Alimentación del bebé

Los primeros pescados del bebé: ¿Cuáles son mejores?

El pescado es un alimento saludable, a la par que nutritivo, lleno de proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales. De ahí que sea una opción excelente para el bebé cuando empieza con la alimentación sólida, pero ¿cuáles son los más adecuados?

Contrariamente a lo que se suele pensar en un primer momento, la realidad es que el pescado se convierte en una opción perfectamente segura y saludable cuando lo añadimos, poco a poco y en el momento adecuado, en la dieta de la mayoría de los bebés, en especial una vez que estén listos para los alimentos sólidos. Es más, es muy recomendable.

No obstante, especialmente cuando se es padre o madre primerizo (aunque es cierto que también puede ocurrir entre los más veteranos), es común no estar del todo seguros acerca de qué alimentos sólidos presentar. Y, sobre todo, cuándo es el momento ideal para introducirlos. Esta incertidumbre se ve, además, agravada cuando las recomendaciones parecen cambiar incluso más rápido de lo que muchos podríamos ser capaces de seguir.

¿Por qué el pescado es tan bueno para el bebé?

Cuando pensamos en la comida y en la alimentación para los bebés, es muy probable que el pescado no sea precisamente lo primero que te venga a la mente. A pesar de ello, ¿sabías que se convierte en una de las fuentes más nutritivas de proteínas, además de hierro, calcio y ácidos grasos omega-3? Estas grasas, consideradas como saludables, son esenciales para un buen desarrollo del cerebro, así como para una salud óptima del corazón.

Pero sus cualidades nutritivas no quedan aquí. También están llenos de una interesantísima cantidad de vitaminas y minerales esenciales, como vitamina D2, vitaminas del grupo B, yodo, potasio y zinc.

Cuál es el mejor pescado para el bebé: la importancia de escoger una opción segura

Es probable que una de las cuestiones que más te preocupe sea limitar al máximo la posible exposición al mercurio. Se trata de una cuestión esencial, y no solo para bebés y niños pequeños, sino también para mujeres embarazadas y para las mamás que amamantan (además, en definitiva, del resto de consumidores).

Como ya te hemos explicado en alguna que otra ocasión, el mercurio consiste en una sustancia natural que encontramos tanto en los seres vivos como en el medio ambiente.

Si bien no es dañino en dosis pequeñas, distintos factores (como la industrialización o la quema de carbón) están ocasionando que los niveles de mercurio aumenten de forma alarmante en los peces, en especial en los peces depredadores de mayor tamaño, dado que al alimentarse de peces más pequeños, aumenta el mercurio. 

La solución, por tanto, está principalmente en evitar los pescados grandes, con mayor presencia de mercurio, como es el caso del atún rojo, pez espada o tiburón. Sí se consideran seguros opciones como bacalao, salmón, lenguado, merluza, tilapia o sardinas, entre otros.

Cuándo añadir el pescado a la alimentación del bebé

Las pautas sobre cuándo introducir tanto el pescado como cualquier otro alimento sólido en general en la dieta del bebé han cambiado bastante con el paso del tiempo. El estándar actual, sin embargo, indica que los bebés pueden comenzar a comer alimentos sólidos entre 4 y 6 meses de edad.

Así, para la mayoría de los bebés, sería adecuado introducir el pescado alrededor de los 6 meses de edad, y potencialmente antes para los bebés que empiezan con alimentos sólidos a los 4 meses de edad. No obstante, la realidad es que, en la mayoría de las casos, los bebés suelen comenzar con otros alimentos sólidos (como verduras y frutas) antes de añadir pescado o carne.

¿Lo más recomendable? Presentar al bebé el pescado después de que se hayan introducido otros alimentos menos alérgicos, como cereales de grano, frutas o verduras.

¿Qué ocurre con el riesgo de alergia alimentaria?

Hasta hace algún tiempo el pescado se consideraba como un alimento no del todo “seguro” cuando lo consumían bebés menores de un año de edad, debido principalmente al riesgo potencial de reacciones alérgicas.

No obstante, después de que se llevara a cabo una revisión exhaustiva de nuevos estudios, se ha determinado que retrasar la introducción de los principales alimentos potencialmente alergénicos, como sería el caso no solo del pescado, sino también de los huevos y de las nueces, no tendrían ningún impacto en la prevención de alergias.

De hecho, ahora las principales autoridades sanitarias consideran que retrasar la introducción de estos posibles alérgenos podrían acabar aumentando la probabilidad de sufrir una alergia alimentaria, en lugar de reducirla. De ahí que no se aconseje retrasar la inclusión del pescado en la dieta del bebé a menos que se sepa que el pequeño tiene un riesgo mayor de alergia al pescado, o que presente algún otro factor que lo contraindique.

En el caso de la alergia al pescado, se calcula que su prevalencia es de menos del 2 por ciento en los niños. Si bien es cierto que las tasas han aumentado en los últimos años, se sabe que en realidad las alergias alimentarias continúan siendo relativamente raras.

Los principales síntomas de alergia al pescado incluyen sobre todo náuseas, vómitos, dolor de cabeza, erupción cutánea, urticaria y diarrea. Y, con menor frecuencia, anafilaxia, que consiste en una reacción alérgica aguda que puede ocasionar dificultad para respirar.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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