Lactancia materna y alimentación

Los baches de lactancia y crecimiento, ¿en qué consisten?

Se puede llamar de varias maneras: crisis o baches de lactancia, o simplemente brotes del crecimiento. Antes de explicar en qué consiste, es importante entender algunos términos y circunstancias.

La producción de la leche depende de la demanda. Es decir, en condiciones normales, el pecho produce lo que se le pide y así es como acaba regulándose. Hay que tener en cuenta, que en ocasiones los bebés parece que no están satisfechos con la producción y hay que encontrar el por qué ya que la mayoría de las veces tiene una explicación y una solución. A parte de parecer “no ser suficiente”, en ocasiones pueden mostrarse incómodos, pegar tirones y retorcerse y todo en su conjunto puede deberse al mismo problema.

Los baches de lactancia y crecimiento
Foto: Istock

Cuando ocurre esto, los padres, especialmente la madre que está lactando, puede causar mucha frustración y angustia y casi siempre acabamos echándonos la culpa. Que si no tengo suficiente producción, que si mi leche no es de calidad… Permíteme aclarar que nada que ver con esto. Se trata de un cambio de la demanda y del comportamiento del bebé debido a estas crisis del crecimiento. 

El problema cae en que, si no estás bien informado, al pensar que le falta alimento, caeremos en suplementar con fórmula sin sentido y esto puede agravar la situación. En casos más extremos, pero más comunes de lo que nos gustaría, incluso encontramos madres que dejan la lactancia al no recibir una atención adecuada.

Llamamos crisis, brotes o baches de crecimiento a las situaciones donde el bebé parece no estar conforme con la producción de leche de su madre. Por suerte la mayoría de los bebés experimentan estas situaciones a una edad similar, lo que nos permite entender su comportamiento.

Primera crisis a las 3 semanas aproximadamente

Cuando los bebés nacen, siempre individualizando cada caso, suelen tener un patrón bastante regular los primeros días de vida. Comer, pipí, deposición y dormir. Muchos padres se sorprenden de “lo fácil que es” y lo regular que es ese patrón. 

Pero esto va cambiando según pasan las semanas. Una vez que vas conociendo a tu bebé, va cambiando el patrón de sueño y alimentación cambiando así su comportamiento y la demanda.

Cuando llega la tercera semana, suele ser el primer cambio más notable desde que nacen, podemos encontrar cambios como:

  • Quieren mamar de manera continua, en ocasiones incluso quieren comer cada 30 min.
  • Lloran al mamar o al retirarse del pecho.
  • Al estar comiendo continuamente, suelen regurgitar mucho, pero quieren seguir mamando y eso nos crea confusión y empezar a dudar de nosotras mismas.

Es por ello que es importante entender por lo que están pasando y así actuar de la manera más correcta y llevadera. Eso hará que bajemos el nivel de estrés y el estado de ánimo no caiga en picado.

¿Qué es lo que ocurre?

Explicado de manera muy sencilla, el bebé es como que pega “un estirón” y por ello su demanda también más. Requiere más cantidad de leche y la única manera que tiene para aumentar y regular esa producción es pedir más y más frecuente. 

Recordad, el pecho produce lo que se le pide. Y es por ello que los bebés y el cuerpo son sabios. El bebé pide más para que la mamá produzca más y todo se estabilice.

Esto suele durar de dos a tres días si actuamos de manera correcta, es decir: si entiendo que estoy en una crisis y le doy frecuentemente, regularé la producción antes. Si en cambio, no entiendo lo que está pasando y dudo de mí misma y mi producción y acabo dándole ese “extra” que te está pidiendo con un biberón, la producción nunca se regulará y aquí empezará el primer bache real de lactancia donde tu bebé ya empezará siempre a demandar la leche materna y ese biberón de refuerzo. 

El problema viene que cada vez necesitará más producción y eso conlleva a más leche de fórmula entrando en un círculo vicioso.

Una vez logrado el objetivo, el niño volverá a hacer tomas más espaciadas y la lactancia retomará su curso más tranquilo de demanda.

Van a ser unos días muy intensos, pero recuerda que todo pasa y con apoyo familiar/pareja y entendimiento se hace todo más llevadero.

Al mes y medio aproximadamente

Para algunas madres tienen la sensación de no haber salido casi de la otra y ya están entrando en la segunda. Esto suele ocurrir, como hemos comentado antes, cuando no se actúa de manera correcta (u otras circunstancias particulares).

