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Cómo escoger la leche de fórmula para mi bebé

Si te estás planteando dejar de dar el pecho o quieres combinar pecho y biberón, te estarás preguntando qué leche deberías comprar para tu bebé. ¿Son todas iguales? En este artículo se exponen las características principales que debería tener la leche de fórmula que escojas.

Entre los 6 y los 24 meses el bebé inicia su alimentación complementaria. Si ya has dejado de dar el pecho a tu hijo, la leche de continuación es la mejor aliada para asegurar los nutrientes necesarios para tu bebé.

A partir de los 6 meses, las funciones digestivas del bebé han madurado, empieza a poder tragar alimentos semisólidos y necesita un aporte extra de proteínas, calcio y hierro, entre otros nutrientes. Cuando decides dejar de dar el pecho, es el momento de introducir en su dieta nuevos alimentos, empezando por elegir la fórmula infantil correcta, siempre bajo la supervisión del pediatra.

 

El crecimiento del niño hasta los dos años: un gran reto

¿Sabías que el 80% del cerebro de tu bebé se forma en los 2 primeros años de vida?

La primera infancia es una etapa clave en la vida de un niño. Hasta los 2 años, su organismo experimenta cambios decisivos: el sistema nervioso, el aparato digestivo y el sistema excretor maduran a gran velocidad. Hasta los 24 meses, su cuerpo crece más rápido que en cualquier otra etapa. Su talla se multiplica por 2 y su peso por 4, empieza a mantenerse en pie, a caminar y a relacionarse con su entorno. También evolucionan sus funciones cognitivas y sus sentidos de la vista, el oído y el olfato, así como la coordinación física y el habla.

En esta etapa tan importante, debemos asegurarnos de que el bebé toma todos los nutrientes que necesita en cantidades óptimas para “alimentar” los importantes cambios de su cuerpo.

La recomendación de los expertos

Los expertos de la Asociación Española de Pediatría (AEP), en situaciones en que no se pueda dar lactancia materna, recomiendan el consumo de leche de continuación y aconsejan retrasar la introducción de la leche de vaca mínimo hasta después de los 18 meses, ya que, hasta esa edad, la leche de continuación resulta nutricionalmente más adecuada a las necesidades del niño que la leche de vaca, cuyo consumo excesivo o precoz se ha asociado con anemia por deficiencia de hierro.

La leche de continuación está especialmente adaptada a sus necesidades nutricionales, y aporta proteínas, lípidos, ácidos grasos esenciales y cantidades precisas de minerales y vitaminas.

 

¿En qué nutrientes fijarme a la hora de escoger la leche de fórmula?

Los alimentos infantiles como leche de continuación aportan las vitaminas, grasas y minerales en las dosis adecuadas para un crecimiento saludable. Nos tenemos que asegurar que la leche incluye:

  • Vitaminas: Tales como la vitamina C para el sistema inmune y vitamina D para el fortalecimiento y crecimiento de los huesos. En este tipo de alimento infantil, ayudan al crecimiento y facilitan la absorción de hierro y calcio. 
  • Ácidos grasos Omega 3: como el ácido docosahexaenoico (DHA), que contribuye al desarrollo visual normal de los niños hasta los 12 meses de edad. Este efecto beneficioso se obtiene con una ingesta diaria de 100 mg de DHA.
  • Ácido Alfa-linolénico y hierro: elementos esenciales para su normal desarrollo cognitivo.
  • Minerales: como el zinc, calcio y el hierro. El calcio, fundamental para el desarrollo de los huesos y dientes, el zinc, esencial para el crecimiento, o el hierro, que aparte de favorecer el normal desarrollo cognitivo también ayuda al sistema inmune.

Actualmente hay varias fórmulas en el mercado que cumplen con las especificaciones anteriores, como por ejemplo Enfamil Premium 2, con los niveles recomendados por numerosos expertos de DHA, hierro, zinc y calcio, así como vitaminas como la vitamina C y la vitamina D.

¿Cómo puedes dar a tu bebé la cantidad de leche que necesita?

Como norma general, los biberones con leche de continuación se componen de un cacito por cada 30 ml (1 onza) de agua. De forma que los biberones serán de 60, 90, 120 ml, etc. Aunque al añadir el polvo subirá un poco la cantidad total. Consulta siempre las instrucciones de preparación en el envase. Estas cantidades por toma son orientativas y la mejor forma de saber si el lactante está bien alimentado es la apariencia de saciedad y la ganancia de peso, no lo que come. No se debe forzar a comer nunca. Si tienes cualquier duda consulta siempre con tu pediatra.

Los lácteos, el yogur y el queso fresco también son leche

Los alimentos infantiles, como lácteos fermentados, quesos frescos y el yogur son alimentos cómodos y versátiles que puede introducirse en la dieta infantil en diferentes momentos del día: en el desayuno, a media mañana, merienda como postre después de cenar…

También ayuda al bebé a pasar de la dieta líquida a la alimentación con cuchara, un paso muy importante para la asimilación de una dieta adulta diversificada. La textura del alimento infantil permite que el bebé acaricie la cuchara con sus labios y la chupe, acostumbrándose de este modo al tacto de la cuchara, otro elemento desconocido para él.

La lactancia materna es el mejor alimento para tu bebé, en caso de que no sea posible puedes optar por una leche de fórmula.

 

Fuentes: Expertos de EnfamilActa PediatricaAeped

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