Dar de mamar

Hipogalactia: qué es y por qué puede aparecer durante la lactancia

Te contamos a qué hace referencia este término clínico que puedes encontrarte por el camino durante la lactancia materna.

Lactancia (Foto: depositphotos)
Lactancia (Foto: depositphotos)

Si te hablamos de que una mujer no produce la suficiente leche para amamantar a su hijo recién nacido, enseguida sabrás de lo que estamos hablando, pero no es tan probable que así sea si nos referimos a la hipogalactia. A menudo, con toda la información que demandamos y consumimos durante el embarazo y el posparto, nos topamos con términos técnicos que, de no aclararse bien, pueden añadir dudas y confusión. El de la hipogalactia es muy buen ejemplo de ello, así que vamos a profundizar en ello. 

Tal y como explica el equipo humano de Lansinoh, empresa especializada en maternidad y lactancia, la hipogalactia es “la escasa producción de leche materna de algunas mujeres para amamantar y cubrir las necesidades nutricionales del bebé”. Por lo tanto, no deja de ser un concepto concreto para describir una situación bastante conocida en la población de mujeres gestantes y madres. 

No es tan conocido el hecho de que los profesionales médicos diferencian entre dos tipos de hipogalactia; permanente y transitoria, y tampoco lo son las causas que pueden provocarlas. ”En la gran mayoría de los casos, la hipogalactia suele ser una afección temporal y puede revertirse, completa o parcialmente, con la ayuda médica correspondiente”, aseguran desde Lansinoh. 

Bajada de la leche permanente o puntual

Por lo tanto, el primer tipo de hipogalactia, la permanente, es menos habitual, y se produce por un trastorno médico que requiere de un tratamiento específico ya que la mamá no produce leche. La segunda, en cambio, es pasajera, puede ocurrir después de que la producción de leche haya sido la satisfactoria, y por esto mismo, si se detecta y se le pone solución a tiempo, suele ser reversible. 

No hay dos casos exactamente iguales de hipogalactia porque los factores que la provocan son muy variados y, para colmo, tienen mucho que decir las circunstancias personales y emocionales, no solo las puramente médicas. De hecho, el estrés es una de las causas que puede provocar un descenso de la producción de leche materna. 

Causas

Entre las causas de índole fisiológica y médica relacionadas con la madre que pueden tener relación directa con un cuadro de hipogalactia, desde Lansinoh destacan sobre todo cuatro: la hipoplasia mamaria, que tiene lugar cuando los pechos no contienen la cantidad necesaria de glándula mamaria; las cirugías de pecho -sobre todo si son reducciones-, ya que existe riesgo de que se corten los principales conductos galactóforos; los problemas nutricionales graves y enfermedades sistemáticas como la anemia; y las alteraciones hormonales relacionadas con la glándula tiroides o con el síndrome del ovario poliquístico.

Un tercer factor desencadenante de la hipogalactia más allá de lo emocional y de las circunstancias médicas de la madre es que exista algún tipo de anomalía con el bebé que le impida succionar bien la leche; por ejemplo, que tenga frenillo sublingual o corto. O simplemente que la técnica de agarre y succión (o una de ellas) no esté siendo la correcta. En ambos casos, el cuerpo lo interpreta como que no necesita producir tanta cantidad de leche y rebaja sus prestaciones. 

Qué hacer

Por este motivo, desde el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría se recomienda hacer un seguimiento exhaustivo en persona de la lactancia durante los primeros días de vida del recién nacido, que son fundamentales para que la producción de leche materna se regule en un nivel de producción suficiente. “Es aconsejable mantener al recién nacido en contacto piel a piel encima de su madre hasta que realice la primera toma de pecho durante el período de posparto inmediato, siempre que el estado del niño y de la madre lo permitan, y se animará al padre a permanecer junto a ellos”, recomiendan desde el Comité, algo que ya se hace de forma extendida en los centros sanitarios españoles.  

Antes de dar el alta a mamá y bebé, el personal sanitario también observará -así se hace en la mayoría de los hospitales públicos- con atención al menos dos de las primeras tomas, tal y como recomienda el Comité de Lactancia Materna: “Es aconsejable realizar la evaluación de, al menos, dos tomas de pecho cada 24 h, para detectar precozmente problemas de agarre o de succión”, indica. 

Y ya en casa, una vez ambos tienen el alta, también es parte del protocolo habitual de la Sanidad Pública citar con la matrona hasta dos veces a la mamá durante las dos primeras semanas de vida del bebé -una por semana, aproximadamente- en su centro de salud para poder monitorizar el progreso de la lactancia in situ. La primera de las dos citas la recomienda programar el Comité para las 48 horas posteriores al alta y la segunda, en la segunda semana de vida del bebé. 

De esta forma se reducen mucho las posibilidades de que se produzca un cuadro de hipogalactia por problemas con la técnica de agarre y succión o porque el bebé tenga algún impedimento físico, que son causas habituales por las que muchas mujeres abandonan la lactancia materna. 

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