Hacia el mes y medio de vida, se vuelve a repetir el mismo patrón que ocurrió en la primera crisis. Los cambios que notamos son similares y no cesan hasta volver a regular esa producción:

  • Aumenta la demanda y el número de tomas.
  • Bebé nervioso, tirones, lloros, arqueo de espalda, cuerpo rígido…

¿Qué es lo que ocurre?

En esta crisis podemos encontrar un cambio en la composición de la leche, tiene un sabor más salado y a algunos niños les puede gustar más o menos el cambio. Suele normalizarse la situación pasados unos días, pero con la diferencia de que suele durar aproximadamente un poquito más que la anterior, como una semana.

A los 3 meses aproximadamente

Esta crisis es la “más temida” ya que suele regularse en un mes y se puede hacer cuesta arriba, especialmente cuando la madre ve que tiene que volver al trabajo y “tira la toalla”. Podemos encontrar comportamientos tales como:

  • La demanda disminuye y la madre lo puede interpretar como rechazo hacia el pecho.
  • Los bebés comienzan a despistarse cada vez más, les parece más interesante el mundo exterior y ya no se centran tanto en el pecho.
  • Las tomas disminuyen en tiempo, lo que antes podían ser 20-30 min ahora se convierten en escasos minutos.
  • Los pechos se ponen más blandos y hace que creamos que tenemos menos leche pero nada que ver con la realidad.
  • Las mejores tomas suelen ser las de la noche cuando no hay distracciones.
  • Los bebés suelen “estancarse” en el peso que cogen semanalmente y entra dentro de la normalidad.
  • En ocasiones, las deposiciones disminuyen e incluso pueden estar varios días sin realizar deposición. Esto no indica que la leche que toman sea insuficiente, es sólo el desarrollo normal de los bebés.
Los baches de crecimiento
Foto: Istock

¿Qué es lo que ocurre?

Cuando llegan los tres meses, los bebés consiguen extraer la leche en pocos minutos. Nada que ver con esas tomar larguísimas de las primeras semanas. Consiguen sacar más cantidad en menos tiempo.

A nivel desarrollo, se producen grandes cambios en su cerebro. Es por ello que se entretienen más solos y mientras maman. 

La visión y el oído mejoran y es por ello que se distraen con muchas más cosas que antes. Esto nos da una tregua de tener que entretenerles cada segundo y que puedas dejarle un ratito entretenido con sus propios juguetes o simplemente mirando un cuadro.

Esta distracción puede generar estrés a la madre ya que las tomas pueden llegar a ser algo caóticas y es por ello que, por la noche, cuando no hay distracciones, suele mamar mejor y más calmado.

Es muy frecuente que mientras maman, se quejen e incluso lloren y eso sumado a los pechos blandos de la madre, puede generar confusión y creencias de que no tenemos la suficiente producción. Estate tranquila que entra dentro de la normalidad y tu producción es la correcta. 

Todos estos cambios tienen una explicación. Al igual que el bebé evoluciona, nuestra manera de producir la leche también. Al fin y al cabo, el objetivo es optimizar todo el proceso. A diferencia de los primeros meses, el pecho “ya tenía la leche preparada para el bebé nada más succionar una o dos veces”. En cambio, ahora el pecho producirá la cantidad que necesite en ese momento una vez el bebé empiece a succionar y pasen unos minutos (de ahí los pechos blandos y de ahí el posible enfado del bebé al ver que no llega la leche tan rápido como antes).

Esta situación suele tardar un mes en regularse y que los bebés entiendan esta nueva manera de comer. Pero siempre teniendo claro que no es problema de producción si no es una manera diferente de producir y servir al comensal (el bebé).

Debido a todo esto, al igual que las otras crisis anteriores, pero esta en especial al tardar más en estabilizarse, es donde más solemos ver el abandono de la lactancia materna e incluso introducción de suplemento con biberón al pensar que esa será la solución.

Carla Quintana

Carla Quintana

Diplomada en Enfermeriìa por la Universidad Autoìnoma de Madrid y especializada en Obstetricia y Ginecología, trabajo como matrona poniendo en praìctica un cuidado personalizado, humanizado y cercano hacia la mujer embarazada y su pareja, para asiì poder disfrutar de este momento tan importante sin miedos, empoderada y segura de siì misma.

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