Beneficios de la lactancia materna

La lactancia materna ayuda a las madres con depresión posparto

Según un reciente estudio, los bebés de madres con depresión posparto alimentados con biberón muestran menos contacto afectivo con ellas, algo que no ocurre si se practica lactancia materna.

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Fuente: iStock

La leche materna es el alimento más completo y exclusivo que podemos dar a nuestro bebé. De hecho, la Organización Mundial de la Salud establece que se debería practicar lactancia exclusiva hasta, mínimo, los seis meses de edad del bebé y, después, sigue recomendándola hasta los dos años, cuando se comenzaría con el destete.

Y es que, la leche materna es prácticamente mágica: tiene la capacidad de adaptarse y cambiar su composición, color y textura conforme cambian las necesidades del bebé. Un dato que podemos explicar a través del ejemplo de esta madre que observó cómo su leche cambiaba de color cuando detectaron en ella un positivo por SARS-CoV-2.

Aunque el principal beneficiado (fisiológicamente hablando) es el bebé, lo cierto es que la lactancia materna constituye el principal vínculo de unión entre la madre y su hijo recién nacido, por lo que mejora el estado mental de ambas partes. Relacionado con esto último, son muchos los estudios científicos que se han encargado de demostrar los beneficios que la lactancia reporta también sobre la madre y, curiosamente, casi todos están relacionados con el plano psicológico y emocional: el estudio ‘Association between maternal mood and oxitocin response to breastfeeding’, publicado en 2013 en la revista J.Womens Health, afirmaba que la lactancia materna aumenta los niveles de oxitocina (más conocida como ‘hormona del amor’) y esto, a su vez, hace que padezcan menos síntomas asociados a la ansiedad y la depresión.

Pues bien, ahora, un nuevo estudio científico concluye que la lactancia materna ayuda a las mujeres con depresión posparto, ya que reduce sus síntomas. Recordemos que las mujeres que sufren depresión posparto (que no puede ser confundida con los cambios anímicos producidos por la bajada de hormonas en el posparto), ven cómo su vínculo con el bebé se ve afectado. A menudo, incluso, tienden a rechazar al recién nacido de alguna manera.

La lactancia mejora los patrones afectivos

El estudio, llevado a cabo por investigadores de de la Florida Atlantic University y publicado en la revista Neuropsychobiology, investigó el cerebro de varios grupos de bebés a través de encefalogramas, teniendo en cuenta la forma de alimentación y el vínculo con su madre: un grupo de madres presentaban síntomas de depresión posparto, mientras que el otro no. Además, algunas de ellas practicaban la lactancia, mientras que otras alimentaban a sus pequeños a través de biberón. “nos centramos en los patrones de contacto afectivo entre la madre y el bebé durante la alimentación porque el tacto es una forma de interacción mutua establecida en la primera infancia, que se utiliza para comunicar necesidades, calmar y regular negativamente las respuestas al estrés”, explica la autora principal del estudio.

Los resultados demostraron que el contacto afectivo entre la madre y su bebé difiere en función de su estado de ánimo y el método de alimentación:

Los encefalogramas hechos a los bebés mostraron que aquellos de madres deprimidas que eran alimentados con biberón mostraban menos contacto con sus madres, mientras que aquellos de madres deprimidas que eran alimentados con lactancia materna no presentaron ninguna desregulación en el desarrollo cerebral ni en el comportamiento. Algo lógico si tenemos en cuenta que ayuda a producir oxitocina y que es el vínculo más fuerte con el bebé.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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