Entrevista a José María Paricio

''La cultura ancestral de la lactancia, aprendida y transmitida de madres a hijas, se ha perdido en los últimos cien años''

“Todo lo que las madres y la ciencia nos han enseñado sobre la lactancia”. Este es el subtítulo del nuevo libro del doctor José María Paricio, experto en lactancia. Hemos tenido la oportunidad de hablar con él y preguntarle por las dudas más frecuentes acerca de la lactancia materna.

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Fuente: iStock

“El libro de la lactancia” (Ed.Vergara). Quédate con ese título porque está llamado a convertirse en una de las próximas biblias sobre lactancia materna. Se trata del nuevo libro del Doctor José María Paricio, ex jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Marina Alta de Denia y fundador y presidente de la Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna (APILAM).

En él no queda una puntada sin dar: resuelve absolutamente cualquier duda que las mamás puedan tener sobre la lactancia para asegurarse de que el desconocimiento no sea la causa que les lleve a no amamantar a sus bebés. Y es que, según él, cuando las madres deciden no dar el pecho, no lo hacen porque no puedan, si no porque asistimos a una “destrucción de la cultura de la lactancia”.

Resolvemos las dudas más típicas de las mamás lactantes junto a él.

La mamá tiende a ser la gran olvidada en la lactancia: ¿es normal que sientan dolor en los senos?

Es normal los primeros días sentir molestias tolerables debido a una nueva situación en la que hay mayor tamaño y distensión por “llenado” del pecho, mayor sensibilidad del pezón y un traqueteo que el bebé imprime durante la toma, pero esto desaparece en pocos días.

Si el pecho duele al amamantar es por un incorrecto enganche del bebé al pezón, que machaca entre sus encías. La boca del bebé debe abarcar un buen trozo de pecho, dejando el pezón en una zona confortable, de seguridad, dentro de la boca del bebé, normalmente detrás de las encías, entre el paladar y la lengua, por detrás de las encías para que estas no puedan dañarlo con su presión. Un bebé mal enganchado, además de hacerle daño a la madre, extrae menos leche del pecho.

¿Cómo puede saber una mujer si está verdaderamente preparada para dar el pecho?

Toda mujer que desee dar pecho está preparada para hacerlo. En realidad podemos decir que, tras el embarazo y el parto, el pecho de todas las madres está perfectamente preparado para producir leche suficiente para alimentar al bebé.

Pero dado que la lactancia no es meramente un instinto, sino un fenómeno biocultural, en el que además del componente instintivo del bebé, que sabe encontrar y estimular el pecho sin que nadie se lo haya enseñado. y el reflejo neuroendocrino materno, que hace que esa estimulación del pecho produzca dos hormonas hipofisarias (prolactina y oxitocina) que consiguen la producción y salida de la leche, está el no menos importante “arte femenino de amamantar”, es decir, la técnica para dar pecho, la cultura ancestral de la lactancia, aprendida y transmitida secularmente de madres a hijas. Esto último es lo que se ha perdido, olvidado y trastocado en los últimos cien años.

Hoy día en nuestras sociedades apresuradas, desaparecido el modelo tribal, de familia extensa, con falta de imágenes y referentes sociales de lactancia, las mujeres pueden encontrarse muy solas y huérfanas de conocimientos para remedar esa técnica. Deben aprenderla junto a la matrona, de otras mujeres de grupos de apoyo a la lactancia de su localidad, de consultoras certificadas de lactancia tipo las IBCLCs, o de aquellos profesionales de los que haya garantías de que apoyan y entienden de lactancia: enfermeras, médicos, pediatras u obstetras con conocimientos actualizados.

¿Cuáles son las causas principales de no sentir la 'subida de la leche'? ¿Si no la siente, es imposible amamantar?

La llamada en Europa “subida de la leche y en Latinoamérica “bajada de la leche” es un fenómeno fisiológico, es decir, normal, que ocurre o debe ocurrir siempre a los dos a cuatro días de un parto normal y que la madre se suele sentir en forma de turgencia, llenado, plenitud u hormigueo en los pechos y con posible escape espontaneo de leche al exterior. Es un fenómeno independiente de que el bebé se ponga o no al pecho, pues obedece al cese de unas hormonas de la placenta tras ser expulsada en el alumbramiento; estas hormonas frenaban la producción de leche durante el embarazo.

Hay muy pocas situaciones que hagan que no haya o no se note subida de leche: las raras malformaciones congénitas en las que el pecho puede no haberse formado total o parcialmente en una mujer (aplasia o hipoplasia mamarias), un fallo de la hipófisis (rarísimo) en el que, al no haber hormonas de la lactancia (prolactina y oxitocina), el pecho no produce leche) y la algo más frecuente retención de restos placentarios: a veces, tras el parto no se ha expulsado toda la placenta, quedando restos que contienen las hormonas que impiden la subida de la leche; es preciso extraer estos restos para que todo vaya bien.

