Lactancia materna

¿El tratamiento con botox es compatible con la lactancia materna?

A lo largo de los años, el tratamiento con botox se ha convertido en una opción rápida y útil para reducir, temporalmente, la visibilidad de las líneas de expresión y arrugas. Pero, ¿es adecuado en el embarazo?

El tratamiento con botox es compatible con la lactancia materna
Foto: Istock

Aunque hoy en día el botox es utilizado como un tratamiento estético muy popular, lo cierto es que su aplicación en belleza fue descubierta casi por cualidad. De hecho, en la década de 1970, la toxina botulínica (que es el neuromodulador que se utiliza en esta técnica), debutó como tratamiento innovador para las personas con estrabismo.

Luego, pasó a convertirse en un tratamiento para una amplia gama de problemas, como incontinencia urinaria, distonía cervical (un trastorno doloroso e involuntario de contracción de los músculos del cuello) o incluso para migrañas crónicas.

Posteriormente, empezó a usarse con la finalidad de reducir visiblemente las líneas de expresión y las arrugas. Y, hoy en día, es considerado como uno de los tratamientos estéticos más demandados. 

¿Qué es el botox?

El botox es un procedimiento cosmético que se realiza con bastante frecuencia en nuestro país. De hecho, solo en Estados Unidos, se estima que, cada año, se realizan alrededor de 5 millones de tratamientos. 

Consiste en un tratamiento inyectable en la que se utiliza lo que se conoce como toxina botulínica, la cual tiene la particularidad de suavizar, de forma temporal, las líneas finas y las arrugas del rostro.

Por lo general, los resultados se observan generalmente en unos pocos días o semanas y tienden a durar entre tres a cuatro meses. A partir de ahí, es necesario aplicar un nuevo tratamiento para que los resultados continúen siendo visibles.

Concretamente, la toxina botulínica es un neuromodulador que actúa relajando los músculos en el área donde es inyectada localmente en la piel. 

De hecho, suele ser un error que el tratamiento en sí sea conocido con el nombre de “Botox”, dado que, aunque se trate de una categoría de tratamiento estético, como las exfoliaciones químicas o los láseres, pero, en realidad, se trata de una marca de toxina botulínica.

Botox y lactancia
Foto: Istock

Al usarlo, ayuda a relajar ciertos músculos de expresión en la cara, por lo que es muy útil para reducir temporalmente las arrugas, a la vez que contornear suavemente ciertas áreas del rostro, como podría ser el caso de las cejas. 

En resumidas cuentas, por ejemplo, aplicada en el área de la frente, la toxina limita la actividad de los músculos presentes en esta zona que comúnmente usamos para fruncir el ceño, por lo que limita la visibilidad de las líneas de expresión que se han formado poco a poco con el paso del tiempo. Y algo similar ocurriría con las líneas horizontales que surgen en la frente y las patas de gallo.

Aunque las inyecciones son relativamente indoloras, y sus efectos secundarios tienden a ser mínimos, es normal que muchas mamás se pregunten si es posible usarlo en ciertas etapas de su vida, lo que incluye la lactancia materna.

¿Se puede usar Botox durante la lactancia materna? ¿Es seguro?

Si bien es cierto que las cantidades de la toxina botulínica que se inyectan en la piel son minúsculas, por el momento no hay estudios para comprobar si podría llegar o no a la leche materna. Y si, sobre todo, es o no absorbida por el bebé.

De acuerdo a los expertos, esto significa que, si bien es cierto que los efectos del botox en la apariencia de la piel pueden ser bastante interesantes (especialmente para quienes desean parecer más jóvenes, con una reducción visible de las arrugas), sería más recomendable esperar hasta que no se esté amamantando.

Por otro lado, no debemos olvidarnos que la toxina botulínica es un medicamento recetado. Y, como ocurre con todos los medicamentos, tiene efectos secundarios potenciales, independientemente de que se esté o no amamantando. ¿Cuáles suelen ser los más comunes? Dolor de cabeza, fatiga, dolor de cuello, hematomas o dolor en el área de la inyección, alteración de la visión o reacciones alérgicas.

En este sentido, la FDA advierte que, a fin de mitigar el riesgo de complicaciones innecesarias, aconsejan que todos los procedimientos cosméticos se encuentren limitados durante el embarazo. Aunque es cierto que, durante la lactancia, nos encontramos ante un tema controvertido.

De ahí que sea preferible hablar con el médico antes de someterse al tratamiento, para comprobar si se trataría o no de una opción adecuada desde un punto de vista personal. Especialmente si se está amamantando, se plantea hacerlo o incluso si la mamá se encuentra en el proceso de destetar al bebé.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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