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Cojín de lactancia: en qué puede ayudarte

El día que lo pruebes verás la luz de nuevo porque tu cuerpo descansará mucho mejor de lo que lo hace sin él en la fase final del embarazo, limitarás los dolores de espalda y encima te ayudará muchísimo durante toda la lactancia materna a que esta sea infinitamente más cómoda y placentera tanto para ti como para tu hijo.

Cojín de lactancia
Cojín de lactancia (Foto: iStock)

Hay productos que solo se conocen de oídas, por las maravillas que se escuchan salir de la boca de quienes los han probado. Algunas veces piensas que las loas deben ser exageradas, y cuál es la sorpresa, que al testearlo por primera vez en tus propias carnes te das cuenta de que no hacían justicia porque ¡se quedaban cortas! Pasa pocas veces una película así, es verdad, pero la que protagoniza el cojín de lactancia desde las últimas semanas de embarazo se cumple en el 99% de los casos. Ayuda mucho y de muchas formas. 

Si todavía no sabes lo que es porque no has vivido embarazos cercanos, no es más que lo que su propio nombre indica. Solo hay un detalle que despista un poco, el de denominarlo cojín, ya que en realidad se parece más a una almohada. Esto se debe probablemente a que hay varios tipos, y el tamaño es una de las características que los diferencia. Los hay más pequeños, esos sí tipo cojín, y los que más suelen gustar, los XL, auténticos almohadones acolchados que dibujan distintas formas, siendo la de ‘U’ la más demandada -también los hay con forma serpenteante, por ejemplo- por lo bien que se ajusta a distintas posturas, tanto en la fase final del embarazo como en toda la lactancia. Y es que, aunque sea originalmente de esta forma, al estar relleno de bolitas de poliestireno o del de fibras de poliéster, las dos opciones más utilizadas por los distintos fabricantes, se puede moldear con comodidad a las necesidades de cada una. 

Alivio en el embarazo

Esta facilidad para adaptarlo a distintas posturas explica por qué ayuda de muchas maneras a una mujer en avanzado estado de gestación. La más importante, y cuando te enamorarás de este producto, es el momento en el que lo pruebas por primera vez y experimentas una mejora sobresaliente en la calidad de tu sueño. El motivo no es otro que, si dispones bien el cojín a lo largo de tu espalda con el final del mismo entre tus piernas si es extragrande, encontrar una postura relativamente cómoda dadas las circunstancias, en la que la espalda, que carga con el extra del peso de tu vientre, se descarga sobre el cojín. El alivio es inmediato. 

De la mano del sueño mejorará también la sensación de tener constantemente sobrecargada la espalda durante ese último trimestre que tan largo se hace a muchas mujeres. Al menos, no irá a más o por lo menos conseguirás retener el ritmo acelerado al que aumentaban las molestias. La explicación es la misma, que tu cuerpo descargará el peso del bebé durante las horas del sueño y las que pases en el sofá sobre el cojín, lo cual es una forma muy efectiva de quitar peso de las zonas que más sobrecargadas están. 

Prevención de dolores de espalda

La prevención de dolores o limitación de los mismos es una forma de ayuda del cojín de lactancia que se extiende en el tiempo porque una vez tengas a tu bebé entre tus brazos, este también será tu mejor aliado para prevenir dolores de espalda y sobrecargas musculares por malas posturas al dar al pequeño de mamar. Pero es que, durante la lactancia, no solo lo agradecerás por este motivo, sino también por lo mucho que te facilita las cosas.

Entre otras cosas, te permite cambiar de postura muchísimo más sin que nada te moleste, desde tumbarte de lado mientras duermes de forma similar a como lo hacías en el final del embarazo, a estar sentada con el cojín haciendo una especie de nido a tu alrededor para que el bebé quede recogido por él y no por tus brazos, que se pueden llegar a liberar del todo si dominas bien el manejo del cojín. Tranquila, a estas alturas lo harás de sobra. 

Comodidad del bebé

Por último, no hay que olvidarse de un detalle fundamental durante la lactancia materna en la que también suma su granito de arena el cojín de lactancia: la comodidad del bebé a la hora de ser amamantado. No es ninguna tontería porque, más allá de que una madre siempre quiere que su hijo esté lo más cómodo posible para disfrutar de esa experiencia maravillosa e íntima, si el pequeño no se encuentra a gusto es muy probable que no se enganche bien al pecho. Por este motivo, para evitar problemas en los primeros días de lactancia, el cojín también es de gran ayuda por esa capacidad de acoplamiento que tiene a las necesidades y gustos no solo de la mamá, también del recién nacido. 

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