Salimos de dudas

¿Hay alimentos que ayudan a producir leche materna?

No es tanta la incidencia positiva de cada ingrediente saludable por separado como la verdadera garantía de que la leche materna producida tanto en cantidad como en calidad sea la óptima: seguir una dieta variada y rica en productos frescos, sobre todo fruta y verdura.

Ya desde el embarazo, los especialistas médicos que llevarán el control del mismo te recomendarían reiteradamente cuidar la dieta. Esto no implica, como muchas personas se creen, comer menos o quitarse alimentos concretos más allá de los que suponen -ellos o la forma de cocinarlos- un peligro para la salud del feto. Implica, simplemente, comer de forma equilibrada y saludable. Esto es, de forma variada, en la cantidad justa y a base fundamentalmente de materia prima fresca, sobre todo verduras y fruta, evitando los ultraprocesados y de más productos insanos. Es importante hacerlo por tu salud, por la del feto y a medio plazo por la de la calidad de la leche materna, sustento del bebé en exclusiva en sus primeros seis meses de vida. 

Una vez el pequeño haya nacido y ya estés dándole el pecho, además de ponerte en manos de la matrona porque será tu mejor guía para que la experiencia sea lo más bonita posible y puedas superar cuanto antes los escollos que se presente, es recomendable mantener un buen hábito alimentario. Lo que comes se refleja en el alimento que le proporcionas a tu bebé, así que tienes un motivo de peso, su salud, para seguir comiendo muy bien o, si antes no lo hacías, empezar a hacerlo en este momento de tu vida.

Los más y menos recomendables

La verdura y la fruta es el sustento principal de toda dieta saludable, pero no hay que olvidarse de otros muy interesantes como las carnes blancas, el pescado -evitando el azul de gran tamaño por el riesgo de la presencia de mercurio en él-, las legumbres, los productos lácteos, el aceite de oliva virgen extra o los frutos secos.

Sí te puedes olvidar, en cambio, de las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados, ya sean dulces o comidas saladas precocinadas, dos de los recursos más habituales de una mamá lactante a la que el cansancio intenta vencer. Se trata por lo menos de limitar caer en ellos todo lo posible. Por eso siempre que podemos te recomendamos que pidas ayuda en la cocina a familiares cercanos e incluso amigos en esos primeros momentos duros tras dar a luz. Es el mejor regalo que te pueden hacer porque te permitirán centrarte en lo verdaderamente importante, tu bebé y el vínculo con él, teniendo la seguridad de que vas a comer de forma saludable y que eso repercutirá en la calidad de la leche que le des a él.

Más allá de los grupos de alimentos mencionados como saludables, hay algunos concretos que son especialmente positivos desde el punto de vista nutricional para una mujer lactante ya que potenciarán en su organismo la presencia de aquellos nutrientes que más incidencia tienen en la producción de leche. Uno es la avena, rica en hierro, tanto en copos como en harina hecha a partir de ellos, la cual se puede utilizar como la harina industrial de trigo de toda la vida. Verduras y hortalizas como la zanahoria o las remolachas, ricas en betacaroteno y fuente saludable de carbohidratos; raíces como el jengibre; prácticamente todos los frutos secos, con especial mención para las nueces, las de composición más saludable; o semillas como las del hinojo o el comino también son ingredientes interesantes para potenciar la producción de leche materna. 

De todos modos, la incidencia real de estos y otros alimentos no es alta por separado. Lo verdaderamente efectivo y positivo para la producción de leche materna y la calidad de esta es que la dieta sea rica en productos saludables, entre ellos los citados, y muy variada. 

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