Lactancia materna

Regurgitaciones en el bebé: ¿es normal que suelte leche tras las tomas?

Es muy común que, justo al acabar de mamar, el bebé suelte o expulse leche de su boca. Son las conocidas ‘regurgitaciones’ pero, ¿hasta qué punto es normal que expulse leche? Te lo contamos.

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Fuente: iStock

Los bebés pueden expulsar un sorbito de leche después de las tomas o cuando eructan: es la regurgitación, que no debe confundirse con el vómito, bastante más abundante además de molesto.

 

Pero... ¿a qué se debe? Muchas veces, los bebés regurgitan porque han comido más de lo que cabe en su pequeño estómago, por eso la regurgitación suele salir al mismo tiempo que el niño echa el aire. Al contrario que el vómito, no causa malestar ni tos y no es peligrosa para el pequeño: no hay riesgo de que se asfixie si regurgita cuando está tumbado. El mayor inconveniente que presenta es que mancha el babero o la ropa de mamá cuando ella lo coge en brazos. Por eso, las madres suelen colocar una toallita sobre el hombro cuando ponen al bebé a eructar.

¿Es normal que regurgite tras cada toma?

Depende de la edad. En las primeras semanas de vida suele regurgitar después de cada toma, en la hora siguiente. Hacia los seis meses, cuando comienza a sentarse, la frecuencia de las regurgitaciones disminuye notablemente. Y hacia los diez o doce meses, la mayoría deja de hacerlo.

¿Y si lo hace muchas veces?

Muchos bebés que regurgitan después de todas las tomas tienen reflujo gastroesofágico. Se produce porque los músculos de la unión del esófago y el estómago no acaban de cerrar bien y dejan salir una parte del contenido del estómago. Si el trastorno es leve, se corrige solo a medida de que esa unión vaya madurando.

¿Se puede prevenir?

Es imposible evitar que el niño regurgite, pero hay unos trucos para disminuir su frecuencia y cantidad cuando son llamativas. Sin embargo, la mayoría de los bebés regurgitan más bien poco y no es necesario ponerlos en práctica. Son estos:

  • Anticiparse y darle las tomas antes de que esté demasiado hambriento.
  • Alimentarle con calma y evitando las interrupciones.
  • Si toma el biberón, ponerle a eructar cada tres o cinco minutos durante la toma. Si toma el pecho y la postura es buena, no es necesario parar a eructar porque el pecho no tiene aire.
  • Evitar la toma acostado.
  • No insistir cuando el niño suelta el pecho o el biberón. Él sabe cuándo ha comido lo suficiente, todo lo que toma de más tendrá que echarlo.
  • Si toma biberón, procurar que la tetina tenga un agujero adecuado; es decir, ni demasiado grande ni demasiado pequeño. La leche debe fluir fácilmente, pero no en exceso. Una forma muy práctica de saber si el agujero tiene el tamaño adecuado es poner el biberón vertical bocabajo. Tienen que salir unas pocas gotas seguidas; si sale un chorro continuo, el agujero es grande.
  • Coger al niño en brazos tras la toma para favorecer la expulsión de aire. No es necesario golpearle en la espalda.
  • No jugar con él después de comer.
  • Elevar la cabecera de la cuna, por ejemplo, poniendo unos tacos debajo de las patas o una almohada debajo del colchón para evitar que regurgite durante el sueño.

¿Y si cada vez son más abundantes?

Cuando en las primeras semanas o meses las regurgitaciones son muy frecuentes y abundantes, puede tener ardor en el esófago o en la laringe después de las tomas. Este ardor está provocado por los ácidos del estómago.

En los casos en que se da con más intensidad, el pediatra puede recomendar poner en práctica todas las medidas que disminuyen su frecuencia. Algunos médicos aconsejan añadir espesantes al biberón o darle una leche antirreflujo, aunque estos productos cada vez se recetan menos. Si el problema persiste, es bastante posible que el especialista recomiende fármacos o pruebas para ver cuál es la causa.

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