Alimentación del bebé

El calostro, ¿es suficiente para alimentar al recién nacido?

Todas las madres producen durante su embarazo una sustancia extraordinaria llamada calostro, el cual proporciona valiosos beneficios para el recién nacido.

El calostro es el primer alimento que recibe el recién nacido amamantado. Es el nombre que recibe la leche materna que secretamos durante los primeros 2-3 días de vida; posteriormente producimos leche de transición y, finalmente leche madura, que será la que perdure toda la lactancia.

El calostro
Foto: Istock

El calostro es conocido también como "oro líquido", porque tiene una composición perfecta para los primeros días de vida del recién nacido.

Es de color amarillento por su alto contenido en carotenoides, inmunoglobulinas, oligosacáridos, lactoferrina y células que ayudan a defender ese sistema inmune tan necesario, especialmente las primeras semanas de vida de adaptación. Podríamos clasificarlo como "la primera vacuna".

La cantidad de calostro da la impresión de ser “muy pequeña e insuficiente”, pero será la perfecta y adecuada para el tamaño del estómago de un recién nacido y sus primeros días.

Aunque el calostro es la leche que secretan las mujeres durante los primeros días de vida, se produce ya en los últimos meses de embarazo; de hecho, algunas mujeres notan que su pecho gotea semanas antes del parto. Así, todas las mujeres, incluso aquellas que deciden no amamantar a sus bebés, tienen calostro.

Cambios importantes para la madre

En lo que respecta a los pechos, es probable que notes cambios significativos en esta última etapa, como una mayor hinchazón y pérdida de calostro, pues tu cuerpo se está preparando para alimentar al bebé.

La lactancia materna aporta muchos beneficios para el bebé y la madre. De hecho, la OMS recomienda que los bebés tomen lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad.

Sin embargo, aunque la mayoría de mujeres quieren dar el pecho y amamantan a sus recién nacidos al inicio, muchas se encuentran con dificultades y el porcentaje de lactancia materna exclusiva a los seis meses se alejan mucho de los deseables. Esta situación suele darse por varios factores: excesiva información muy dispar que proviene tanto de los sanitarios como de las personas de tu alrededor y falta de asesoría de las matronas especializadas en el tema.

La información es poder

Para poder llegar a tener una lactancia lo más exitosa posible y sobre todo poder disfrutar de ella, lo que más recomiendo es una buena Preparación al Parto, a poder ser personalizada y con los sanitarios especializados (no todo vale…) y aunque las redes sociales nos hayan acercado mucho a mucha información práctica, creo como profesional que en muchas ocasiones actúa en nuestra contra.

Cuando tenemos sobreinformación, acabamos cogiendo “lo que más nos interesa” en nuestras cabezas en vez de la información veraz y basada en la evidencia científica.

La transición de la leche según las necesidades del bebé

Cómo es el calostro
Foto: Istock

La leche va cambiando su composición a medida que el bebé crece, adaptándose a las necesidades que tiene el bebé en cada etapa.

Durante los primeros días, la madre produce calostro para alimentar a su recién nacido. Esta primera leche no es nutritiva, pero resulta clave para el desarrollo inmunitario del bebé.

Aproximadamente, entre el quinto y el día 15 postparto, la madre comienza a producir leche de transición, rica en nutrientes, carbohidratos y grasas, que dará paso a la leche materna madura, a partir de la tercera semana de vida.

Pero la leche materna no solo evoluciona con la edad del bebé, sino también con el momento del día. Así, se ha visto que la leche de la mañana contiene sustancias estimulantes, mientras que la del final del día y la noche está compuesta de sustancias calmantes y relajantes que ayudan al niño a desarrollar su ritmo circadiano.

El calostro es la leche que toma en recién nacido los primeros días de vida. Sin embargo, su producción comienza ya en el embarazo. Por ello, es posible producir y extraerse calostro los días/semanas antes del parto. Pero, ¿es en realidad necesario extraerlo? ¿en qué casos estaría indicado?

Extracción prenatal de calostro

Como hemos informado antes, el calostro se comienza a producir en las últimas etapas del embarazo. Así, podríamos extraernos calostro antes del parto y almacenarlo. En el caso de que el bebé, por distintas circunstancias, no pueda ser amamantado inicialmente, podrá ser alimentado con el calostro de su madre sin necesidad de recurrir a la leche artificial.

Las mujeres que pueden beneficiarse de esta técnica podrían ser: mujeres con diabetes, posible hipogalactia, amenaza de parto prematuro o bebé de bajo peso, malformaciones congénitas, entre otras.

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