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Alimentación complementaria: ¿qué es y pautas básicas?

De la mano del pediatra que lleva el seguimiento de tu hijo y de guías complementarias fiables como la publicada por la Asociación Española de Pediatría se pueden solventar todas las dudas acerca de cómo y cuándo introducir cada grupo de alimentos a partir del sexto mes de vida en tu hijo.

Alimentación complementaria
Alimentación complementaria (Foto: depositphotos)

Seis meses. Esa es la fecha de vida de los recién nacidos en los que se produce un punto de inflexión importante tanto para él como sus padres porque dejará de alimentarse de forma exclusiva de leche materna -es la recomendación de todas las instituciones sanitarias-. Es el pistoletazo de salida a eso que se conoce como alimentación complementaria, concepto que condensa en dos palabras cómo será la dieta del bebé en sus próximos meses de vida. Al menos hasta los doce meses, su sustento básico seguirá siendo la leche materna, pero ya se deben ir introduciendo alimentos siguiendo una serie de recomendaciones concretas.

Hay muchas guías fiables de alimentación complementaria, aunque no hay mejor que la que el propio pediatra te facilite, tanto en soporte físico como a través de sus consejos. Lo primero será, de todas formas, muy similar a lo que dice la elaborada por la Asociación Española de Pediatría (AEPED), en la que viene con todo lujo de detalles en qué momento es el indicado introducir cada grupo de alimentos.

En dicho documento, se define la alimentación complementaria como el “proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil como complemento y no como sustitución de esta”. Su objetivo es condensar los cambios que se han ido produciendo en los últimos años en este campo gracias a nuevas investigaciones científicas, un detalle importante para padres que repiten experiencia, que deben ponerse al día de estos cambios y no dejarse llevar solo por la experiencia de lo que hicieron con sus hijos mayores. 

Triturados frente a Baby Led Weaning

Dicho esto, antes de entrar en detalles sobre cuándo introducir cada alimento, es fundamental recalcar la importancia de escalonar los alimentos nuevos, dejando de tres y cinco para administrar nuevos al bebé. Además, se deben ir añadiendo nuevos solamente de uno en uno, o como mucho de dos en dos en el caso de que no sean alimentos potenciales de desarrollar alergias. De esta forma, se podrá detectar mucho más rápido a qué se debe el rechazo que ha producido en el organismo del bebé -intolerancias, alergias, etc.-. 


Por otro lado, pese a que el objetivo es que el recién nacido acabe tolerando el alimento en trozos, sin pasar, este es otro proceso que debe afrontarse con calma, paso a paso.  Esto es especialmente delicado en aquellos padres que decidan probar el método BLW denominado como Baby Led Weaning, que consiste en introducir directamente alimentos sólidos sin pasar por “la fase puré”. Siempre, sea cual sea el método escogido para alimentar al pequeño, se debe tener muy presente qué ingredientes son los más peligrosos de administrar en trozos: la manzana, la zanahoria y, sobre todo, losfrutos secos. Con estos últimos han cambiado las recomendaciones; no hace mucho no se daban hasta pasados los tres años de vida, pero actualmente se recomienda probarlos pronto porque se limitan los riesgos de desarrollar alergia a ellos, pero siempre hay que ofrecérselos al pequeño triturados. Así es la única forma de evitar posibles atragantamientos. 

Cuándo introducir cada alimento

De vuelta a la guía de alimentación complementaria de la AEPED, en ella se exponen con claridad los grupos de alimentos que se pueden introducir desde los seis a los doce meses de vida. Son todos los principales de la dieta mediterránea: desde frutas y verduras -excepto la de hoja verde, cuyo consumo ha de esperar al año de vida “por el riesgo de metahemoglobinemia”, según los expertos sanitarios- a la carne o el pescado, pasando por el huevo o el pollo. También el aceite de oliva. En cualquier caso, el orden de introducción no es decisivo, se puede ajustar a las circunstancias de cada familia siempre y cuando se respete lo anteriormente citado, la separación de varios días entre un ingrediente nuevo y otro. 

A los doce meses se produce el segundo gran cambio alimentario, ya que las proporciones empiezan a equilibrarse entre comida y leche y además los profesionales sanitarios ya sí recomiendan introducir la leche de origen animal en la dieta. Por extensión, ocurre lo mismo con sus derivados, incluyendo los quesos y el yogur, que es recomendable que sea siempre natural, o griego en su defecto, para evitar edulcorantes y otros elementos poco saludables que forman parte de la composición de los yogures de sabores. Las verduras de hoja verde, como las espinacas y las acelgas, también se pueden introducir ya en la dieta del niño. 

Hábitos alimentarios

Por lo demás, el agua es algo que se puede tomar a partir de los seis meses para evitar que antes eviten que el bebé quiera tomar la cantidad de leche que necesita, y es altamente recomendable, como así lo especifica también la guía de la AEPED, evitar en la medida de lo posible los productos ultraprocesados y edulcorados. El paladar del bebé está más adaptado para tolerar los sabores dulces, pero no tiene historial en su cerebro, por lo que es muy fácil acostumbrarle ahora a sabores más naturales y saludables. Más adelante, como ya haya probado este tipo de productos superfluos, costará muchísimo más eliminarlos de su dieta. Si has intentado cambiar tus hábitos alimentarios en edad adulta sabrás bien de lo que hablamos...

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