Lactancia materna

Lactancia materna y antibióticos: ¿son seguros? Toda la información

Los antibióticos son unos medicamentos indispensables en el tratamiento de enfermedades causadas por infecciones bacterianas. Aunque en la mayoría de las ocasiones son seguros, es común que surjan dudas tanto durante el embarazo como durante la lactancia materna.

Es imposible saber cuántas vidas se han salvado con los antibióticos, especialmente desde el momento en el que se descubrió la penicilina. Algunas estadísticas estiman que, solo la llegada de la penicilina, ayudó a salvar la vida de entre 80.000.000 a 200.000.000 personas. Algo que sigue ocurriendo cada día, ya que la penicilina -y el resto de antibióticos en sí- continúan salvado la vida a millones de personas en todo el mundo. Para comprender lo que significan estos números, es interesante darse cuenta que el total de víctimas de la Segunda Guerra Mundial fue de alrededor de 75 millones de personas.

Y es que antes de que los científicos los descubrieran por primera vez, algo que ocurrió en la década de 1920, muchas personas fallecían de infecciones bacterianas menores, como por ejemplo podría ser el caso de la faringitis estreptocócica (que hoy en día no requiere mayor complicación que los síntomas que surgen habitualmente con ella).

Por tanto, después de su descubrimiento, y sobre todo luego de que estuvieran disponibles a partir de la década de 1940, la esperanza de vida aumentó considerablemente, las personas pudieron sobrevivir a lo que hasta el momento se consideraban infecciones mortales, y las cirugías se volvieron mucho más seguras.

Pero, como cualquier fármaco, no está exento de efectos secundarios o adversos. Si tenemos en cuenta que, durante el embarazo, se deben evitar determinados medicamentos, si actualmente estás enferma por una infección bacteriana es normal que te preguntes si los antibióticos pueden ser o no seguros en la gestación. ¿Y durante la lactancia materna? ¿Son recomendables?

¿Qué son los antibióticos y para qué sirven?

Un antibiótico es un medicamento que ayuda a tratar infecciones causadas por bacterias, ya sea matándolas o bien evitando que puedan ser capaces de copiarse y / o reproducirse.

Debemos tener en cuenta que la mayoría de las bacterias que viven en nuestro cuerpo son absolutamente inofensivas. Aún así, las bacterias pueden acabar infectando a casi cualquier órgano. Por suerte, los antibióticos son útiles para tratar la enfermedad, y reducir los riesgos que podrían aparecer cuando la infección no es debidamente tratada y controlada.

Por ejemplo, los antibióticos pueden tratar algunas infecciones de oído y sinusitis, infecciones cutáneas, infecciones dentales, meningitis (inflamación tanto del cerebro como de la médula espinal), tos ferina, faringitis estreptocócica, infecciones de riñón y vejiga y neumonías bacterianas.

Por tanto, debemos tener en cuenta que solo las infecciones bacterianas pueden tratarse y eliminarse con antibióticos, de manera que infecciones víricas comunes como la gripe, el resfriado común y algunas infecciones por bronquitis (además de la gripe estomacal y la mayoría de dolores de garganta) no pueden ser tratados con antibióticos. Al contrario, si se toman cuando no es adecuado podrían acabar ocasionando cierta resistencia, de manera que podrían no ser eficaces cuando sí es necesario.

¿Los antibióticos son seguros durante la lactancia materna?

En la mayoría de las ocasiones, y siempre y cuando hayan sido prescritos por el médico, los antibióticos son seguros tanto para la mamá como para el bebé durante la lactancia materna. De hecho, se caracterizan por ser uno de los fármacos más comunes que se recetan habitualmente a las mamás. Y se sabe que, en cierto grado, todos pasan a la leche. 

Por lo general, si el antibiótico es administrado directamente al bebé prematuro o al recién nacido, entonces sería seguro que la mamá lo tome durante la lactancia materna. Pero, ¿cómo funcionan los medicamentos y cómo podrían actuar cuando se está amamantando?

Como opinan muchos expertos, la mayoría de los medicamentos que se toman durante la lactancia materna están presentes en el torrente sanguíneo. A su vez, estarán presentes también en la leche materna. No obstante, la cantidad presente en la leche suele ser menor que la cantidad existente en la sangre, por lo que la mayoría de los medicamentos no representan un riesgo real para la mayoría de los bebés durante la lactancia materna. 

Antibióticos y lactancia materna
Foto: Istock

No obstante, es cierto que existen determinadas excepciones. Y, como ocurre con muchos medicamentos durante el embarazo y la lactancia materna, incluyendo los antibióticos, es esencial que el plan de tratamiento -y su prescripción- haya sido aprobado por el médico. Además del propio fármaco en sí, es imprescindible tener otros factores en cuenta, como la edad del bebé.

Por ejemplo, sí se sabe que la exposición a los antibióticos suele representar un riesgo mayor en bebés prematuros y en recién nacidos, en comparación con los bebés mayores y los niños pequeños, aún cuando la mamá continúe amamantando. Además, si el bebé fue tratado con antibiótico, y además de forma segura, es probable que pueda ser igualmente tomado por la mamá durante la lactancia materna.

Posibles efectos de la toma de antibióticos durante la lactancia materna

Como hemos visto, la mayoría de los antibióticos que se prescriben durante la lactancia materna son considerados seguros para el bebé. Aunque es cierto que, además de la preocupación de que un medicamento pueda afectar al propio bienestar del bebé, también existen otras preocupaciones relacionadas con posibles efectos o problemas físicos.

En ocasiones las mamás notan cierto malestar digestivo y estomacal en el bebé alimentado al pecho después de haber tomado antibióticos. Esto puede ser debido a que los antibióticos pueden “atacar” también las bacterias “buenas” presentes naturalmente en el intestino del pequeño.

No obstante, este efecto suele ser más bien corto, no es dañino y no causará más problemas. De hecho, debemos tener en cuenta que la leche materna proporciona excelentes beneficios para la salud intestinal del pequeño, por lo que es imprescindible continuar amamantando aún cuando notemos determinados síntomas estomacales en el bebé.

Cuando los antibióticos disminuyen la cantidad de bacterias “buenas”, que ayudan a mantener a otros microorganismos bajo control, puede aumentar el riesgo de desarrollar aftas, una infección fúngica causada generalmente por Candida albicans, cuyo crecimiento excesivo puede causar síntomas molestos no solo en las mamás sino también en los bebés.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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