Crisis de lactancia

La crisis de los 3 meses de la lactancia materna: qué es, causas y qué hacer

A los 3 meses de edad es común que vuelva a surgir una nueva crisis de la lactancia materna, que coincide con la propia evolución y desarrollo del bebé. Saber afrontarla es fundamental para no abandonar la lactancia.

La crisis de los 3 meses de la lactancia materna
Foto: Istock

A los 3 meses de edad nos encontramos ante una etapa de crecimiento importante en la vida del bebé, ya que se encuentra principalmente asociada con las distintas habilidades que el bebé ha aprendido en las semanas anteriores, lo que se une a una mejora de su vista, por lo que puede ver mucho más, y, sobre todo, más lejos. También es habitual que sus movimientos se vuelvan más suaves y menos torpes, e incluso podría sostener su cabeza durante más tiempo.

Sin embargo, también es común que se produzca un cambio en el suministro de leche de la madre. En esta etapa es posible que nos senos ya no se endurezcan ni se llenen como lo hacían antes, de manera que, a partir de ese momento, la leche se producirá al mismo tiempo que el bebé succiona. De esta forma, el bebé debe aprender a adaptarse a la nueva producción de leche materna, lo que puede originar algunos problemas.

De hecho, si bien es cierto que antes de esta etapa la leche siempre estaba dispuesta, ahora el bebé debe succionar y esperar unos pocos minutos antes de la llegada de la leche. 

Dado que son muchos los factores que pueden terminar influyendo a lo largo de esta etapa del desarrollo del bebé, las mamás se encontrarán ante una de las crisis de lactancia materna más complejas y largas, ya que puede ocurrir que el bebé tarde alrededor de un mes (o incluso más) en adaptarse no solo al nuevo mundo que empieza a ver y oír de manera más consciente, sino a la nueva forma de suministro de leche.

¿Qué es y en qué consiste la crisis de lactancia de los 3 meses?

Aunque en un principio no es del todo así, la producción de leche materna tiende a regularse en función de la demanda del bebé, de manera que, a más demanda, mayor será su producción. No obstante, en algunas situaciones es posible que el bebé parezca más incómodo mientras se amamanta, o parece incluso no encontrarse del todo satisfecho.

Nos encontramos ante un comportamiento que puede llegar a causar muchísima angustia a las madres, especialmente cuando no se conoce que, a lo largo de la lactancia, es común que se produzcan distintos episodios que modifican tanto la demanda como el comportamiento del bebé, lo que podría causar que se crea que la suplementación con leche de fórmula podría ser mejor.

Este tipo de crisis tienden a ser también conocidas con otros nombres, como podría ser el caso de brotes de crecimiento, y siempre suelen tener algo en común: el bebé parece no estar del todo conforme con la producción de leche materna. A pesar de ello, en la mayoría de las ocasiones este tipo de situaciones y cambios suelen experimentarse a una edad más o menos similar, lo que facilita muchísimo entender su comportamiento.

La crisis que ocurre a los 3 meses de edad suele ser considerada como la más compleja y delicada, dado que afecta no solo al bebé sino también a la mamá. Además, la situación puede llegar a extenderse durante un mes, o más, lo que puede incrementar los problemas.

Síntomas y cambios en el bebé

Son varios los síntomas y señales que pueden aparecer durante esta etapa. Por ejemplo, es posible que el bebé ya no pida el pecho tan a menudo, y cuando lo hace, únicamente realiza tomas de escasos minutos. También puede hacer tomas caóticas, en las que tiende a distraerse por cualquier cosa, incluso poniéndose a llorar al poco rato de haber empezado a alimentarse.

También es posible que surjan algunos síntomas físicos. Por ejemplo, el puede puede engordar menos, algo que no supone ningún problema o riesgo, especialmente si tenemos en cuenta que se trata de algo normal a medida que crecen. A su vez, es posible que se produzca una disminución en la frecuencia de sus deposiciones normales.

Crisis de lactancia a los 3 meses
Foto: Istock

Síntomas y cambios en la madre

Como hemos mencionado anteriormente, no solo es posible notar cambios en el bebé, también es común observarlos en la mamá. Por ejemplo, puede pensarse que ahora la producción de leche materna es insuficiente, porque nota los pechos más blandos, lo que da la sensación de estar “vacíos”.

Evidentemente, todo ello puede convertirse en motivo de angustia, preocupación y ansiedad para la mamá, sobre todo cuando no entiende qué es lo que está ocurriendo.

¿Por qué ocurre esta crisis?

A partir de los tres meses de edad tienden a producirse grandes cambios en el cerebro del bebé, ya que las distintas conexiones neuronales se multiplican, sobre todo a toda velocidad, lo que les abre un mundo de sensaciones. Además, su visión mejora de forma espectacular, y el sentido del oído también mejora considerablemente.

Por otro lado, también es común que, al momento de empezar a amamantar, empiece a llorar desconsoladamente, o simplemente deje de tomarlo tras 5 minutos. Pero hay una explicación para todos estos cambios, no siendo correcto pensar que la mamá no tiene suficiente leche, o que su producción ha disminuido.

Lo que ocurre es que en esta etapa se produce una modificación en el sistema de producción de leche, algo que ocurre con la finalidad de optimizar al máximo el proceso de leche.

De esta manera, la glándula mamaria es capaz de fabricar la leche en el momento que el niño la requiera, aunque tiene un “inconveniente”: tarda apenas alrededor de 2 minutos en desencadenar el conocido como reflejo de eyección. Al producirse un cambio, es habitual que el bebé se sienta molesto por ello, y tarde en acostumbrarse.

¿Qué hacer?

Al tratarse de un brote de crecimiento más, como el ocurrido a los 17-20 días de vida, y posteriormente entre la sexta y séptima semana (mes y medio), es conveniente saber que posiblemente ocurrirá y tener constancia.

Es un error pensar que, de repente, la producción de leche ha disminuido, o que simplemente la cantidad ya no es suficiente, lo que puede derivar en la necesidad de suplementar al bebé con leche de fórmula o, peor aún, dejar la lactancia materna. Por tanto, debido a la situación tan compleja, es fundamental tener paciencia y pensar que se trata únicamente de una etapa que pasará en unas pocas semanas.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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