Lactancia materna y artificial

Cuando el bebé ya no quiere más biberón: qué hacer y consejos

Más tarde o más temprano, llega un momento en el que el bebé no quiere ni desea tomar más biberón. Puede ser momentáneo, o definitivo, pero aunque al principio preocupe no deja de ser un paso más.

La paternidad es una etapa única y maravillosa, llena de momentos únicos e inolvidables, y también de ciertos altibajos, particularmente cuando los niños son aún pequeños -o muy pequeños-, no podemos descansar lo suficiente… Soy papá de dos niñas preciosas, una de 5 años y un bebé de 10 meses. Y, con ambas, hemos podido descubrir las dos caras de la lactancia artificial, en el primer caso, y de la lactancia materna, en el segundo.

La mayor “solo” pudo estar al pecho durante 1 mes, y definitivamente terminamos pasando al biberón de forma abrupta, cuando la mamá tuvo una dolorosa mastitis y tanto física como emocionalmente no podía continuar. Fue un momento difícil, sobre todo porque, al ser la primera, y tras haber acudido a clases de preparación tanto del embarazo como del parto, habíamos puesto a la lactancia materna en un listón muy alto, por lo que la imposibilidad de seguir supuso un golpe para ambos (en especial para la mamá).

Con la pequeña, sin embargo, ha ocurrido todo lo contrario, y la mamá ha conseguido sacarse esa espinita que tenía clavada con la mayor: continúa con la lactancia materna, y no hay visos de que vaya a dejarla próximamente. Aún cuando, de vez en cuando, hemos intentado probar con un biberón lleno de leche materna… Simplemente no lo quiere por nada del mundo. Algo ideal, todo sea de paso, en especial si tenemos en cuenta que la leche materna debe convertirse en el primer alimento hasta, al menos, los primeros 6 meses de edad.

Pero, ¿qué hacer cuando ocurre lo contrario, y cuando el bebé ya no quiere tomar más biberón?. Es cierto que, en los primeros momentos, sobre todo cuando no estamos del todo preparados, puede convertirse en un instante angustiante, en especial cuando el pequeño deja el biberón por la noche. Por suerte, existen algunas pautas y consejos sencillos que siempre pueden sernos de mucha ayuda…

El momento en el que el bebé rechaza el biberón

Como la mayor parte de las fases por las que pasan los bebés, y los niños, el momento en el que el pequeño rechace el biberón llegará, más tarde o más temprano. Rechazar el biberón es tremendamente común, y no se trata en absoluto de ningún problema, a menos que, eso sí, se convierta en un problema de control entre la mamá -y el papá- y el bebé.

Suele ser habitual que ocurra en torno a los 8-9 meses de edad, cuando suele ser un poco más independiente y tiene una mayor movilidad, al estar más interesados en su nueva y revolucionaria capacidad de gatear, sentarse y tocar todo cuanto tienen a la vista. Y surge lo que se conoce como “huelga de biberón”. De repente, el bebé ya no se queda quieto el tiempo suficiente como para tomarse toda la leche, apartándolo o simplemente poniéndose a jugar con él. 

Así, si tu pequeño está pasando por una situación parecida, no te preocupes. Hay algunas pautas que puedes seguir que te podrían ser de mucha ayuda.

Algunos consejos útiles para empezar

Lo mejor en un primer momento es continuar con la rutina regular de alimentación, incluso ofreciéndole al bebé el biberón en los horarios normales. Es posible que se resista, pero es de vital importancia que la mamá o el papá no se sientan frustrados, dado que el pequeños sentirá la tensión.

En ocasiones (como es mi caso), los bebés al pecho se niegan a tomarse un biberón cuando se lo da la mamá porque saben que ella tiene algo mejor. Si este parece ser el caso, puedes pedirle al papá, a la abuela o al abuelo que se haga cargo de la alimentación con biberón hasta que pase la fase. Si es así, incluso es posible que la mamá tenga que salir de la habitación, o incluso de la casa, durante un tiempo.

La persona que lo intente debe dejar primero que caigan algunas gotitas de leche en los labios del bebé, y en su boca, para que reconozca el sabor de la leche materna. Y luego acariciar sus labios con la tetina hasta que abra bien la boca, de la misma manera que haces cuando toma el pecho. Si cierra la boca, no debes forzarlo.

Ofrece cantidades más pequeñas de leche, con mayor frecuencia

Con un bebé posiblemente cada vez más curioso, beber puede no convertirse en su mayor prioridad. Por tanto, en lugar de sentarlo durante un período largo de tiempo con el fin de que se termine el biberón, puedes optar por ofrecerle cantidades más pequeñas, y con mayor frecuencia.

Por ejemplo, puedes ofrecer la mitad de la cantidad que antes solías darle, y luego reservar la otra mitad para cuando le apetezca. Si aún así, continúa rechazándolo, es posible que prefieras mantener el biberón cerca, y ofrecérsela unos minutos cada vez.

De cualquier manera, puede ser de utilidad llenar los biberones con cantidades más pequeñas, sobre todo para no desperdiciar la leche, y añadir más solo cuando sea necesario. 

Si utilizas el sacaleches a menudo, puedes dividir la cantidad habitual en dos bolsas, para evitar desperdiciar el exceso de leche que no tome. Por ejemplo, si generalmente llenas una bolsa de 150 ml, lo ideal es llenar dos bolsas de 75 ml cada una.

Puedes hacer lo mismo con la leche de fórmula. Es decir, no llegar un biberón entero, sino medir aproximadamente la mitad de lo que normalmente tome, y hacer otro biberón -si es necesario- cuando se termine el primero.

Si luego de intentarlo todo el bebé continúa negándose firmemente a tomar el biberón, es de vital importancia no forzarlo nunca. Simplemente retira el biberón y ofrécelo de nuevo cada media hora, hasta que coma. Los bebés pueden ser realmente tercos, y pueden aguantar una hora (o más), pero una vez que tenga hambre, acabará por tomarse el biberón.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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