Mitos sobre alimentación infantil

Alimentación infantil: mitos y creencias falsas

Existen muchas creencias acerca de la alimentación infantil que no son acertadas. Vamos a hacer un repaso por algunas de las más populares de la mano de Yolanda Velaz, enfermera pediátrica. ¡Toma nota!

La vida es complicada, pero a veces nosotros mismos la complicamos más. Estamos en un punto en el que algunas veces, en vez de avanzar por el buen camino, se crean “bulos” o “falsos mitos” que dificultan sobremanera la educación para la salud y por supuesto puede hacer que empeore la alimentación de nuestros niños.

El año pasado leí una documentación de los pediatras Carlos Casabona y Pepe Serrano que me encantó y que me hizo recapacitar sobre lo que te voy a contar hoy. Porque las cosas no se pueden decir más claras y, además, explicadas de la mejor manera, y más si estamos hablando de la alimentación de nuestros hijos.

Acceso a la información

Tener tanto acceso a información como ocurre hoy en día es buenísimo, pero es importante que nos aseguremos que la información que estamos leyendo tenga rigor, o se base en algo con fundamento.

Hace semanas coincidía en un evento con Lucía Galán, más conocida como “Lucía mi Pediatra” y hablamos sobre lo que le costaba en consulta convencer a unos padres que lo que habían leído en determinados sitios carecía de evidencia científica. Otro tema que también he hablado en varias ocasiones con la Dra. Mercedes Herrero, Ginecóloga, son los problemas que se encuentran con los adolescentes y con la desinformación o información “no real” sobre enfermedades de transmisión sexualmétodos anticonceptivos que se reenvían unos a otros sin ningún tipo de rigor científico. Y por último también estuve con Marián García, más conocida como “Boticaria García” desmontando bulos sobre la leche, aunque por desgracia los bulos sobre cualquier temática están a la orden del día, desde aquí quiero hacer un llamamiento para que tratemos de asesorar o comprobar cualquier información recurriendo a la opinión y el conocimiento de los expertos. 

Es importante que seamos conscientes de cuándo estamos hablando de “falsos mitos” o cuándo estamos tratando una información con sentido.

Mitos y creencias sin fundamento en la alimentación de nuestros peques

1. La lactancia materna a demanda, la lactancia artificial No.

Con el tema de la lactancia materna tenemos para muchos artículos, pero sí que quiero aclarar que de la misma forma que todo el mundo más o menos ya tiene asimilado que la lactancia materna es a demanda, en el caso de la lactancia artificial en muchos casos siguen dando órdenes muy cerradas al respecto.

Es mucho más lógico individualizar los biberones de tal forma que no sobre leche: por ejemplo nos han dicho que hay que darle una cantidad concreta cada 3 horas, y el bebé no se toma el biberón completo nunca. Es más lógico individualizar a las necesidades de nuestro bebé, buscar un biberón (que los hay) que la eyección se parezca lo máximo posible a cómo se produce en el pecho. Por supuesto alterna el lado y la forma de dar el biberón. El comportamiento debería ser igual que si se le estuviese dando pecho, a veces en el lado derecho, a veces en el izquierdo…

Es importante que entendamos que tanto en la lactancia materna como en la artificial nuestro bebé debe indicar cuando está saciado y no obligar a que se acabe el biberón sí o sí porque es lo que nos han dicho. De esta forma se reducirán también las molestias, el reflujo gastroesofágico y los futuros problemas de obesidad.

2. Cuanto más alto el percentil, más sano está mi hijo.

Mi opinión es que la información de las gráficas o percentiles no es relevante para los papás, ya que en el fondo sólo hemos creado la famosa “percentilitis”.  Parece que si tu hijo no pasa del percentil 50 es que no está sano. Como madre de una hija sanísima, que ha ido y sigue en el percentil 10 debo decir que, a veces, dudo del beneficio de que esas gráficas estén en manos de nosotros los papás.

Los ritmos de crecimiento son variables a lo largo de la vida de nuestro hijo y, por supuesto, totalmente diferentes a los de otro niño. Lo que valorará su pediatra es su estado de salud global, ya que es difícil estimar cuál es el requerimiento energético mínimo de cada persona o niño.

