Leche materna

Diferentes colores de la leche materna: ¿qué significa cada uno?

¿Pensabas que la leche materna es siempre blanca y tiene la misma apariencia? Pues no es así. La leche materna tiene el poder de adaptarse a las necesidades del bebé y de la madre en cada momento, cambiando su composición y su color constantemente. Esto es lo que significan los colores de la leche materna.

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No nos cansamos nunca de repetir que la leche materna es mágica. Y es que, su gran capacidad de adaptación a las necesidades del bebé y de la madre hace de ella el mejor alimento para todos los pequeños desde su nacimiento hasta los seis meses de edad. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, sería conveniente que, además, siguiesen tomándola, junto a alimentación complementaria, hasta, al menos, los dos años.

No existe ningún alimento que pueda sustituir las grandes capacidades de la leche materna. Ni siquiera el intento de fabricar una artificialmente, tal y como te contábamos en este artículo. La leche materna, con sus características originales, es difícil de reemplazar.

Y es que, ¿sabías que tiene la capacidad de adaptarse a los cambios y las necesidades del bebé y de la madre en cada momento de la lactancia? De hecho, lo hace cambiando constantemente su composición. Esto se distingue sin problemas a simple vista, ya que cambia de color e, incluso, de aspecto.

¿Qué significa cada color de la leche materna?

Tal y como comentamos, la leche materna es capaz de cambiar su composición y, por tanto, su apariencia y adaptarlo a las necesidades de la madre y del bebé, incluso a lo largo de la toma. “La leche al principio de la toma es tirando a tonos blancos azulados, y rica en proteínas, azúcares y, luego, de un color más blanco amarillenta”, comentaba José María Paricio, autor de “El libro de la lactancia” (Editorial Vergara) a Infosalus.

Esto es lo que puede significar cada color de la leche:

  • Blanco: Está compuesta, principalmente, por agua y sustancias hidrosolubles. Es el característico de la primera mitad de la toma.
  • Amarillento: es el color que adquiere el calostro, la leche de los primeros días después de dar a luz. Es más espesa que la anterior y mucho más escasa, pero muy nutritiva. Además, este color también se puede dar, como decía el profesional, en la segunda mitad de la toma, ya que la leche se vuelve más grasa y densa.
  • Blanco-azulado: puede observarse en la leche que ha sido extraída con anterioridad y que se ha estropeado. Así que, si veis este color, es mejor que no se la deis al pequeño porque podría estar en mal estado.
  • Tono rojizo o marrón: Durante los primeros días de la lactancia pueden aparecer grietas en los pezones, que pueden sangrar. E, incluso, puede producirse mastitis (en cualquier momento de la lactancia), que también puede producir sangrado. Al mezclar esa sangre con la leche materna, esta puede tornar hacia cierto color rojizo o marrón.
  • Tono verdoso: Si la madre ingiere muchas verduras de hoja verde o si se acumulan muchas sustancias grasas en los conductos mamarios, la leche puede tornarse algo verdosa.
  • ¿Podría aparecer otro color? Sí, efectivamente. Los colorantes alimentarios y otros alimentos o algunos medicamentos (siempre que tomes uno hay que consultar con el pediatra si es mejor suspender la lactancia), entre otros, pueden cambiar el color de la leche materna.

¿De qué está formada la leche materna?

“La leche humana no es una simple colección de nutrientes, sino un producto vivo de gran complejidad biológica, activamente protectora e inmunomoduladora que estimula al desarrollo adecuado del lactante”, afirma la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. De esta manera, aclaran en su página web, su composición cambia, incluso, durante la misma toma. “De esta forma, a lo largo de una toma completa, el lactante recibe un producto dinámico, variable, con características distintas y ajustadas al momento específico en el que se encuentra”, aseguran. A grandes rasgos está formada, entre otros, por agua, proteínas del suero, factores protectores o carbohidratos y minerales.

Y es que, tal y como concluyó este estudio científico, la leche que te extraes para dársela en biberón por la mañana al niño, no es la misma que la que extraes por la noche. Si le das la leche de la mañana antes de ir a dormir, el niño podría no descansar bien, ya que la composición de ese suero está preparada para aportarle energía durante el día. Sin embargo, la de la noche tiene una composición que le ayuda a conciliar el sueño y el descanso reparador.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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