Lactancia materna

¿Cómo sé que necesito una asesora de lactancia?

Esta figura ha adquirido bastante relevancia en los últimos años, ya que ayuda a las madres a encontrar soluciones a las dificultades que puedan encontrar a la hora de dar el pecho

dar el pecho
Fuente: Canva

Muchas madres deciden abandonar la lactancia materna al no ser capaces de lidiar con algunos problemas que pueden ser considerados como habituales. Sin embargo, las asesoras de lactancia están dispuestas a ayudarles a resolverlos para que continúen dando el pecho a sus hijos.

No cabe duda de que la lactancia materna crea un vínculo muy especial entre madres e hijos. Sin embargo, décadas atrás, la leche artificial tuvo una época de auge muy importante, en detrimento de la materna, ya que se publicitó como hasta más beneficiosa que esta, además de ser una medida liberadora para la mujer, que ya no tenía que darle pecho al bebé de forma exclusiva.

Sin embargo, las investigaciones que se han ido sucediendo hasta la actualidad destacan lo contrario: la leche artificial no es mejor. La leche materna es mucho más que un simple alimento: tiene las cantidades adecuadas de carbohidratos, proteínas y grasa. Además, proporciona las proteínas digestivas, minerales, vitaminas y hormonas que los bebés necesitan, por no decir que tiene anticuerpos que ayudan a evitar que su bebé se enferme.


Muchas mujeres, conocedoras de los múltiples beneficios de la lactancia, eligen dar el pecho a sus hijos. Pero en ocasiones se enfrentan a algunos problemas que dificultan el proceso: mal agarre, mastitis, grietas, dolor…

“La lactancia materna no duele”, puntualiza Silvia Carrasco, fisioterapeuta infantil. La profesional destaca que esta, entre otras, es una señal de que algo no está yendo como debería, igual que si se tienen problemas de drenaje o perlas de leche. Si el bebé no se agarra bien al pecho, pierde o no gana peso, se muestra irritable, hace tomas excesivamente largas o cortas o se queda dormido sin estar saciado, habría que recurrir a una asesora de lactancia para identificar el problema. “Podría deberse, entre otras muchas causas, a un frenillo sublingual corto o a una anquiloglosia, que pueden tratarse en muchas ocasiones desde la fisioterapia en el niño”, indica la experta. 

Muchas veces, ante estas situaciones, es común que las familias recurran al pediatra o médico de familia, pero no salgan de la consulta con las dudas completamente aclaradas. Se espera que estos, junto a enfermeras y matronas, sean expertos en lactancia, pero aún no. O por lo menos una gran mayoría no cuenta con una formación actual. Muchos profesionales se han quedado atrás por no reciclarse y a día de hoy tratan de perpetuar mitos obsoletos. Es cierto que se ha avanzado mucho, porque hace tres o cuatro décadas si una mujer acudía con problemas de lactancia probablemente recibía la indicación de sustituir el pecho por un biberón como medida para conseguir una solución instantánea. 

Esto hizo que nacieran algunos grupos de madres que se juntaban para explicarse, de forma desinteresada, sus problemas y las posibles soluciones que habían encontrado. Con el paso del tiempo aparecieron nuevos estudios, conocimientos y, como no, circunstancias; lo que determinó que surgiera la figura de la asesora de lactancia.

En combinación con otros profesionales, como pediatras, fisioterapeutas pediátricos y odontopediatras, las asesoras de lactancia pueden ayudar a identificar las causas que están generando dificultades a la hora de dar el pecho y que, generalmente, provocan tanto malestar en la madre y en el bebé. 

 

 

Laura Mora

Laura Mora

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