Lactancia materna

Consejos útiles para desinflamar los pechos durante la lactancia materna

Las molestias, los dolores y la inflamación suelen ser síntomas comunes durante la lactancia materna. Y a diferencia de lo que se piensa, no solo ocurren al comienzo: pueden surgir en cualquier momento, aunque ha sido bien establecida.

Aunque muchas mamás consideran la lactancia materna como una etapa placentera llena de momentos únicos e inolvidables, no está exenta de inconvenientes, problemas e incomodidades que pueden ir desde leves a moderados (o ligeramente graves). Aún cuando la lactancia haya sido bien establecida, e incluso aunque el bebé tenga ya algunos meses.

Los pezones doloridos, la aparición de grietas dolorosas que pueden llegar a sangrar, sentir los senos sensibles… Todo ello suelen ser problemas comunes, que suelen aparecer sobre todo al comienzo.

Por este motivo, es una buena idea empezar con el cuidado adecuado de los pechos incluso antes de que el bebé haya nacido, incluso antes de comenzar a amamantar.

¿Cuál es la causa más habitual del dolor en los senos durante la lactancia materna?

Congestión mamaria

La congestión mamaria es considerada como una de las causas más habituales de dolor en los senos, sobre todo en los primeros días después de haber dado a luz al bebé. Suele ocurrir sobre todo entre dos y cuatro días después, cuando después del calostro los senos empiezan a producir mayores cantidades de leche (que habitualmente se conoce como la “subida” de la leche).

Los pechos suelen al comienzo sentirse más firmes y llenos, y se sienten como hinchados. Esto no solo está causado por la presencia de una mayor cantidad de leche, sino por la existencia tanto de un aumento de los fluidos linfáticos en el tejido mamario a la presencia de un mayor flujo sanguíneo.

Por suerte, cuando la lactancia materna se establece adecuadamente y el bebé es alimentado con frecuencia, la sensación de pesadez suele aliviarse a los pocos días, aunque al comienzo es cierto que puede resultar doloroso.

No obstante, es cierto que la congestión mamaria suele ser un problema común durante la lactancia materna, no limitándose únicamente a las primeras semanas. No en vano, puede experimentarse en otros momentos, y por otras razones. 

Enganche incorrecto

El enganche es crucial para disfrutar de una lactancia materna adecuada, porque sin un buen agarre el bebé no se alimentará bien, y los senos no serán adecuadamente estimulados para la producción de leche.

Todo ese esfuerzo adicional puede hacer que los senos se sientan doloridos, agrietados y mucho más sensibles.

Dentición

Es común que la dentición suela ser más incómoda para el bebé que para la mamá, dado que la presión de los dientes al comienzo puede acabar resultando un poco dolorosa. Y puesto que esta incomodidad a menudo se alivia al masticar o al morder, los pezones pueden volverse tremendamente doloridos.

Piel seca

La piel seca también puede producir un leve o ligero dolor, en especial cuando también surgen otras molestias relacionadas, como por ejemplo grietas en los pezones.

Candidiasis

Si has notado pequeñas manchas blancas en la boca del bebé es probable que pueda ser candidiasis bucal (aunque también suele confundirse con la presencia de leche materna, en especial en la zona de la lengua).

En caso de ser candidiasis, se trata de una infección por hongos que puede dificultar la lactancia a medida que ésta se transmite de un lado a otro.

Mastitis

Se trata, posiblemente, de una de las condiciones más dolorosas. Se trata de una infección, la cual suele cursar con molestias y dolor severo, enrojecimiento, sensación de que el pecho afectado está más caliente, y fiebre. 

Qué hacer y cómo aliviar la inflamación de los senos durante la lactancia

Cuando se tenga dolor en los senos durante la lactancia materna es fundamental acudir al médico, dado que el dolor asociado puede acabar desanimando a la mamá a seguir amamantando a su bebé. En especial si se trata de algún problema más serio, como por ejemplo podría ser el caso de una mastitis.

De hecho, en la mayoría de los casos los tratamientos simples pueden ayudar a prevenir o a aliviar el dolor en los senos. 

Tanto si los senos están inflamados, como si se encuentran doloridos o incluso simplemente sensibles, evidentemente todo dependerá de la causa que esté ocasionando la aparición de la inflamación o las molestias.

Por ejemplo, si es debido a una congestión, es fundamental amamantar al bebé con frecuencia, ofreciéndole al niño el pecho al menos cada 1 a 3 horas durante el día y la noche, y que se alimente el tiempo que quiera. En otros casos, utilizar un extracto de leche o usar alguna técnica de extracción manual pueden ayudar a la hora de extraer un poco de leche materna antes de cada alimentación.

Por otro lado, si se trata de una mastitis, es fundamental acudir al médico, dado que es posible que también se necesiten otros tratamientos médicos relacionados, como por ejemplo podría ser el caso de la prescripción de algún fármaco antibiótico, en especial cuando existe infección.

En caso de inflamación, aplicarse una toallita caliente puede ayudar a calmar tanto la hinchazón como el dolor.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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