Lactancia materna y alimentación

Lactancia materna y alimentos: cuáles deben moderarse o reducirse

Aunque en realidad son pocos los alimentos cuyo consumo está originalmente prohibido durante la lactancia materna, sí existen algunos que deberían disminuirse o reducirse al máximo, lo que significa que la cantidad a consumir sería muchísimo menor a lo normal. Te indicamos cuáles son los más comunes.

Lactancia materna y alimentos
Foto: Istock

A lo largo del embarazo es normal evitar algunos alimentos que, aunque en cualquier otra etapa de la vida no tienden a suponer ningún tipo de problema, en la gestación sí, debido al riesgo de infección alimentaria, lo que no podría perjudicar tanto a la futura mamá y sí al bebé. 

Es lo que ocurre, por ejemplo, con determinados alimentos como los embutidos, las salchichas, los quesos sin pasteurizar y las carnes y pescados mal cocinados, además de otros alimentos que no son igualmente aptos para el embarazo.

Sin embargo, tras el nacimiento del bebé, en especial durante la lactancia materna, es común que surjan algunas dudas relacionadas con la alimentación. Y es que, después de todo, la mayoría de los alimentos y bebidas que la mamá consume durante la lactancia pueden pasar a través de la leche materna, y llegar al bebé. 

Esto significa que no solo es importante cuidar la alimentación, sino prestar especial atención a qué opciones podrían simplemente no ser tan aconsejadas o adecuadas. Por tanto, ¿qué alimentos podrían no ser tan recomendados, y cuáles deberían evitarse siempre?

¿Existen alimentos que la mamá debería siempre evitar durante la lactancia materna?

Como de buen seguro sabrás, la lista de alimentos que la embarazada debe evitar durante la gestación se caracteriza sobre todo por ser bastante larga. Posiblemente esta sea la razón por la que, una vez ha nacido el bebé, algunas mamás creen que también deberían continuar con una dieta tan restrictiva cuando le dan el pecho al bebé.

No obstante, originalmente no existe una lista de alimentos que las mamás que están amamantando deban evitar por completo. De esta manera, la mayoría de las madres que amamantan pueden seguir comiendo los alimentos que ingieren normalmente; siempre y cuando, claro está, sean alimentos nutritivos y saludables.

Esto significa que deben optar preferiblemente por comer alimentos saludables, y prestar especial atención a las señales que les envíe su cuerpo.

No podemos olvidarnos que la leche materna proviene de nutrientes que pasan a la sangre, de tal forma que, muchos de los ingredientes potencialmente peligrosos que sí podrían ser capaces de atravesar la placenta durante la gestación, con la lactancia materna el riesgo tiende a ser menor. 

A pesar de ello, sí existen algunos consejos dietéticos que podrían ayudar a la hora de reducir o incluso eliminar aquellos alimentos que no serían tan aconsejados o recomendados durante la lactancia:

Pescado y lactancia
Foto: Istock

Pescado

Prácticamente todos los pescados tienden a contener algo de mercurio, un contaminante común que consiste en una neurotoxina, de manera que podría acabar afectando el cerebro del bebé. 

En cualquier caso, la mayoría de las veces, los beneficios para la salud del consumo regular de pescado superan el riesgo, dado que es bajo en grasas y posee un elevado contenido en proteínas, mientras que si se opta por algún pescado graso (como el salmón), destaca además por su aporte de grasas saludables.

Sí es recomendable evitar algunos pescados en concreto, que sí poseen un mayor contenido en mercurio, como el pez espada, el tiburón, la caballa real o el blanquillo.

Cafeína

Como ocurre con la mayoría de los alimentos y bebidas que se ingieren, la moderación es la clave. Y es que, aunque la cafeína pasa al torrente sanguíneo y a la leche materna, lo que podría hacer que el bebé se ponga nervioso (especialmente cuando se trata de un recién nacido), todo dependerá de la cantidad de cafeína que se haya consumido.

No hay inconveniente en consumir cafeína durante la lactancia, siempre y cuando se haga en dosis moderadas. Por tanto, si después de una noche complicada la mamá siente la necesidad de tomarse una taza de café (evidentemente, sin azúcar), puede hacerlo siempre que su consumo de cafeína se limite a no más de tres tazas al día.

Aún cuando las bebidas y alimentos que contienen cafeína no se encuentran dentro de los alimentos que deberían evitarse durante la lactancia, sí es una mejor idea disfrutar del café o del té una vez haya finalizado la sesión de lactancia.

Respecto al chocolate, es cierto que muchas mamás saben que es un alimento muy popular que también contiene cafeína. Sin embargo, contiene en realidad una cantidad muy baja, por lo que podría continuar consumiendo chocolate durante la lactancia. Eso sí, siempre que se opte por una versión más saludable (por ejemplo, chocolate negro con un contenido mínimo en cacao del 70%), y se haga de manera ocasional.

Embutidos y lactancia
Foto: Istock

Determinadas hierbas

Tanto la menta, la salvia como el perejil se caracterizan por ser hierbas que comúnmente se utilizan en la cocina o para la preparación de tés herbales, que contienen antigalactogogos, lo que significa que, en dosis elevadas, tienden a disminuir la producción normal de leche materna. 

Eso sí, como sucede con la mayoría de las ocasiones en este sentido, todo depende de la cantidad que se consuma, por lo que tomar una taza de té de menta ocasional o una tortilla francesa con perejil no afectará ni reducirá el suministro de leche materna. 

Otros consejos a tener en cuenta

Además de evitar consumir en grandes cantidades algunos de los alimentos y bebidas sobre los que te hemos hablado en los apartados anteriores, también es adecuado prestar atención a cómo reacciona el bebé cuando se consumen determinados alimentos que no forman parte de la alimentación regular de la mamá, de forma que pueda ser posible llevar a cabo algunos cambios dependiendo de las necesidades tanto del bebé como de la propia madre en sí.

Aunque algunas personas creen que los alimentos fuertes (o el picante) podría afectar negativamente al bebé, la realidad es que no existe ningún tipo de evidencia que respalde esto. Al contrario, a menos que el bebé reaccione negativamente a ellos, no hay ninguna razón para evitar los alimentos de sabor fuerte o picantes.

El alcohol siempre debe evitarse

No ocurre lo mismo con el alcohol. Y es que no solo es peligroso durante el embarazo porque atraviesa la placenta. Durante la lactancia, por ejemplo, si la mamá también lo toma, el bebé recibirá la cantidad de alcohol que pasa a su sangre. Es decir, el contenido de alcohol en sangre de la mamá será la cantidad de alcohol que llega al bebé.

Aún cuando un consumo moderado de alcohol hace que esa cantidad sea insignificante, por lo que es poco probable que cause daño, debemos recordar que el alcohol, incluso en cantidades mínimas o pequeñas, es un veneno para la salud, motivo por el cual debe evitarse siempre (independientemente de que la mamá se encuentre embarazada o esté dando el pecho).

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

Continúa leyendo