Lactancia artificial

Mi bebé no quiere el biberón: ¿por qué y qué hago?

Todos los bebés rechazan el biberón en algún momento. En algunas ocasiones suele ser al principio, en especial cuando es la primera vez después de haberse alimentado durante semanas o meses con el pecho. En otras ocasiones, sin embargo, es de forma pasajera o más bien para siempre.

Los bebés que toman el pecho es cierto que cuando toman biberón pueden volverse quisquillosos. Pero no debemos culparlos: después de semanas o meses disfrutando de un líquido maravillosamente fresco, cálido y acogedor, debe ser bastante impactante -de repente- abrir la boca para comer y encontrarse no solo con un sistema completamente nuevo, sino con un alimento que tiende a saber diferente a la leche materna. Y esto es, básicamente, lo que puede hacer que el bebé acabe rechazando el biberón en un principio, que simplemente lo evite siempre porque no le gusta, o en definitiva lo rechace definitivamente.

Al igual que muchas de las cosas relacionadas con el cuidado del bebé, hacer que el bebé se tome el biberón puede ser bastante sencillo; o, al menos, un caso de prueba y error, lo que significa que la solución final -y personalizada- será el resultado de pequeños ajustes hasta encontrar lo que más le guste al pequeño. 

¿Por qué el bebé rechaza o no quiere el biberón?

¿Puede ser la leche?

Si el bebé comienza a rechazar el biberón, puede tratarse de la leche o del propio bebé en sí. Para ello es necesario verificar si la causa principal es la leche. A algunos bebés les gusta la leche tibia mientras que a otros les encanta más caliente o incluso fría. A otros, sin embargo, le gusta a temperatura ambiente. 

También es conveniente revisar la tetina, probando por ejemplo si quizá la hemos colocado al revés. Es posible simplemente que el bebé esté frustrado porque necesite una tetina con un agujero más grande. 

Se debe también verificar la fecha de caducidad de la leche de fórmula, y asegurarnos especialmente de que el envase no ha permanecido abierto por más tiempo del recomendado por el fabricante. A su vez, es igualmente importante prestar atención a que la leche no haya adquirido ningún olor de cualquier otro alimento.

¿Puede ser el bebé?

Si se trata del bebé, es necesario prestar especial atención a algunas señales que pueden acabar siendo bastante clarificadoras. Es posible que el bebé pueda encontrarse incómodo o que simplemente se sienta molesto al comer o al beber si tiene un resfriado, una infección de oído o de garganta. Por tanto, si creemos que el pequeño puede tener una enfermedad que está haciendo que coma menos y que se muestre más irritable, es aconsejable comentárselo a su pediatra.

La televisión o incluso cualquier otro niño presente en el mismo cuarto donde estás intentando darle el biberón (como un hermano/a) puede ser suficiente para que el bebé se distraiga y rechace el biberón. Cualquier distracción durante la alimentación puede influir muchísimo.

Por otro lado, si el bebé recientemente ha empezado a comer sólidos, es posible que simplemente esté comiendo muchos alimentos sólidos y no tenga espacio para la leche.

Eso sí, también puede ocurrir que esté disfrutando de los alimentos sólidos, lo que se traduce en que haya podido perder cierto interés en la leche.

¿Qué hacer? Consejos útiles que te serán de ayuda

Calma y tranquilidad

Es habitual que los bebés tiendan a responder muchísimo mejor al biberón cuando se encuentran en un ambiente sin distracciones y lo más tranquilo posible. Evidentemente, mantener esta situación no siempre será posible cada vez que le vayas a dar el biberón, pero si es la primera vez que vas a intentar introducirlo, hazlo en un lugar que le resulte familiar al bebé, y que sobretodo, sea tranquilo, sin que se realicen interrupciones inesperadas. Las probabilidades de éxito aumentarán de forma considerable si lo hacemos de esta manera.

Curiosamente, algunos bebés terminan tomándose el biberón con calma cuando se encuentran “hipnotizados” por algo que les interesa, como por ejemplo un móvil de juguete colgado encima, o en un lugar cercado. La clave está en probar distintas configuraciones, al menos hasta que encontremos aquello que pueda acabar funcionando mejor.

Escoger el momento correcto y más oportuno

Un buen momento para introducir un biberón es cuando el bebé tiene alrededor de cuatro semanas de edad. De hecho, es conveniente esperar hasta que se haya establecido la lactancia materna tanto para el cuerpo de la mamá como para el propio bebé, lo que suele llevar aproximadamente entre tres a cuatro semanas.

Si por ejemplo debes regresar al trabajo, tienes que asegurarte de que el bebé empiece con el biberón al menos dos semanas antes, para que ambos tengan el tiempo suficiente para adaptarse.

Ofrécele el biberón después de haber amamantado

El bebé tiene que utilizar distintos estilos de succión a la hora de tomarse un biberón, por lo que es necesario que se acostumbre a la tetina del mismo. Es conveniente escoger un momento en el que el bebé se sienta feliz y descansado; por ejemplo, después de una sesión de lactancia matutina podría ser de mucha ayuda como para poner una pequeñísima cantidad de leche en un biberón y ofrecérsela.

Deja que el recién nacido o bebé juegue con la tetina hasta conseguir que se vaya familiarizando poco a poco con él. También puedes intentar sumergirla ligeramente en un poco de leche materna, para que el pequeño la pruebe y quiera continuar tomando.

Deja que otra persona lo intente

En ocasiones, algunos bebés suelen rechazar directamente el biberón cuando es la mamá la que lo está alimentando. Y es normal. El bebé conoce el olor de su madre, y no entiende por qué se le está ofreciendo un biberón en lugar de su pecho.

¿Lo que puede ayudar? Quitarse de la ecuación y hacer que el papá, algún abuelo/a o cualquier otro miembro de la familia se haga cargo de la situación. Mientras puedes aprovechar para caminar, hacer un poco de ejercicio fuera de casa, hacer algunos recados o tomar un café con algún amigo/a.

No esperar hasta el último momento

De la misma manera que ocurre con la lactancia materna, no es adecuado esperar hasta que el bebé tenga muchísima hambre antes de ofrecerle el biberón. A diferencia de los adultos, que tendemos a comer cualquier cosa cuando tenemos tanta hambre, los bebés suelen volverse todavía más quisquillosos y difíciles cuando quieren comer.

Por tanto, es fundamental prestar atención y estar atento a las señales de hambre del bebé, y prepararle el biberón desde el primer momento en que tenga hambre. 

Mantén la calma

Es posible, especialmente al comienzo, que el bebé no tome el biberón de inmediato. Y se trata de algo total y absolutamente normal. Si por el ejemplo el bebé no quiere probar el biberón, o lo rechaza y comienza a llorar, trata de tranquilizarlo y tómate algunos minutos. No lo fuerces, pero sí ofrécelo nuevamente pasados algunos minutos.

Si aún así todavía no se tiene éxito, reserva el biberón, espera cinco minutos y dale el pecho. Luego, ofrécele de nuevo el biberón cuando el bebé se encuentre cómodamente lleno y feliz, y tienda a ser más propenso a probar nuevas cosas. 

Prueba distintas posiciones

Con la alimentación con biberón es conveniente ser lo más flexible posible con las posiciones. Simplemente cambiar la forma que adoptamos cuando sostenemos al bebé podría ser más que suficiente para alentarlo a comer.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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