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Los probióticos durante la lactancia

La lactancia materna es la forma óptima de alimentación infantil. Permite cubrir las necesidades nutritivas del bebé y además le protege de infecciones.

Las organizaciones internacionales, como la OMS, recomiendan mantener la lactancia materna exclusiva el primer medio año de vida.

El destete precoz

Existen algunas causas que dificultan que las mujeres puedan cumplir estas recomendaciones internacionales. Entre las más citadas aparecen con frecuencia la baja producción de leche, la vuelta al trabajo y el dolor que les produce la lactancia.

Amamantar no debe causar dolor. El dolor en el cuerpo humano es un aviso de que algo no funciona correctamente. Si una mujer sufre con su lactancia debe buscar ayuda de un profesional especializado y no esperar hasta que el problema sea mayor. Muchas veces el dolor se puede solucionar simplemente mejorando la forma en la que el bebé se agarra al pecho, pero en ocasiones puede ser indicativo de algún problema más importante, como una infección.

Las mastitis lactantes

Hasta hace pocos años se consideraba que la leche materna era estéril, pero hoy en día sabemos que la leche materna de mujeres sanas contiene microorganismos. De hecho, la lactancia es una fuente excelente de bacterias positivas para el bebé, que pueden colonizar su intestino y ayudarle a prevenir infecciones.

Existen situaciones que provocan que esta flora mamaria se desequilibre; permitiendo el crecimiento de algunas bacterias, como los estafilococos o estreptococos, en detrimento de otras bacterias más beneficiosas, como los lactobacilos. Esto es lo que sucede durante las infecciones mamarias, o mastitis, que pueden llegar a afectar hasta una tercera parte de las mujeres lactantes.

Una pequeña proporción de estas infecciones, las mastitis agudas, se presentan con una inflamación del pecho, fiebre y malestar general. Pero la mayoría son mastitis subagudas, que cursan con un dolor intenso en forma de pinchazos, calambres o quemazón, pero sin síntomas generales.

Los probióticos durante la lactancia

Algunos estudios recientes destacan que ciertas bacterias probióticas aisladas de la glándula mamarias, como el Lactobacillus fermentum Lc40 CECT5716, permiten reequilibrar la flora fisiológica de la glándula mamaria. Lactobacillus fermentum Lc40 son microorganismos vivos seleccionados específicamente que ingeridos en la cantidad adecuada pueden llegar del aparato digestivo a la mamá.

Frente a una lactancia dolorosa, es importante que la mujer consulte a su profesional de referencia (matrona, ginecólogo o pediatra) o acuda a un taller de lactancia conducido por personas con experiencia para descartar complicaciones y para ayudarle a conseguir una lactancia satisfactoria y prolongada.

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