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Mitos sobre la lactancia que deberían desterrarse

Son muchas las frases que se han asentado como verdades universales pero la realidad es que son absolutamente falsas. ¡Que no te engañen!

El boca a boca es uno de los canales de comunicación más efectivos que existe. De hecho, funciona tan bien, con tanta velocidad y nivel de credibilidad, que en ocasiones convierte en verdad universal afirmaciones que no son más que falsos mitos. Esto ocurre, sin ir más lejos, con la lactancia materna, uno de los temas de conversación intergeneracionales preferidos. 

Pues bien, aunque son unas sabias y cuesta llevarles la contraria porque casi todo lo que dicen es cierto, no siempre tienen razón las abuelas. Como muestra, no un botón, sino cinco. Los cinco mitos más extendidos acerca de la lactancia materna que desmontamos a continuación.

  • Es normal que el pecho duela. Si el pecho duele al dar de mamar es que hay algo que no está haciendo del todo bien o que ocurre alguna infección o problema de salud similar en la zona. Es frecuente que al comienzo existan problemas de adaptación o que el pequeño no consiga succionar de forma correcta, lo cual puede ser molesto, pero si existe dolor hay que compartirlo con la matrona para que que te ayude a encontrar el origen del problema porque no es algo que debas normalizar.
  • La lactancia deforma el pecho. Es falso que la lactancia deforme el pecho en términos generales porque el gran cambio que se produce en el pecho de una mujer tiene lugar durante el embarazo, y este no depende de si la futura madre va a alimentar a su hijo con leche materna o no. Es un cambio hormonal que se desencadena con la gestación. Más allá del embarazo, el pecho de la mujer cambia en función de otras variables como son la edad, la grasa corporal y factores genéticos, pero la lactancia no lo deforma a excepción de si se producen heridas, grietas y demás agresiones reversibles derivadas de una lactancia que no se está llevando a cabo de la manera adecuada.
  • Se debe dar siempre de los dos pechos en cada toma. Ni mucho menos hay que agobiarse por el hecho de un bebé lactante no tome los dos pechos en la misma toma. Lo que dicen los médicos e instituciones especializadas al respecto es que el primer pecho se debe vaciar de forma completa antes de dar el otro porque así existe la garantía de que el pequeño toma la leche más nutritiva, que sale al final. Si luego quiere más, se le puede ofrecer el segundo pecho, pero no es obligatorio ni debe acabarlo. Basta con ir alternando el pecho que se ofrece en primer lugar en cada toma.
  • No hay que tomar determinados alimentos: está muy extendido en las familias la afirmación de que no se tomen determinados alimentos que cambian el sabor de la leche. Seguro que te viene a la mente el ejemplo de los espárragos. Lo que dicen al respecto instituciones especializadas en maternidad, crianza y lactancia materna es que los cambios en el sabor de la leche no solo no perjudican, sino que pueden favorecer que el bebé acepte los nuevos sabores una vez se inicie en la alimentación complementaria a partir del sexto mes de vida. Además, tampoco hay evidencias de que existan ingredientes ingeridos por la madre que pueda provocar gases en el hijo lactante.
  • La madre tiene que alimentarse por dos: para nada. La madre debe alimentarse como lo ha hecho siempre si sus hábitos han sido saludables. Y si no lo eran, es conveniente que los revise y modifique por su salud en primer lugar. Pero no tiene que aumentar las cantidades de comida ingeridas ni durante el embarazo ni durante la lactancia.

Lo que no es falso, sino totalmente cierto, es que es muy recomendable completar las necesidades nutricionales de la exigencia de la lactancia a través de multivitamínicos. Un ejemplo puede ser Femibion 3. Su fórmula contiene ingredientes como el DHA (ácido docosahexaenoico), un ácido graso Omega-3 cuya ingesta por parte de la madre favorece el desarrollo normal de los ojos y el cerebro del bebé que toma leche materna, ácido fólico en su forma activa preparado para ser directamente asimilado llamado Metafolín®, y otras vitaminas y nutrientes como vitaminas D y A, hierro, calcio, colina, luteína, yodo, selenio y zinc, entre otros, que completamente te ayudan durante este periodo de lactancia materna. 

Femibion 1, Femibion 2 y Femibion 3 son complementos alimenticios y no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida saludable. No superar la dosis diaria recomendada (1 comprimido en Femibion 1, y 1 comprimido + 1 cápsula en Femibion 2 y 3). Mantener fuera del alcance de los niños más pequeños. No deben ser consumidos por niños. ADVERTENCIAS: Femibion 3 no debe tomarse durante el primer trimestre del embarazo por su contenido en vitamina A. Metafolin® es una marca registrada por Merck KGaA, Darmstadt, Alemania y bajo licencia.1La ingesta materna de ácido docosahexaenoico (DHA) contribuye al desarrollo normal del cerebro del feto y del lactante alimentado con leche materna 2La ingesta suplementaria de ácido fólico incrementa el nivel de folato materno. Un nivel bajo de folato materno es un factor de riesgo en el desarrollo de defectos en el tubo neural en el feto en desarrollo. Por lo tanto, se recomienda que las mujeres tomen 400 μg de ácido fólico suplementario al día durante un período de al menos un mes antes de la concepción y hasta tres meses después.

**La ingesta materna de ácido docosahexaenoico (DHA) contribuye al desarrollo normal del cerebro y de los ojos del feto y del bebé lactante alimentado con leche materna. Los efectos beneficiosos se obtienen con una ingesta diaria de 200 mg de DHA, además de la ingesta diaria recomendada de 250 mg de ácidos grasos omega-3 para adultos (DHA + EPA).