “Y partir del tercer mes puede bajar de 8 a 6 y de 12 a 10”, añade la experta.

¿Cómo se reparten esas tomas a lo largo del día? Hasta hace unos años se pensaba que los niños tenían una rutina marcada de tomas (algunas abuelas todavía recuerdan el famoso consejo de darle cada tres horas diez minutos de cada pecho), pero ahora se ha descubierto que los bebés no son previsibles como los relojes. “El niño suele hacer tres o cuatro tomas seguidas en un momento del día y luego pegar un saltito de cuatro o cinco horas», explica Betina Gerbeau. “Los bebés no son regulares, sino que hay momentos en los que espacian las tomas, momentos en que hacen tomas muy seguidas y momentos en que se saltan alguna toma.”

En caso de que la madre dude de que su hijo está tomando suficiente leche tiene que fijarse en tres parámetros, Uno, naturalmente, la báscula: que el niño engorde. Dos, la micción: que haga suficiente pis, porque eso indica que está bien hidratado, y tres: la caca, si hay heces, desechos de comida, es que ha comido los suficiente. Si estos tres indicadores son normales, el niño toma suficiente leche, no importa que haga doce tomas u solo ocho.

En cuanto a las deposiciones, hay que tener en cuenta que el ritmo cambia a lo largo de los primeros meses: durante los primeros 30 días el bebé suele ensuciar el pañal dos o tres veces al día, o incluso muchas más; a partir del segundo mes reduce la frecuencia y espacia las cacas, algún bebé puede estar varios días sin hacerla, pero aunque tarde, las heces no son duras sino blandas, líquidas o semilíquidas y, por supuesto, abundantes.

A menudo las madres comentan que no siempre que su bebé pide el pecho es por hambre. “Tengo una niña de dos meses que solo se alimenta con el pecho, además lo usa de chupete, de juguete y para dormirse”, comenta Ángeles en una consulta dirigida a nuestro asesor Carlos González. “Mi hijo de dos meses la única manera de que se duerma cuando se despierta por la noche es mamando.”, dice Bego, en otro correo electrónico. La experta Bettina Gerbeau confirma la impresión de estas mamás:

“ Muchas tomas son de consuelo, el bebé mama para conciliar el sueño, porque le ayuda a dormirse; porque le duele la barriga y eso le calma o porque se he despertado y se encuentra solo en la cuna”. Esas tomas a las que los profesionales califican como tomas afectivas o de seguridad no son realmente necesarias para la alimentación del bebé, pero a la hora de calcular cuántas tomas hace pueden ser tenidas en cuenta porque suman y alimentan en todos los sentidos.

 

 

Etiquetas: hambre, lactancia, lactancia a demanda, lactancia materna, leche materna, problemas para mamar

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