Salud del bebé

Cuando el niño necesita alimentarse por sonda: todo lo que necesitas saber

Si es la primera vez que tu hijo debe alimentarse por sonda, es normal que tengas muchas dudas. Si es así, que no cunda el pánico. A continuación te descubrimos en qué consiste esta herramienta tan importante, diseñada para mantener al niño alimentado y sano.

Cuando el niño necesita alimentarse por sonda
Foto: Istock

Se estima que, solo en Estados Unidos, cerca de 200.000 niños utilizan tubos de alimentación para algunas o todas sus necesidades nutricionales. En este sentido, y cuando el pediatra sugiere a los padres la alimentación por sonda para su hijo, lo más común es que experimentan una avalancha de emociones, desde la tristeza a la preocupación, pasando —incluso— por el pánico total.

Debido a que el bebé ha nacido de forma prematura, tiene una patología o incluso una malformación facial, algunos niños deben ser alimentados por sonda en el hospital. En algunos casos se recomienda, aunque el bebé no tenga ningún tipo de patología, pero sí presente problemas de succión. Y aunque, en un principio, se trataría de una solución temporal, puede acabar perdurando en algunos casos. Es aquí cuando las comidas se convierten en una fuente de estrés y angustia para muchas familias.

¿Por qué el niño podría necesitar comer a través de una sonda?

De acuerdo a Feeding Tube Awareness Foundation, existen más de 300 afecciones que podrían requerir que los niños reciban apoyo nutricional a través de la alimentación por sonda.

En este sentido, y como señalan los médicos, hay diferentes causas por las que los niños pueden presentar dificultades a la hora de tragar los alimentos. Y una de las razones suele ser a su vez la más común: el nacimiento prematuro.

No obstante, las diferencias anatómicas también pueden afectar la capacidad de alimentación del bebé, así como afecciones alérgicas, problemas gastrointestinales o problemas genéticos, solo por citar algunos.

Otras afecciones médicas más graves, como la parálisis cerebral o la fibrosis quística, también pueden justificar el uso de una sonda de alimentación.

También existen otras causas más o menos comunes. Por ejemplo, los niños con problemas importantes de comportamiento o de salud mental, como ansiedad severa, trastornos sensoriales o trastornos por evitar la restricción de la ingesta de alimentos, pueden presentar dificultades a la hora de comer, o negarse incluso a alimentarse por completo.

Por tanto, independientemente de cuál sea el motivo por el que el niño pueda necesitar alimentarse a través de una sonda, todo se reduce básicamente a las matemáticas. Y es que los niños necesitan ingerir más calorías de las que gastan diariamente para poder aumentar de peso de forma adecuada.

¿Cómo funciona una sonda de alimentación?

Las sondas de alimentación vienen en diferentes variedades, desde las que proporcionan nutrición por la nariz a las que entran por el estómago. Ambos tipos dirigen la comida líquida de una jeringa o bolsa directamente al cuerpo a través de un tubo que se conecta a un puerto conocido con el nombre de “botón”.

Aunque pueda parecer aterrador, la alimentación por sonda es en realidad un proceso indoloro y bastante simple. Es posible colgar la bolsa de alimentación de un gancho en la pared, mientras que una bomba alimenta la fórmula a través del tubo, al ritmo correcto, o incluso en una mochila especialmente diseñada para niños mayores en movimiento. 

Alimentación por sonda en niños
Foto: Istock

Los tubos nasales ingresan al cuerpo del niño a través de la nariz, bajan por el esófago y llegan al estómago, o directamente al intestino delgado. Son utilizados cuando el niño necesita ayuda a corto plazo. Por ejemplo, a la hora de obtener nutrientes o medicamentos (como después de una cirugía).

Las sondas gástricas son las más comunes cuando el niño necesita ayuda para alimentarse durante más tiempo (por ejemplo, durante al menos tres meses). Se insertan en el abdomen del niño y van al estómago o los intestinos.

¿Qué alimentación recibe el niño a través de la sonda?

Para un bebé, los médicos siempre prefieren utilizar leche materna, al menos parcialmente. O, en todo caso, una leche de fórmula regular o especializada, en función de si el niño presenta alguna alergia a los alimentos o un problema para la absorción de las grasas. 

En el caso de los niños más mayores, es posible escoger una fórmula en función de lo que el niño es capaz de tolerar, y dependiendo de cuál sea el problema médico subyacente.

¿Será para siempre?

Una de las principales dudas que tienen los padres cuando su bebé se enfrenta a la alimentación por sonda es si será una opción de tratamiento que durará muchos años; o incluso que sea para siempre. Pero no tiene por qué ser así.

Mientras que los niños con afecciones médicas graves sí pueden necesitar tubos de alimentación durante toda su vida, para otros, solo será temporal.

Por ejemplo, para algunos niños, la capacidad de comer tiende a mejorar con el paso del tiempo. Así, la terapia de alimentación intensiva puede permitir que hagan comidas regulares por vía oral, mientras que también es posible desarrollar un patrón de alimentación híbrido, ingiriendo parte de la comida a través de un tubo y el resto por vía oral.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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