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Mi bebé de 8 meses solo quiere biberón: ¿por qué y qué hago?

No hay una fórmula mágica que solucione el problema, pero sí hay trucos con los que no hay nada que perder y sí mucho que ganar porque pueden ayudar a cambiar la predisposición del recién nacido ante la comida.

A los seis meses de vida llega un gran punto de inflexión en la maternidad y en la vida del recién nacido: la alimentación complementaria. Hay bebés que desde prácticamente el primer puré abren la boca de par en par, otros (muchos) que hacen ascos por aquí y por allá, y algunos (bastantes) que no quieren comer apenas. 

Poco a poco, a medida que su paladar se entrena van aceptando los distintos sabores que sus padres les dan a probar, pero la progresión es muy distinta entre unos niños y otros. Tan distinta que hay casos extremos que sobre los 8 meses, dos después de iniciar la alimentación complementaria, solo quieren leche, leche y más leche. Ya sea del pecho de mamá o del biberón, dependiendo de cómo se alimenten en ese momento. 

Si te ocurre algo así la desesperación estará a punto, si no lo ha hecho, de hacerte presa. Es muy duro. Porque lo es no dormir, pero también tener que pasar por algo así varias veces al día. Y es que no solo te agota tener que estar horas para que pruebe algo, sino que también te preocupa que no se alimente bien el peque. Es completamente normal. 

Es fácil decirlo, pero no te queda otra que armarte de paciencia y no perder la actitud positiva para seguir buscando fórmulas que hagan que el bebé empiece a probar la comida. Estos son algunos trucos:

No darle siempre la alternativa cuando no come

Como es lógico, si un bebé no come, en a la mayoría de ocasiones le damos la alternativa que le gusta para que se alimente. Pero claro, si sabe que no comiendo tendrá un biberón enseguida, aumentan las probabilidades de que siga con la boca cerrada en el futuro. No es sencillo encontrar el equilibrio porque debemos garantizar que esté alimentado, pero hay que intentar hacerle ver por las buenas que no puede tener siempre a la leche como recurso cuando no quiera comer. Aun así, no olvides que hasta el año es la leche el principal alimento del niño por lo que no hay por qué preocuparse. 

Ambiente propicio

No siempre creamos un ambiente favorecedor para que los niños coman bien. Muchos ruidos alrededor, la televisión, cambios de sitios por toda la casa para darle de comer, etcétera. No es una garantía de que vaya a ser solución, pero tampoco hay duda de que un clima relajado y propicio para conectar con el bebé aumentan las posibilidades de que coma mejor.

Sírvele muy poquito de inicio

En vez de poner la ración entera de lo que tiene que comer, prueba a poner muy poquito y a motivarle, de modo que no se le haga cuesta arriba pensar en todo lo que tiene que comer. Ojalá repita. Esa sería la mejor noticia. 

La música y los juegos

No es lo ideal acostumbrarle a ello porque a la larga puede que no coma de otra forma, pero a la vez que le das la cucharada interactuar con el niño a través de la música o algún juego sencillo con una carga gestual alta le relajará, le pondrá contento e incluso es posible que quite su atención de la comida y abra la boca, aunque sea casi por inercia. 

Prueba el Baby lead weaning o viceverse

Si no hay forma con los purés, quizá es que no soporta la textura de los mismos. En este caso, puedes probar con el BLW, a darle sólidos de alimentos que pueda masticar y digerir bien. Es fundamental informarse muy bien antes de cómo afrontar este tipo de alimentación que es un gran recurso cuando el niño no acepta los purés. Si, por el contrario, no gestiona bien este tipo de técnica, opta por los purés y puede que tengas más suerte. 

Comer al mismo tiempo

Esto es una costumbre muy recomendable para hacer con niños que empiezan a ser autónomos, pero no está nada mal hacerlo también con bebés que no comen bien porque la imitación puede ayudar. Los peques aprenden viendo y son fiel reflejo de lo que ven alrededor, así que comer al mismo tiempo puede ayudar.

No le obligues

Si se siente obligado, asociará la comida con algo negativo y se cerrará más en banda. No es sencillo conseguirlo cuando la desesperación y la preocupación están ahí por el hecho de que no coma, pero obligarle es dar otro paso atrás.

Presentarle la comida de forma divertida

Puede ayudar también hacer pequeños juegos con la presentación de la comida. Una carita, formas que vaya reconociendo o cualquier otro “dibujo” que pueda motivarle a comer. Se trata de cambiar su predisposición ante la comida y con este truco no hay nada que perder. 

Sopas

En vez de purés, si no le gusta la textura, podéis probar a hacer sopas caseras muy concentradas y que por lo menos tenga alimentación complementaria en los caldos. Esto, junto a pequeños trocitos de algún ingrediente sólido como determinadas frutas, puede hacer que al menos el niño se abra a nuevos sabores poco a poco.

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