Lactancia y tóxicos

Lactancia: cómo reducir la exposición a contaminantes en madres que dan el pecho

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Las informaciones sobre la presencia de químicos tóxicos en la leche materna aparecen de vez en cuando en los medios.

La leche materna como indicador de la contaminación ambiental. ¿Por qué?

La Asociación Española de Pediatría (AEP), preocupada porque estas noticias puedan disuadir a las madres de amamantar a sus hijos, ha publicado unas recomendaciones para reducir la exposición a contaminantes ambientales de las madres que dan el pecho.

La leche materna se utiliza como indicador de la contaminación ambiental porque los contaminantes liposolubles pueden medirse con más facilidad en la leche materna que en otras partes del organismo, y no porque esté más contaminada.

La leche materna como indicador de la contaminación ambiental. ¿Por qué?

La presencia de compuestos químicos tóxicos en la leche materna sólo refleja la situación de la población general, es un síntoma de la contaminación ambiental de la comunidad.

Por eso, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) insiste en que la decisión individual de dar el pecho debe ser promovida y protegida, mientras se trabaja para eliminar los compuestos químicos que contaminan los alimentos, el agua, el aire y los productos que usamos.

La AEP insiste en que la leche materna es el alimento más sano y menos contaminado del planeta para los niños. Los beneficios de la lactancia materna superan claramente cualquier riesgo para la salud asociado con los contaminantes químicos presentes en la leche materna.

Consejos para reducir el nivel de contaminantes químicos en el organismo para madres lactantes

  • Reducir el consumo de grasas animales, ya que muchas sustancias químicas tóxicas se encuentran en concentraciones elevadas en la grasa animal. Se recomienda comer una variedad de alimentos que no sean de origen animal (frutas, vegetales, legumbres, granos); quitar la piel y el exceso de grasa de las carnes y aves de corral y elegir las variedades sin grasa o bajas en grasa de alimentos procedentes de animales, como leche descremada, el pollo, la carne y los pescados magros. Es especialmente importante evitar comidas procesadas a base de carne picada y sobrantes, como las salchichas, mortadela, perritos calientes y preparados de carne enlatada, con un contenido muy alto en grasas animales.
  • Lavar y pelar las frutas y hortalizas para eliminar posibles residuos de plaguicidas. Siempre que sea posible, consumir alimentos cultivados sin fertilizantes o pesticidas.
  • Reducir el consumo de peces de agua dulce, por el riesgo de que provengan de aguas contaminadas y de peces marinos grandes depredadores, como el pez espada y tiburón, ya que pueden contener mayores niveles de mercurio y otros contaminantes químicos. Consumir preferentemente pescados pequeños, como la sardina.
  • Limitar la exposición a productos ahumados y productos cultivados cerca de incineradores, ya que algunos procesos industriales, especialmente el quemado y la incineración, producen dioxinas.
  • Evitar una pérdida exagerada de peso materno durante la lactancia, que conllevaría una mayor movilización de los compuestos tóxicos acumulados en el tejido adiposo hacia la leche materna.
  • Para evitar la exposición a los ftalatos y el bisfenol presentes en algunos plásticos, se recomienda sustituir los envases de plástico por envases de vidrio o cerámica, no introducir envases de plástico en el microondas ni en el lavavajillas, no envolver alimentos en rollos de plástico y evitar los alimentos enlatados, especialmente los que se presentan en latas de conserva con recubrimiento interior de plástico.
  • Evitar la exposición al humo del tabaco y alcohol. Se ha comprobado que los niveles de contaminantes son mayores en las personas expuestas al tabaco y en las que toman bebidas alcohólicas.
  • Limitar la exposición a pesticidas, pinturas a base de plomo y productos químicos comunes que pueden contener compuestos tóxicos, entre los que se incluyen: algunos disolventes de pinturas, colas a base de agua, productos para la limpieza de muebles, esmalte de uñas, vapores de gasolina y los plaguicidas que se emplean en las casas y en los jardines.
  • Evitar la limpieza en seco de prendas de vestir. Cuando tenga que hacerlo, retire la cubierta plástica de la ropa de la tintorería lo antes posible, y ponga al aire las prendas de vestir en una habitación con las ventanas abiertas durante 12-24 horas.
  • Evitar la exposición laboral a contaminantes químicos y tratar de conseguir en el lugar de trabajo normas de seguridad química para todos los empleados, especialmente mujeres embarazadas y mujeres lactantes.

 

Puedes consultar el documento íntegro de la AEP aquí: Recomendaciones para reducir la exposición a contaminantes ambientales en las madres lactantes

 

Etiquetas: embarazada, embarazo, lactancia

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