Como bien decían los pediatras Carlos Casabona y Pepe Serrano sobre el estudio de Orrell-Valente (Orrell-Valente JK. “Just Three More Bites”: An Observational Analysis of Parents’ Socialization of Children’s Eating at Mealtime. Appetite. 2007;48:37–45.): “Los niños son capaces de regular la cantidad de comida que ingieren para obtener la energía que necesitan y reconocen y responden a sus propias señales de hambre y saciedad”.

3. El desayuno es la comida más importante del día… ¿Seguro?

El desayuno es fantástico, el problema es que en España no damos “bien” de desayunar a nuestros hijos. ¿A qué me refiero? No es la mejor idea que desayunen productos como cereales de los que llevan de todo menos cereales, o galletas en donde la proporción de azúcar ronda el 30% y más…  El problema no es el desayuno, el problema es nuestro desayuno, que consta de demasiados productos con bastante más cantidad de azúcares añadidos que la recomendada por la OMS, que viene a ser 50 gr/día para adultos y 25gr/día para los peques.

En otras culturas desayunan tortilla, arroz, hummus y mucho más. Creo que uno de nuestros principales objetivos debería ser modificar el típico desayuno que hacen nuestros hijos a diario. 

4. ¿Tú también has oído que la leche de vaca produce moco? Vamos a desmontar varios “bulos” sobre la leche. 

En los últimos años se ha creado un movimiento “anti leche de vaca” en muchos casos basado en que somos el único mamífero que bebe leche después de dejar la materna. Efectivamente es así, pero ¿es que hay otro mamífero capaz de ordeñar una vaca? 

Es verdad que parte de la población no tolera la leche de vaca, una mutación que se ha ido produciendo con el paso de los años, pero eso no implica que sea malo tomarla para el resto. La mayoría son intolerantes a la lactosa y en mucha menos proporción alérgicos a las proteínas de la leche de vaca.

Lo que quiero transmitir es que la leche de vaca es un alimento muy nutritivo, fuente de proteínas, vitaminas y minerales. Además de que el calcio que nos aporta la leche de vaca se absorbe mucho mejor que si lo tomamos fuera de ella. La biodisponibilidad del calcio en la leche es mucho mejor que en cualquier otro alimento, incluso la grasa que lleva la leche entera aunque sea saturada no es considerada “dañina”.

Actualmente no tiene sentido hablar de que se hormona a las vacas o que se le dan otro tipo de sustancias que puedan pasar a la leche. Eso está totalmente regulado y no se les administran hormonas y, si hay que tratarles por algún motivo médico, no se utiliza su leche hasta que no haya pasado el periodo de latencia correspondiente.

Es totalmente falso que la leche produzca “moco” no hay ningún estudio que lo demuestre. Por tanto, la leche de vaca es la mejor opción después del destete y las mal llamadas “leches vegetales” no son leche, son bebidas vegetales y no deben ser un sustituto de ellas.

5. Mi hijo come de todo… ¿Pero lo que come es sano?

A veces caemos en el error de pensar que nuestro hijo come muy bien, porque come de todo. El problema es que cuánto de ese “de todo” son comidas procesadas, que toman a veces para almorzar o merendar, sin hablar de “golosinas”. 

Teniendo en cuenta que hay determinados alimentos que una vez que los prueban les encantan, por sus potenciadores de sabor, añadido a la grasa y alguna cosita más (que en algún caso sustituye a la grasa) hace que estos alimentos sean muchísimo más apetecibles que otros mucho más sanos y, por consiguiente, nuestros hijos los quieran comer. Además, otra cuestión y mas un deseo propio que otra cosa, es que espero que en un futuro no lejano se prohíba dar regalos con determinados alimentos o hacer publicidad específica para nuestros peques de alimentos “poco saludables”.

Espero este artículo haya ayudado a entender que con un poquito de imaginación y explicando a nuestros pequeños cómo se hacen los platos desde que compramos los alimentos, también nos pueden ayudar a cocinarlos y por supuesto a degustarlos en familia, porque lo que no debemos perder son las buenas costumbres, como poco cenar todos juntos siempre que podamos. 

Gracias a Carlos y a Pepe recapacité muchísimo sobre todo lo que podía hacer para mejorar la alimentación de mi familia, espero haber conseguido, como mínimo, llamar tu atención y hacerte recapacitar a ti también.

 

Artículo elaborado por Yolanda Velaz, enfermera pediátrica, autora del blog NadieComoMama y creadora del Método Vélaz. Ganadora del premio Mejor Sanitario 2.0.

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