La importancia de la hidratación

¿Cuándo deben los bebés empezar a beber agua y cuánta deben tomar?

Eso de ver a un bebé recién nacido chupando de un biberón con agua se acabó hace tiempo porque la prioridad absoluta para su desarrollo óptimo es que solo se alimente e hidrate con leche, materna o industrial, hasta los seis meses de vida.

Bebé con biberón
Bebé con biberón (Foto: depositphotos)

Cuando van a conocer a sus nietos al hospital, o a casa en su defecto, son muchos los abuelos que se sorprenden que, ya sea enero o 15 de agosto, no se les dé agua a los bebés. Tened paciencia con ellos porque es normal que tengan esa reacción, ya que hasta no hace demasiado tiempo no era extraño que los recién nacidos tomarán agua además de leche. Pero eso ha cambiado; ahora empiezan más tarde. 

Es a partir de los seis meses cuando se recomienda introducir el agua en los bebés, y el motivo no es otro que dar prioridad a su crecimiento. Si tienen sed, que la tienen, como todos -de hecho, necesitan tomar mayor cantidad de agua en proporción a su peso corporal que los adultos-, es mejor que además de hidratarse, se alimenten. Por eso se da absoluta prioridad a la leche, ya sea materna o de fórmula, según lo decidan sus padres, que durante el primer medio año de vida del pequeño hace las veces de alimento y también de agua. Porque si pruebas a darle agua en un biberón a un menor de seis meses, raro será el que no la tome, pero esto no necesariamente será positivo, ya que le quitará buena parte de las ganas de tomar el alimento exclusivo recomendado para ellos en este momento de su vida, la leche. 

La leche, su principal alimento

Es la leche lo que verdaderamente necesitan para crecer fuertes, sanos, e hidratados, y esta cubre perfectamente las necesidades de agua de un bebé hasta su sexto mes de vida, aportando encima todos los nutrientes que requieren en estos primeros compases de sus vidas. Como a partir del sexto mes, cuando se comienza a introducir la alimentación complementaria, todavía toman muchísima leche, tampoco hay que volverse loco con la introducción del agua. 

Poco a poco, se les puede dar a probar y a medida que van aumentando el consumo de alimentos complementarios y limitando el de leche, se puede ir aumentando el consumo de agua. Al final del día, es una especie de balanza en la que se debe buscar el equilibrio entre todos los factores que participan. Hasta el sexto mes es tan fácil que ni siquiera hay balanza porque solo se le proporciona un alimento al bebé, pero a partir de ahí la cosa cambia. 

Cantidad en función de su edad

Para que tengas una referencia fiable con cantidad exactas, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que las necesidades de agua diarias para bebés y niños pequeños son entre 800 ml y un litro al día en bebés de seis a doce meses -recuerda que esto no debe provocar que tomen menos leche de la que deben-; de 1 100 ml a 1 200 mil al día entre uno y dos años; 1 300 ml en los pequeños de dos y tres años; y 1 600 ml al día hasta que cumplen los ocho años de vida. 

De todos modos, hasta el año de vida aproximadamente, la prioridad absoluta debe seguir siendo la leche en lo que a líquidos se refiere. Es a partir del año cuando la alimentación complementaria está alcanzando en importancia y volumen a la leche, de manera que el consumo de agua también se disparará. Pero esto es algo natural, que incluso el propio bebé irá demandando, tal y como hacemos los adultos, por lo que no hay que obsesionarse con ello ni obligarles a llegar a las cantidades recomendadas porque dependen de otros muchos factores, entre ellos la época del año que marque el calendario. 

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