Alimentos alérgenos en el bebé

¿Cuándo y cómo introducir los alimentos alérgenos al bebé?

Existen alimentos que son más propensos que otros a producir alergias alimentarias. Por eso, hay que tener especial cuidado al introducirlos en la alimentación del bebé. Te contamos cómo hacerlo (aunque antes, siempre, debes hablar con tu pediatra).

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Fuente: iStock

Una de las preocupaciones por las que todos los progenitores tienen que pasar en un momento u otro es la de las alergias alimentarias. Lógicamente todos queremos proteger a nuestros bebés de cualquier sustancia que pueda sentarles mal, pero debemos aplicar el sentido común y, si es necesario, consultar al especialista de nuestra confianza. Ser sobreprotectores puede dificultar el correcto desarrollo del organismo y del sistema inmunológico.

Las personas adultas debemos prestar atención a cómo responde nuestro cuerpo, qué nos sienta bien y qué no, con un bebé puede ser un poco más complicado, pero es, si cabe, más importante. Personalmente, soy seguidor de la dieta paleo así que con mi tercer hijo, Louis, que está a punto de cumplir seis meses, estoy probando recetas sanas y naturales que me ayuden a incorporar progresivamente a su dieta diferentes tipos de alimentos, como las nueces de macadamia, por ejemplo.

Busco evitar los cereales, porque soy partidario de la dieta no grain para evitar los carbohidratos y, en cambio, procuro incorporar fruta y grasa, que aporte energía a Louis. Para conseguirlo mezclo yuca, plátano (para un toque más dulce) y nueces de macadamia (con menos antinutrientes que la avellana, por ejemplo). Le añado compota de manzana, hecha simplemente hirviendo la fruta. Da aún más dulzor a la mezcla, y a Louis le encanta. Mi próximo reto es un paté de hígado de ternera. La grasa, la proteína, el magnesio y el hierro que aporta a su dieta son imprescindibles para su desarrollo y, para irlo acostumbrando a su textura y sabor, lo combinaré con mantequilla, y cebolla caramelizada.

¿Qué alimentos pueden producir alergia?

A día de hoy, se han detectado más de 160 alimentos que pueden producir alergias, pero no debemos ser alarmistas. El 90% de las reacciones se deben a un grupo reducido de catorce: Cereales que contengan gluten (trigo, centeno, cebada, avena, espelta, kamut o sus variedades híbridas y productos derivados), crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, lácteos, frutos de cáscara (almendras, avellanas, nueces, anacardos, pacanas, nueces de Brasil, alfóncigos, nueces macadamia o nueces de Australia), apio, mostaza, sésamo, dióxido de azufre y sulfitos en concentraciones superiores a 10 mg/kg o 10 mg/litro en términos de SO2 total, altramuces y moluscos.

Cerca de 520 millones de personas en el mundo padecen alergia a los alimentos, según la Organización Mundial de la Alergia, y ningún país ha reportado una disminución en sus cifras en los últimos 10 años. En Europa son más de 17 millones de personas y en España, dos millones -de los cuales, en torno al 8% son  menores de 14 años-, según la Fundación Seguridad Alimentaria y prevención de las Alergias. 

Es importante diferenciar alergias alimentarias de otro tipo de reacciones a los alimentos, como pueden ser la intolerancia o la inflamación. Según la definición de la OMS, las alergias alimentarias son reacciones adversas a los alimentos que tienen en su origen un mecanismo inmunitario. Sus síntomas van desde un ligero malestar hasta reacciones graves que necesitan intervención médica inmediata.

En el caso de la intolerancia, las causas suelen estar relacionadas con el sistema digestivo, más que con el inmunitario. La ausencia de determinadas enzimas (moléculas proteicas que se encargan, entre otras cosas de descomponer los alimentos) hace que aparezcan ciertos síntomas de malestar. Los síntomas son similares a los de la inflamación, pero en este último caso, no se trata de una reacción inmediata. El cuerpo responde negativamente al consumo excesivo de un alimento o de un grupo en concreto.

Por su parte, y aunque el origen de ambas sea el sistema inmunológico, tampoco debemos confundir la celiaquía con la alergia o la intolerancia al gluten. Tiene características muy específicas, y se mantiene a lo largo de toda la vida con unos marcadores inmunológicos y genéticos propios.

Un cambio de tendencia

Durante décadas, se venía recomendando retrasar la introducción de los alimentos que pueden producir alergias para intentar prevenirlas. Sin embargo, los estudios más recientes sobre este aspecto indican que la introducción, en torno a los 6 meses de edad del huevo y antes de los 11 meses de los cacahuetes, disminuye el riesgo de desarrollar alergia. En cuanto a la leche de vaca y el gluten, no se han obtenido resultados concluyentes, de acuerdo con la valoración de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

A partir de 2015 las recomendaciones de los pediatras de todo el mundo cambiaron de tendencia, llegando incluso a aconsejarse que, en el caso de los pequeños con riesgo más alto de padecer alergia al cacahuete, se introduzca en su dieta en el periodo de los cuatro a los seis meses, ya que no es solo perjudicial sino que disminuye significativamente la frecuencia del desarrollo de la alergia. En el caso del cacahuete, ha quedado demostrado por tanto, que su introducción temprana contribuye a modular las respuestas inmunitarias.

En todo caso, como cada bebe es diferente, es muy importante consultar a nuestro pediatra de confianza. El médico podrá asesorar y valorar su caso concreto. Por lo demás, como siempre, conviene estar atentos a cómo responde nuestro hijo o hija para ver qué le sienta bien y qué no. Escuchar a nuestro cuerpo es siempre necesario, aunque en el caso de nuestro bebé pueda costar un poco más entender las señales.

 

Artículo elaborado por Niklas Gustafson, CEO de Natruly

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