Frutas para el bebé

Las primeras frutas del bebé: ¿cuáles son las más adecuadas?

La leche materna es considerada como el alimento por excelencia para el bebé durante sus primeros meses de vida, recomendándose la lactancia materna exclusiva durante al menos los 6 primeros meses. Sin embargo, a partir de esta edad, ¿cuáles son las frutas más aconsejadas cuando se comienza con la alimentación complementaria?.

No hay duda que la leche materna es uno de los mejores alimentos que podría recibir un bebé desde prácticamente los primeros minutos de vida. Podemos mencionar, por ejemplo, a la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien «aconseja y recomienda la lactancia materna exclusiva, sin otros alimentos ni líquidos, durante los primeros 6 meses de vida.»

Además de la Academia Americana de Pediatría (AAP) o el propio Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría, quienes recomiendan «la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los 2 años o más, mientras madre e hijo lo deseen.»

Así, mientras que se recomienda que la lactancia materna exclusiva se mantenga durante al menos los 6 primeros meses de edad, luego, con una alimentación complementaria adecuada, es aconsejable incluso hasta los dos años de vida o más.

Esto significa que, a partir de los 6 meses, después de la toma del pecho (o del biberón con leche de fórmula, en caso de que no se haya seguido con la lactancia materna), es posible ofrecer al pequeño sus primeros alimentos, de forma paulatina.

Es lo que se conoce como alimentación complementaria, y se recomienda empezar a partir de los 6 meses porque a esta edad los lactantes ya comienzan a mostrar interés por otros alimentos, en la mayoría de los casos consiguen mantenerse sentados con ayuda, pueden expresar -con gestos- si tienen hambre o ya se encuentran saciados, y además han perdido el reflejo de extrusión (esto es, el reflejo que les hace echar la comida fuera de la boca).

¿Cuáles son los alimentos más adecuados al empezar con la alimentación complementaria?

Cuando empezamos con los primeros alimentos del bebé, lo más aconsejable es empezar tanto con las papillas de frutas como con las papillas o purés de verduras. Y, dentro de estos, destacan especialmente los siguientes:

  • Hortalizas y verduras: Como las zanahorias, el calabacín y el puerro. En este sentido, se aconseja prepararlas y consumirlas siempre cocidas, no siendo recomendable comerlas crudas y ralladas en tiras finas o trocitos hasta que el bebé no haya cumplido los 8 meses de edad.
  • Frutas: Aunque lo descubriremos detalladamente más adelante, dentro de este grupo son adecuadas las peras, plátanos, manzanas y naranjas. Se recomienda prepararlas en forma de compota o papilla, trituradas o en forma de zumo.
  • Tubérculos: Como la patata, fundamentalmente.

A la hora de preparar cada uno de estos alimentos será necesario utilizar una cacerola (para aquellas verduras, hortalizas y frutas que requieran cocción), una batidora (para las frutas), así como un exprimidor para los zumos.

¿Qué primeras frutas son las más recomendadas para el bebé?

1. Manzanas

Es una fruta de sabor dulce y textura suave, que gusta mucho al paladar de los bebés cuando comienzan con la inclusión de los alimentos sólidos. Desde un punto de vista nutritivo es rica en vitaminas (A, C, E y del grupo B) y minerales (potasio, magnesio, sodio, calcio y hierro).

Además, también es muy rica en fibra, lo que ayuda a regular el tránsito intestinal del pequeño y a aliviar el estreñimiento en caso de existir. Mientras que, por su aporte en agua, es ideal para hidratarlo y refrescarlo.

¿Cómo preparar la primera compota de manzana? Es muy sencillo, solo necesitas 1 manzana y 150 ml de agua mineral natural. Pela la manzana, retírale el corazón y córtala en varios trozos. Pon el agua en un cazo junto con la manzana troceada y cocina a fuego suave durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Una vez pasado este tiempo, tritúrala bien y deja que se enfríe.

2. Pera

La pera es, junto con las manzanas, otra de las primeras frutas que se introducen en la alimentación del bebé, al que de hecho gusta muchísimo por su sabor dulce, al ser una fruta verdaderamente azucarada.

Desde un punto de vista nutricional la pera es ideal para el bebé gracias a su gran aporte en agua, ayudándolos a estar muy bien hidratados y a calmar la sed. Además, aporta aminoácidos, fibra, vitamina C, vitamina B9 (ácido fólico) y betacarotenos.

Además, contiene glúcidos, en especial sorbitol y fructosa, los cuales ayudan a facilitar la digestión.

¿Cómo elaborar la primera compota de pera?: Solo necesitas 1 pera y 150 ml de agua mineral natural. Pela bien la pera y córtala en varios trozos. Añádela en un cazo al fuego junto con el agua mineral, y cocina a fuego suave durante 10-15 minutos. Es conveniente que remuevas de vez en cuando. Finalmente, pasado este tiempo, retira del fuego, tritúrala bien y deja que termine de enfriarse.

3. Plátano

Los plátanos son otros de los alimentos que comúnmente se introducen en la alimentación infantil a partir de los 6 meses de edad. Además, gusta mucho por su sabor dulce y agradable y su textura suave pero densa, y es de fácil digestión. De hecho, es ideal para la elaboración no solo de papillas, sino también de exquisitos purés.

Desde un punto de vista nutritivo es rico en minerales (como el potasio y magnesio) y vitaminas (como provitamina A, ácido fólico y vitamina C), además de hidratos de carbono, siendo una fruta realmente energética.

Cómo podemos preparar la papilla de plátano: Es en realidad aún más sencillo, ya que no requiere de cocción. Solo tienes que pelar un plátano, cortarlo en trozos y triturarlo bien con la ayuda de un tenedor. Si lo deseas, puedes añadir un poco de agua mineral natural o leche materna, y mezclar bien.

¿Cómo introducir las primeras frutas del bebé?

Se recomienda empezar a ofrecerle papilla de una sola fruta, continuando así posteriormente durante 3 o 4 días. De esta manera la mamá o el papá podrá observar si la fruta es bien tolerada por el pequeño, si le causa algún tipo de alergia o intolerancia, y sobre todo si le gusta.

Así, si transcurridos unos días el bebé la ha tolerado bien, podremos comenzar a incorporar la siguiente fruta, siguiendo los mismos pasos que hemos seguido con el alimento anterior.

Pongamos un sencillo ejemplo: si hemos empezado con la manzana, lo aconsejable es continuar con ésta durante al menos 3 o 4 días más. Luego, si al bebé le ha gustado y ha sido bien tolerada, procederemos a sustituirla por la pera o por el plátano, volviendo a hacer lo mismo durante otros 3 o 4 días más.

Finalmente, podremos incorporar en una misma papilla manzana y pera, pera y plátano, o manzana y plátano.

Referencias bibliográficas consultadas:

  • Manual de Lactancia Materna. De la teoría a la práctica. 2008. Editorial Médica Panamericana.
Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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