Lactancia materna

5 mitos sobre la leche materna

¿Los alimentos que consume la madre afectan a la composición de la leche? ¿Hay madres que no producen suficiente para que el bebé se alimente? Desentraña algunas de los mitos más populares durante la lactancia.

La leche materna es el mejor alimento para los bebés. Lo dice la Organización Mundial de la Salud, que recomienda su consumo en exclusiva durante los primeros seis meses de vida de los pequeños. No solo le aporta la combinación necesaria de nutrientes, vitaminas, proteínas y grasas que necesita para su correcto desarrollo físico y cognitivo, sino que también va a fortalecer su sistema inmunitario, ya que en ella se encuentran anticuerpos que protegen al bebé de infecciones virales y bacterianas. Además de todo esto, el hecho de amamantar a los hijos crea un vínculo afectivo único y muy especial. 

A pesar de que está demostrado científicamente que la lactancia materna es muy positiva para madres e hijos, hay unos cuantos mitos a su alrededor que preocupan a muchas madres. Algunas, incluso deciden abandonarla y recurrir a productos sustitutivos cuando sus dudas no se ven resueltas adecuadamente por los profesionales que las asesoran. Así que vamos a desmentir algunas cuestiones que todavía se escuchan más de lo que se debería.

Desterrando mitos

1. Mi leche no vale

Como todos los mamíferos, nuestros cuerpos están preparados para proporcionar alimento a nuestras crías. La leche materna siempre va a ser la mejor opción para un bebé, ya que cubre todas sus necesidades. Solo en casos muy excepcionales no será posible la lactancia, la mayoría de problemas que la dificultan pueden resolverse con ayuda de una asesora de lactancia que identifique y ayude a solucionar aquello que no está permitiendo que el bebé se alimente con normalidad.

2. Mi leche es agua

La leche materna varía su composición, no solo a lo largo de la crianza para adaptarse a las necesidades nutricionales del niño, sino también, incluso, durante cada toma. La leche del principio tendrá una consistencia más líquida, mientras que al final parecerá más grasa.

3. No tengo suficiente cantidad de leche

Cuando una madre piensa que la leche que produce no es suficiente pueden estar sucediéndose varias circunstancias. Lo que sí es cierto es que el pecho produce leche en función de la demanda del bebé siempre y cuando la postura de succión sea la correcta y el número de tomas sea el adecuado. Además, tampoco hay que hacer esta consideración teniendo en cuenta la cantidad que sale con un sacaleches, más que nada porque suele ser menor que la leche disponible para el bebé y que él puede sacar.

4. Si solo le doy mi leche, mi bebé queda con hambre

En el mismo sentido, si un bebé amamantado se queda con hambre no es culpa de la composición de la leche materna ni mucho menos. La solución no es darle leche artificial, sino "más" leche materna. Una asesora de lactancia puede revisar la posición mientras mama y la técnica de la lactancia para corroborar que no existe un problema que impida que el bebé se alimente correctamente.

5. No hay que comer ciertos alimentos porque alteran la composición de la leche materna

Algunos alimentos que ingieren las madres dan más sabor a la leche materna que otros, por ejemplo los espárragos o los ajos. Sin embargo, esto no implica que la madre no deba tomarlos, ya que no alterarán su composición nutricional. La madre debe seguir una dieta equilibrada y variada. 

 

 

Continúa leyendo