Trucos para el éxito

Pecho a demanda: claves de éxito

Hay que darle el pecho siempre que lo pida, pero ¿cómo saber que tu bebé quiere teta y no otra cosa? El Dr. Carlos González te da las claves para alimentar a tu recién nacido con lactancia exclusiva y disfrutar con esta experiencia única.

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Mucha gente creyó durante décadas que los bebés, por alguna misteriosa razón, necesitan comer con cronométrica exactitud. Diez minutos de cada lado cada tres horas era la versión más extendida, aunque había otras combinaciones mágicas. Ah, y con descanso nocturno: a oír llorar a tu hijo durante horas cada noche, teniendo prohibido calmarlo con el pecho y a veces también cogerlo en brazos, le llamaban descanso… ¡Nunca entendí por qué!

Todavía me preguntan de vez en cuando si “las tres horas” se han de contar desde que el niño empieza a mamar o desde que acaba. Porque, claro, son diez minutos de cada lado y uno en medio para el eructo, así que ¿he de darle el pecho a las 3, a las 6 y a las 9, o las 3:00, a las 6:21 y a las 9:42? La madre no debe ser esclava del reloj, pero aún hay más trucos que aprender.

Pecho a demanda es A DEMANDA

Cuando el niño pida, sin mirar el reloj. A demanda no es “se le puede dar un cuarto de hora antes, o un cuarto de hora después”. A demanda no es “si pide entre horas, se le puede volver a dar”, porque no hay horas, y por tanto no hay entre horas. A demanda no es “nunca antes de dos horas y media ni más tarde de cuatro”. A demanda no es ni cada dos horas y media, ni cada dos, ni cada hora y cuarto, ni cada media hora. Decimos “a demanda” porque es absolutamente imposible predecir cuántas veces o cada cuánto tiempo mamará un bebé.

Los tres parámetros de la lactancia a demanda son:
•    Puede mamar cuando quiera
•    Puede estar el rato que quiera en el pecho
•    Puede tomar el segundo pecho, o no

Su llanto no significa siempre hambre

Un bebé puede llorar por muchos motivos, no solo por que tiene hambre. Pero también puede mostrar hambre de muchos modos, no solo llorando. llorar, en realidad, es un signo tardío de hambre. Antes habrá mostrado signos precoces de hambre: hacer ruiditos, buscar con la cabeza, mover la boquita, o simplemente pasar de estar dormido y quieto a despierto y activo.

Además, el pecho sirve para calmar muchas molestias, no solo el hambre. Cuando lloran porque les duele algo, o porque se sienten solos, o porque necesitan mimos, o porque echan de menos a mamá, o porque no saben qué les pasa… el pecho soluciona todos sus problemas.

En la duda, lo más fácil es probar a darle el pecho: si no quiere, no mamará. Si engorda, ha mamado varias veces seguidas y sigue intranquilo o lloroso, es lógico intentar calmarlo de otro modo. Puedes probar a mecerle en brazos, cantarle, acariciarle... o pasárselo a otro familiar. A veces, los niños no se sabe qué les pasa, y se calman simplemente cambiando de brazos.

No dan premio por espaciar las tomas

Parece que haya una especie de competición nacional a ver qué niño aguanta más horas sin pedir teta. Pero no hay ninguna ventaja conocida que lo justifique.

A veces, la madre a la que han hecho creer que “lo normal” es que el niño mame cada vez menos, consigue que efectivamente mame menos veces al día con cinco meses que con uno. Si está convencida de que a los cinco meses “aguantará más”, tendrá más tendencia a pensar “hambre no puede ser, porque a esta edad aguantan más, debe llorar por otra cosa”. Pero, cuando la madre no tiene ideas preconcebidas, el bebé suele mamar con una frecuencia similar hasta el año y más allá.

¿Hay que despertarlo para mamar?

Habitualmente, no. Tu hijo puede mamar dos veces en 15 minutos, pero también puede estar más de cinco horas sin mamar. No es necesario despertarle cada tres ni cada cuatro horas.

Pero hay una excepción: si un niño no gana peso, hay que intentar aumentar las tomas. Muchas veces no hace falta despertarlos, sino simplemente estar atentos a los signos precoces de hambre. Algunos recién nacidos apenas lloran. Se despiertan, se mueven un poco, hacen unos ruiditos y si nadie les coge, se vuelven a dormir. Por eso, es importante que lo tengas siempre a tu lado. Si dejas a un bebé pequeño durmiendo en otra habitación (en el hospital o en casa), es fácil que no lo oigas y te saltes alguna toma.

En algunos casos, sí, hay que pasar a la acción e intentar despertarlos suavemente: cogerlos en brazos, moverles, hablarles... Especialmente en los primeros días, conviene que mamen al menos 10 veces en las 24 horas. Pero si algún bebé solo mama 6 u 8 veces y comprobamos que está sano y engorda normalmente, pues será que no necesita más.

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No dormirá de un tirón

Al menos, no de momento. Si acaso con cuatro meses, duermen seguido unas cuatro horas. Por fortuna, con el pecho se suelen volver a dormir en seguida.

Eso sí, es importante que la madre aprenda a seguir durmiendo mientras el niño mama. Si cada vez que el bebé se despierta se sienta para darle el pecho y luego le intenta hacer el eructos, puede ser agotador. Y si el niño está en otra habitación, más agotador todavía, claro.

Además, no siempre se despiertan por hambre. También maman cuando necesitan consuelo, cuando se sienten solos, para dormir o, simplemente, para demostrarle a mamá lo mucho que la quieren.

¿Cuántas tomas debe hacer?

El número de tomas es muy variable. Solo podemos dar unas orientaciones muy generales.

•    Los recién nacidos suelen mamar unas diez o doce veces al día, y muchos siguen así durante más de un año. Con un año y medio o dos, muchos niños pasan una temporada en que maman con más frecuencia.
•    Lo que sí que suele variar con el tiempo es la duración de las tomas. En las primeras semanas suelen ser más largas, a veces 15 o 20 minutos o más en un pecho. Pero cada vez tienen más experiencia y más fuerza, y pueden mamar más rápido. Muchos bebés de tres o cuatro meses son capaces de tomar un pecho en menos de cinco minutos, y algunos en menos de un minuto.
•    El mismo niño tomará, algunas veces, los dos pechos seguidos y, otras veces, solo uno. La única manera de saberlo es ofrecerle el segundo; si no lo quiere, no mamará.

A demanda no significa que todo sea normal

El ser humano es muy adaptable, y hay muchas formas de dar el pecho que funcionan. Pero a demanda tampoco significa que cualquier cosa sea normal.

Un niño que mama mal (porque está en mala posición, o porque el frenillo no le permite mover bien la lengua), o que por cualquier motivo no toma suficiente leche, suele hacer tomas muy frecuentes y sin embargo muy largas. “No suelta el pecho, siempre lo tengo colgado”. Si además el pecho duele, seguro que hay un problema. En estos casos conviene consultar a un profesional o a un Grupo de apoyo a la lactancia. Puedes consultar los que tienes cerca en Fedalma (Federación Española de Asociaciones Pro-Lactancia Materna).

Etiquetas: alimentación del bebé, bebé, lactancia, pecho, recién nacido

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