Problemas con la lactancia

Ingurgitación mamaria: qué es y cómo aliviarla fácilmente

Durante las primeras horas tras el nacimiento del bebé, es normal sentir cierta ingurgitación en los senos. Se trata de una incómoda y molesta congestión, la cual se produce cuando se tiene mucha cantidad de leche en los senos, y todavía no se ha empezado al cien por cien con la lactancia materna.

La ingurgitación mamaria, también conocida habitualmente bajo el nombre de congestión mamaria, consiste en el desarrollo de senos duros, doloridos e hinchados como consecuencia de un exceso de leche materna

Cuando se congestionan, los senos pueden volverse tremendamente sensibles y tensos. Además, la hinchazón puede alcanzar la axila, y las venas de la superficie de los senos podrían volverse mucho más sensibles.

¿Por qué aparece la ingurgitación mamaria?

Es normal tener algún grado de congestión mamaria al comienzo de la lactancia materna; es decir, durante la primera o segunda semana después del nacimiento del bebé. ¿Las causas? Al aumento en el suministro de leche también se le une un aumento en el flujo de sangre que se dirige hacia los senos. Todo ello puede hacer que los senos acaben volviéndose demasiado llenos y pesados.

Siempre que la leche materna se acumule en los senos, y no sea extraída con regularidad o incluso por completo, es común desarrollar cierta tersura, hinchazón y molestias. Sus causas son en realidad muy variadas: desde no amamantar con la suficiente frecuencia hasta tener un suministro excesivo de leche, pasando con la presencia de implantes mamarios que podría bloquear el flujo de leche desde los senos, hasta haber decidido complementar al bebé con leche de fórmula entre comidas.

Si se ha comenzado a amamantar al bebé, la etapa de ingurgitación mamaria comenzará a mejorar en apenas unos pocos días, a medida que la producción de leche se ajuste con la finalidad de satisfacer las necesidades del bebé.

No obstante, en caso de decidir no dar el pecho, es normal continuar experimentando congestión mamaria durante algún tiempo. Debemos tener en cuenta que el cuerpo no sabe que no se va a amamantar, por lo que continuará produciendo leche materna. En cualquier caso, se empezará a sentir cierta plenitud cuando la leche empiece a salir, algo que ocurrirá entre el tercer y quinto día posparto.

Por otro lado, si la leche materna no es extraída, el cuerpo dejará de producirla de forma más gradual. En la mayoría de las ocasiones, lo más común es que la sensación de dolor e incomodidad habitualmente causados por la congestión desaparezcan en unos pocos días. En algunos casos, incluso, apenas tiende a durar más allá de un día. Pero la producción de leche materna continuará durante al menos algunas semanas.

Síntomas relacionados con la ingurgitación mamaria

Síntomas de la ingurgitación mamaria
Foto: Istock

Además de la tensión, el dolor y las molestias que suelen surgir, la ingurgitación mamaria también podría causar la aparición de fiebre, así como una sensación general de mayor cansancio y agotamiento, especialmente durante la primera semana de lactancia.

Así, en caso de tener una temperatura corporal más elevada de lo normal, y el bebé ha nacido hace apenas unos pocos días, no se debe pensar en la existencia de una infección o una enfermedad, sino que podría deberse básicamente a la entrada de leche materna. 

Evidentemente, es posible continuar amamantando con fiebre, puesto que no supone ningún riesgo para el bebé. Pero cuidado: dado que la temperatura elevada también podría ser un síntoma de una posible infección de los senos, como por ejemplo podría ser el caso de una mastitis (o en definitiva cualquier otra infección o enfermedad), es necesario hablar con el médico. 

¿Cómo se trata y qué se podría hacer para aliviarla?

Independientemente de cuál sea la causa, la sensación de presión y plenitud pueden ser muy dolorosas. A la hora de aliviarla, es conveniente seguir algunos de los siguientes consejos:

  • Amamantar al bebé con más frecuencia. Esto significa ofrecerle el pecho al bebé con mayor frecuencia, al menos cada 1 a 3 horas, tanto durante el día como durante la noche. A su vez, es conveniente dejarlo que se alimente todo lo que desee, sobre todo al menos 20 minutos en cada toma. 
  • Antes de cada toma. Algunos expertos aconsejan utilizar una técnica de extracción manual, o bien un extractor de leche, con la finalidad de extraer un poco de leche materna antes de cada toma. Esto ayudará a la hora de aliviar un poco la tensión, ablandará el seno y, sobre todo, facilitará que el bebé se agarre más fácilmente al pecho.
  • Durante la toma. Es recomendable masajearse el seno mientras el bebé se alimenta. Esto será de bastante utilidad para ayudar a que pueda extraer más leche, en especial de forma más sencilla.
  • Después de cada alimentación. Colocar una compresa fría, o unas hojas de col sobre los senos, podrían ser de muchísima ayuda para aliviar tanto la hinchazón como el dolor (si surge).
  • Vaciando el pecho por completo. Se recomienda amamantar de un solo seno durante una toma completa, lo que ayudará a su vez a la hora de vaciarlo por completo. Luego, en la siguiente toma, se aconseja continuar con el otro seno.

Por otro lado, es conveniente estar pendiente de algún síntoma que pueda indicar la posible existencia de una infección en los senos, así como ampollas o conductos lácteos obstruidos. En caso de ser necesario, también es aconsejable ponerse en contacto con la matrona, médico o asesor de lactancia, con la finalidad de verificar si la técnica de lactancia que se está siguiendo es la más correcta y adecuada.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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