¿Se queda con hambre el bebé?

Crisis de la lactancia: qué son y qué hacer ante ellas

Hay momentos en los que el bebé cambia su comportamiento habitual, se vuelve mucho más irritable y parece no estar conforme con la producción de leche de su madre. Son episodios conocidos como brotes de crecimiento o crisis de lactancia que debes conocer para entender qué es lo que le ocurre a tu hijo.

Lactancia materna
Lactancia materna (Foto: depositphotos)

Todo va sobre ruedas. El bebé está con lactancia materna exclusiva, has conseguido que el agarre lo haga bien, que sus tomas sean regulares, que se quede con ellas satisfecho y que vaya ganando peso como debe. Sin embargo, de la noche a la mañana, cada vez que se pone a mamar empieza a llorar sin motivo aparente. ¿Qué le ocurre? Tranquila, lo más probable es que esté experimentando una crisis de la lactancia. 

“No tengo suficiente leche y se queda con hambre” es la frase que primero vendrá a tu cabeza o que cualquier allegado te dirá pese al desconocimiento si está contigo en uno de esos picos en los que el llanto del bebé parece no tener consuelo. Pero eso no es del todo cierto. Aunque sea verdad que su actitud indica que no se queda saciado o incluso que está incómodo mamando, no hay que olvidarse que es la demanda del bebé la que regula la producción de leche por lo que él mismo es quien modificará su comportamiento para ponerle remedio. Cuanto más mame tu hijo, más leche producirás tú, justo lo que necesita para superar esta etapa.

¿Cuándo ocurre?

En torno a los 20 días de vida del bebé suele producirse la primera crisis de lactancia. Te darás cuenta porque notarás que la regularidad que mostraba hasta ahora desaparece y pasa a pedir comer cada poco tiempo, no quiere soltarse del pecho en ningún momento e incluso, aunque regurgite leche, quiere seguir mamando. Saber lo que está ocurriendo es el paso más importante porque evitará que te angusties por ello, que cambiéis sus hábitos o incluso que te plantees dejar la lactancia. Si el bebé no pierde peso y las deposiciones son correctas, no es síntoma de alarma. Lo único que puedes hacer en este caso es tener mucha paciencia porque lo habitual es que esto dure unos dos-tres días y después todo se regule de nuevo.

Algo muy similar pasará cuando el bebé cumpla un mes y medio. Alrededor de la semana 6 puede producirse una segunda crisis de lactancia. De nuevo estará muy irritado, volverá a pedir mamar cada media hora aproximadamente y, cuando lo haga, se mostrará nervioso, dará tirones, arqueará la espalda, rechazará el pezón aunque luego vuelva a agarrarse a él… es importante mantener la calma y no cesar en ofrecerle el pecho para que la normalidad vuelva lo antes posible.

La crisis definitiva

Dice el refranero español que no hay dos sin tres y en esto de los brotes de crecimiento sucede lo mismo. Hay un tercero que es además el más importante de todas. Tiene lugar a los tres meses de edad y decimos que es el más importante porque es la responsable de que muchas madres decidan abandonar la lactancia materna incluso cuando no es su deseo hacerlo. Los indicios son diferentes a los de las anteriores crisis ya que ahora, en lugar de querer estar pegado al pecho todo el tiempo, lo rechaza. Las tomas son mucho más cortas y en ellas está distraído y muy nervioso. Parece que ha comido poco y el resto del día está con las manos en la boca como si se quedar con hambre. Para reforzar esta sensación, el bebé disminuye la frecuencia de las deposiciones, no gana tanto peso como hasta ahora y la madre nota que sus pechos han pasado a estar blandos, lo que interpreta como una señal de insuficiencia de leche.

Al igual que en los anteriores casos, es primordial conocer bien qué está ocurriendo para poder atender la situación como merece. De nuevo la paciencia será la mejor aliada y tratar de tranquilizarle cuando esté nervioso poniéndole al pecho. Evita los estímulos cuando vaya a mamar -ya sean estos sonoros o visuales- y, si puedes, trata de ofrecerle un poco antes de que creas que vaya a tener hambre para evitar que llegue a la toma ansioso. Un último consejo, no le fuerces a mamar si ves que no quiere o aumentarás aún más su nerviosismo.

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