¿Es normal que el bebé aumente poco el peso? ¿Cuándo preocuparse?

No es normal que un bebé, amamantado o no, aumente poco de peso. La mayoría de bebés amamantados aumentan no bien, sino muy bien, de peso.

Al igual que hay que preocuparse si un bebé de biberón no aumenta de peso, hay que preocuparse de que un bebé amamantado no aumente de peso.

Hay que preocuparse no por un peso aislado, sino por la evolución de su curva de peso: si no está aumentando lo que marcan las gráficas de la OMS para bebés amamantados, hay que examinar todo: madre, bebé y técnica de la lactancia:

  • ¿Cómo está la madre?, ¿tiene alguna enfermedad?, ¿siente que tiene leche?, ¿tiene alguna operación hecha en el pecho?, ¿se siente bien?, ¿está muy cansada?, ¿tiene apoyo familiar?, ¿toma algún medicamento?...
  • ¿Cómo está el bebé? Hay que explorarlo para descartar enfermedades, anomalías en la boca como un frenillo o una mandíbula muy corta, retraída, ver su tono muscular, su estado global de salud...
  • Hay que explorar, es decir observar una toma, para ver si hay problemas en la postura de la madre o en el enganche del bebe; hay que preguntar el ritmo de alimentación, si es a demanda y frecuente, que es lo correcto, o es con horarios rígidos (el famoso “cada 3 horas”) y saltos de tomas nocturnas o si se han introducido las mal llamadas “ayudas” de biberón y por qué…

La mayoría de veces que un bebé no aumenta bien de peso con lactancia materna, suele ser por una errónea técnica de lactancia. Hay que corregir esa técnica y, mientras, el bebé debe alimentarse; hasta que sea capaz de extraer por sí mismo la leche del pecho de su madre, esta se puede extraer, manualmente o con sacaleches, y administrársela: la leche materna siempre es de mejor calidad que una fórmula láctea artificial.

¿Qué hacer si el bebé rechaza el pecho?

Averiguar la causa. Es muy erróneo no hacerlo. No debe haber en Pediatría discriminación de trato por el tipo de alimentación: si un bebé rechaza el biberón se investiga el porqué y, lamentablemente, muchas veces, si un bebé rechaza el pecho, simplemente se le ofrece un biberón, olvidando que suele haber un porqué detrás de ese rechazo.

Los rechazos precoces pueden ser debidos a pautas incorrectas de alimentación: haber dado biberones y chupetes de entrada, mantener un horario fijo “cada 3 horas” que provoca que el bebé llore porque “aún no le toca” y esté dormido y agotado “cuando le toca”, dejar que el bebé se ponga muy nervioso haciéndolo esperar, ponerse cremas en el pezón que hacen que resbale... De nuevo hay que descartar una enfermedad en el bebé si rechaza sistemáticamente el pecho.

Para tratar ese rechazo hay que revisar la técnica de la lactancia, quitar biberones de falsa ayuda, si es preciso, extraerse leche del pecho para ofrecérsela mientras se logra solucionar el problema.

¿Cómo pueden comenzar las mamás a disminuir las tomas nocturnas?

Suele ser el bebé el que guía la lactancia. No está escrito que para una correcta lactancia haya que disminuir el número de tomas nocturnas. Suprimir bruscamente una toma puede congestionar el pecho y aumentar el riesgo de una mastitis.

Otra cosa es que la madre, por el motivo que sea, laboral por ejemplo, que le exige descansar más por la noche, quiera hacerlo. Pero las madres lactantes saben que el pecho tiene sus reglas y que son ellas las que a veces despiertan al bebé por la noche para que les alivie una excesiva tensión acumulada. Si quiere disminuir las tomas nocturnas y el bebé se despierta, habrá que darle un biberón que alguien que no sea ella, pues la intención es descansar más rato, le prepare y se lo administre, lo que exige la presencia y acuerdo de su pareja u otro familiar. Si eso no es así, es mucho más cómodo y rápido dar pecho que preparar y dar un biberón. Además bastantes lactantes, en especial mayores de 4 meses, rechazan tomar leche, aunque sea la de su madre, en biberón, prefieren esperar que vuelva la madre del trabajo para tomar pecho.

¿Se puede traumatizar el niño si la madre le niega el pecho de repente?

Pues sí y ¿quién no? Eso no se hace así, de repente. El dar pecho y el destete es una historia de dos personas: la madre y su bebé. Tanto para la madre como para el bebé el destete debe ser paulatino, progresivo y pactado. El pecho de la madre tiene menos riesgo de congestiones y mastitis si el destete se hace poco a poco y el bebé va a aceptarlo mejor.

¿Es normal que el bebé se sienta algo ‘desamparado’ cuando iniciamos el destete? ¿Cómo podemos paliar esto?

No tiene porque sentirse mal si, como he dicho, el destete se hace de modo paulatino y bien explicado al bebé, por pequeño que sea.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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