Alimentación complementaria

Alimentación complementaria: ¿purés o Baby-led weaning?

En los últimos años ha habido un incremento notable en el interés por la alimentación tipo Baby-Led Weaning. Pero, ¿es una opción mejor, en comparación con el método tradicional a base de purés?

Las redes sociales han ejercido un papel muy importante en lo que al aumento de la popularidad del Baby-led weaning se refiere. Ver bebés de pocos meses comiendo a bocados con sus propias manos, todo tipo de alimentos, resulta llamativo para los padres, que se interesan por saber cómo llevar a cabo este tipo de alimentación. Prueba de ello es la cantidad de información, cada vez más amplia, al respecto. Cursos, libros, talleres… que podemos encontrar prácticamente en cualquier parte. Ahora bien ¿cuánta gente acaba haciendo al final una alimentación cien por cien tipo BLW?

Baby-led weaning
Foto: Istock

No hay muchas estadísticas a este respecto por lo que no puedo daros cifras exactas. Me limitaré a reflexionar acerca de mis pacientes en consulta, porque, aunque se trate de una muestra muy pequeña, si que creo que las ventajas e inconvenientes que se plantean las familias en la consulta son similares a las que se puedan plantear otros padres.

A día de hoy, al menos yo, tengo pocas familias que estén haciendo una alimentación tipo BLW estricto. Sí que los padres demandan información, si que hay muchos que se lo plantean, incluso que empiezan a ponerlo en práctica, pero muy pocos los que al final acaban haciendo este método. ¿Por qué? Pues por varias razones, que yo achaco a cinco principalmente:

Falta de paciencia

Un bebé al que empecemos a ofrecer alimentos tipo BLW no comerá el primer día. Ni el segundo. Ni el tercero.  Se limitará a observar la comida, tocarla, hundir el dedo en ella, pasarla de una mano a otra y, con suerte, chuparla.

Pueden pasar varios días o incluso semanas hasta que decida llevársela a la boca y empezar a mordisquearla. Si tenéis mascotas en casa, como un perro, seguramente correrá bajo la trona cuando deis de comer al niño y este decida “tirar por la borda” gran parte de los alimentos que empecéis a ofrecerle.

Este factor se puede reducir en la consulta explicando a las familias que esto es completamente normal, que la alimentación del bebé se sigue basando en la leche y que deben mentalizarse de que esta fase les ocurre a todos los niños y, con tiempo, pasará.

Cuidador no dispuesto a dar alimentos sin triturar

El principal ejemplo son las abuelas que se quedan con los nietos. El inicio de la alimentación complementaria suele coincidir con la incorporación de la madre al trabajo. Muchos bebés se quedan al cuidado de sus abuelos que preguntan con cara de desconcierto: “¿Qué es eso del BLW? ¡se va a atragantar! ¡Conmigo no cuentes para eso, yo le daré potitos de toda la vida!”.

También puede suceder en guarderías o escuelas infantiles, ya que en el comedor no siempre están dispuestos a dar alimentos según este método.

Miedo al atragantamiento

Yo diría que es la razón principal que lleva a las familias a desestimar la metodología BLW. La idea de que el bebé pueda atragantarse con el trozo de un alimento que encima le hemos dado nosotros es algo que angustia hasta el extremo de no querer ni pensar en ello.

He tenido padres que se han informado con respecto al BLW incluyendo un curso para saber cómo actuar en caso de atragantamiento, pero, tras finalizar el mismo se han dado cuenta de que no quieren correr el riesgo de tener que pasar por una situación así.

Falta de tiempo

Potitos
Foto: Istock

Dar de comer tipo BLW, en general, implica más tiempo que dar de comer tipo potito. Aunque es cierto que cuando el bebé le coge el tranquillo a este método come los sólidos a buena velocidad, al inicio tener que estar con el niño frente a la trona hasta que decida coger un alimento, chuparlo, darle tres mordisquitos y tirarlo puede suponer un auténtico ejercicio de paciencia para los adultos.

Además de tiempo, claro. Podemos estar una hora ofreciendo diferentes formas y texturas sin perder de vista al bebé ni un momento. Con la alimentación tradicional en potito, los bebés suelen ir más rápido, una vez que han aprendido a comer con cuchara.

Dudas en cuanto a la nutrición

Muchos padres preguntan en consulta si es posible que su pequeño se alimente adecuadamente con el método BLW. Como al inicio los niños comen tan pocas cantidades empiezan a preocuparse.

¿Recibirá las cantidades adecuadas de nutrientes? ¿Le faltarán vitaminas? Y, sobre todo, el miedo a la anemia por falta de hierro. Realmente en una alimentación tipo BLW bien planificada, en la que ofrecemos comidas ricas en hierro desde el principio, y acompañados por alimentos cargados de vitamina C, no existe más riesgo de anemia que con los triturados.

Actualmente la Asociación Española de Pediatría considera que la alimentación tipo Baby-Led Weaning es tan válida como la alimentación tradicional. Es decir, recomienda las dos por igual, y nos dice que no hay ningún estudio o datos que nos puedan sugerir que una es mejor que la otra. Concluye que son los padres, adecuadamente informados, los que deben elegir.

En mi opinión, la metodología BLW ha revolucionado la alimentación infantil incluso en aquellas familias que no lo practican. ¿Por qué? Porque ha servido para que los padres se den cuenta de la importancia de ir subiendo texturas pronto y ofrecer sólidos antes de lo que se hacía antes. Y esto es muy beneficioso.

Con la masticación los niños desarrollan la mandíbula, la musculatura orofacial, desarrollan el gusto por las comidas, aceptan diferentes texturas…y esto influye en como aceptarán los alimentos posteriormente.  Aunque no se haga método BLW al cien por cien muchas familias me preguntan por métodos mixtos, ofreciendo sólidos y potitos a la vez, o me preguntan como subir texturas u ofrecer sólidos a partir de los nueve- diez meses cuando antes te podrías encontrar con niños que solo comían triturados hasta los dos o incluso los tres años.

Por último, creo que la alimentación regulada o guiada por el bebé, que es la traducción exacta de baby led weaning, enseña de una forma natural, a regular las cantidades que come el niño. Es el bebé quien decide cuánta cantidad quiere y cuándo dejar de comer. Antes, tus padres te seguían metiendo la cuchara en la boca hasta el final del cuenco, o te decían el famoso “hasta que no te lo comas todo no te levantas de la silla”. Después llega la edad adulta, quieres perder peso y lo primero que te dicen es “No hace falta comer el plato entero”, “Deja de comer cuando hayas saciado tu apetito, no cuando estés lleno” Y yo me pregunto: entonces ¿qué sentido tiene obligar a comer hasta verle el fondo al plato?

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

Continúa leyendo