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La función de la leche de crecimiento en la nutrición infantil

Es importante conocer tanto las alternativas saludables para alimentar a nuestros hijos, como conocer las diferencias entre ellas.

La leche es el alimento primordial para la salud y el desarrollo del ser humano en sus primeros años de vida. Lo es desde el primer día de vida, y no deja de serlo durante mucho tiempo. Ni siquiera cuando a los seis meses comienza la alimentación complementaria, poniéndose punto y final a la lactancia exclusiva. Como su propio nombre indica, la dieta es “complementaria”; esto es, el pilar de la alimentación sigue siendo la leche, ya sea materna o de fórmula.

El Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, en colaboración con la Federación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y con la Fundación Española de Nutrición (FEN), ha elaborado un documento donde concluyen que “la leche, por sus características biológicas y por el hecho de estar presente en el 99% de los hogares españoles, es un buen vehículo para el enriquecimiento con nutrientes, como la vitamina D o los ácidos grasos poliinsaturados Omega 3”.

Esto explica, entre otras razones, por qué la leche y sus derivados, junto a las frutas y verduras, son un alimento fundamental, absolutamente prioritaria, en las dietas saludables de los niños, y muy especialmente en el tramo de uno a tres años de edad.

Todas las voces autorizadas en la materia, desde la Asociación Española de Pediatría hasta firmas especializadas en la producción de leche de fórmula, como es el caso de Capricare -líder mundial en la producción de leche de fórmula de origen caprino-, coinciden en apuntar a la leche materna como la opción más recomendable para alimentar a un recién nacido. Sin embargo, las leches de fórmula han experimentado una enorme evolución en los últimos años gracias a la innovación y a la investigación y son magníficas alternativas. Así lo reconocen también numerosas fuentes pediátricas. 

Leche de crecimiento: el mejor complemento alimenticio

A diferencia de lo que ocurre con la leche materna, a cuya composición no es necesario prestarle atención, con las leches de fórmula es importante saber qué tipos existen y cómo diferenciarlas. Esto es especialmente importante antes de que el bebé cumpla el primer año de vida, porque este es el punto de inflexión a partir del cual se puede introducir -siempre que no haya contraindicaciones médicas específicas- en la dieta del recién nacido la leche entera de vaca, tal y como la que consumimos los adultos. 

Junto a esta y a la leche materna conviven las llamadas leches infantiles de crecimiento o también conocidas como “Leches 3”. “Cuando con la dieta habitual no se consiga cubrir los requerimientos de determinados nutrientes, las fórmulas de crecimiento presentan una buena opción ya que adaptan el contenido de nutrientes a las necesidades propias de esta etapa del bebé”, explican desde Capricare, mensaje reforzado y secundado por la Asociación Española de Pediatría, cuyo Comité de Nutrición y Lactancia Materna considera a las leches de continuación “una opción complementaria en la dieta para alcanzar las ingestas recomendadas de nutrientes esenciales en la infancia”.

En concreto, estas leches de fórmula son ricas en nutrientes esenciales como hierro, vitamina D y calcio, entre otros. Por lo general, su contenido en azúcar, al igual que ocurre con la leche materna, proviene de la lactosa pero, como bien advierten desde Capricare, “algunas de estas leches pueden contener azúcar añadido para matizar el sabor que aportan nutrientes como el hierro o DHA”. Por tanto, es recomendable leer con atención el etiquetado antes de elegir leche de continuación entre todas las alternativas disponibles, ya se elaboran a partir de leche de vaca o, como es el caso de Capricare 3, con leche de cabra. 

“Con un proceso de elaboración más natural, está adaptada y enriquecida para proporcionar las vitaminas, minerales y nutrientes que complementan una dieta variada y equilibrada a partir de 12 meses”, indican desde Capricare sobre su fórmula de crecimiento enriquecida producida a partir de leche entera de cabra.

Leche de crecimiento Capricare
Leche de crecimiento Capricare

Capricare 3 se diferencia de las leches de continuación de vaca en varios aspectos, siendo uno de los más importantes su elaboración, muchísimo más natural porque no se es necesaria la descomposición de la leche de origen caprino, como sí ocurre con la de vaca en las leches de fórmula que la utilizan como ingrediente base. 

Los beneficios para el niño que ofrece son múltiples, entre ellos una mejora sobresaliente en la digestión de la leche de crecimiento. Y todo ello con la garantía de que es un alimento que cubre todos los nutrientes que el pequeño necesita para su correcto desarrollo. “Es una fuente de calcio, fósforo y vitamina D, necesarios para el crecimiento y el desarrollo normal de los huesos de los niños; y además contiene hierro, que contribuye al desarrollo cognitivo normal de los niños”, concluyen desde Capricare, que cuida cada detalle del proceso de producción de sus leches de fórmula hasta el punto de que obtiene la materia prima de ganaderías propias. 

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