Lactancia materna

Lactancia materna: qué hacer cuando el bebé no quiere amamantar

Tanto el recién nacido como el bebé más mayor, es posible que en algunos momentos rechacen el pecho y no quieran amamantar. ¿Qué hacer en estos casos? Te descubrimos algunos consejos útiles.

Qué hacer cuando el bebé no quiere amamantar
Foto: Istock

Aunque la lactancia materna es una experiencia única, gratificante y maravillosa, no está exenta de dificultades. Los recién nacidos, por ejemplo, pueden tener problemas para agarrarse bien al pecho y aprender a amamantar. Mientras que, los bebés más grandes, que han estado amamantando bien durante meses, pueden dejar de hacerlo de forma repentina.

Es cierto que ambas situaciones pueden llegar a ser bastante complicadas, pero la clave está en tener paciencia y pedir ayuda siempre que se necesita. Por ejemplo, incluso aunque el bebé sea mayor y haya tomado el pecho durante bastantes meses, es fundamental hablar con el pediatra o con el especialista en lactancia para obtener toda la ayuda y el apoyo necesarios. 

Y es que, por suerte, la mayoría de las veces es posible encontrar una solución y continuar amamantando

¿Por qué un recién nacido puede negarse a amamantar?

Suele ser muy habitual que los bebés recién nacidos, sobre todo al principio, tiendan a tener problemas a la hora de aprender a amamantar. Pero, ¿cuáles suelen ser las causas más habituales?

Bebé prematuro

Si el bebé nace de forma prematura, y necesita permanecer ingresado en el hospital, es posible que no pueda amamantar en un principio. Luego, una vez sí pueda, puede llevar algún tiempo empezar.

Los bebés prematuros tienden a tener bocas más pequeñas, por lo que es posible que, en un principio, pueda no agarrarse al pecho hasta que crezca un poco más. También es común que los bebés prematuros tengan menos energía para amamantar.

Pezones planos o invertidos

La mayoría de los bebés pueden amamantarse correctamente incluso aunque la mamá tenga pezones planos o invertidos. Pero, en algunos casos, puede llegar a ser complicado para el bebé agarrarse del pecho.

Consejos para cuando el bebé no quiere amamantar
Foto: Istock

Si el recién nacido no se agarra adecuadamente, y la mamá cree que se deba a sus pezones, hay muchas formas de corregirlo con éxito, haciendo posible la lactancia. También podría ser útil estimular los pezones o utilizar un extractor de leche antes de amamantar.

Agarre deficiente

La forma en la que la boca del bebé se adhiere al seno cuando está amamantando se llama agarre. Si el recién nacido no se agarra adecuadamente, su succión no será eficaz, no pudiendo extraer la leche del seno. 

A medida que el bebé tiene más hambre, y se siente más frustrado, se vuelve cada vez más complicado amamantar, por lo que el bebé podría, al final, empezar a rechazar el pecho por completo.

¿Y cuando es más grande?

Cuando el bebé es más grande, y ha estado amamantando durante un tiempo, es posible que, en ocasiones, deje de amamantar de un momento a otro. Se trata de una interrupción repentina que, comúnmente, es conocida con el nombre de “huelga de lactancia”. ¿Cuáles pueden ser las causas que influyan?

Resfriado o catarro

Amamantar a un bebé enfermo, es cierto, puede acabar convirtiéndose en un desafío. Si el niño no se siente bien, o tiene la nariz muy congestionada y con muchos mocos, puede resultarle bastante complicado alimentarse y respirar a la vez.

Dolor

Si al bebé le están saliendo los dientes, tiene aftas en la boca o una infección de oído, es posible que para él amamantar pueda resultarle doloroso. 

En caso de que tenga cólicos, también es posible que se sienta incómodo por la acumulación de gases, la hinchazón y otros problemas digestivos que podrían interferir con la lactancia.

Sabor de la leche

Aunque no lo creas, los cambios hormonales que se producen por la llegada nuevamente de la menstruación, por un nuevo embarazo o por empezar con las píldoras anticonceptivas pueden acabar afectando al sabor de la leche materna.

Algo que también puede ocurrir al comer ciertos alimentos, ya que pueden cambiar el sabor de la leche. 

¿Qué hacer en estos casos?

Aunque sea complicado, sobre todo al principio, es importante tratar de mantener la calma y no preocuparse. Y es que, como señalan los expertos, el estrés puede reducir el suministro de leche materna, lo que, a su vez, podría empeorar el problema. 

Para vivir la lactancia con la mayor serenidad posible, es necesario eliminar la mayor cantidad de estrés y ansiedad. Esto significa que es importante dormir bien, descansar y llevar una dieta saludable. Condiciones, es verdad, que no siempre son fáciles de cumplir, en especial cuando las noches son todavía un poco más agitadas.

En caso de ser posible, existen algunos consejos útiles que pueden ser de mucha ayuda:

  • Mantener la calma y ser paciente: Es recomendable sentarse en un lugar tranquilo y tratar de ofrecerle el pecho con mucha suavidad. Si el bebé es grande, podrías hablar con él y explicarle que te gustaría darle el pecho. Incluso aunque sea pequeño, posiblemente se calmará al escuchar tu voz.
  • Evitar forzarle: No es necesario forzarlo para abrir la boca, ya que el remedio podría ser peor que la enfermedad. Basta con volver intentarlo más tarde si en ese momento no quiere comer.
  • Facilitar el enganche y la alimentación: Aunque cuando el bebé es mayor lo más probable es que este no sea el problema, en caso de duda siempre es aconsejable probar con otras formas de enganche y preguntar al especialista.
  • Eliminar objetos que pueden causar confusión: Como el biberón o el chupete.
Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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