¿Mito o realidad?

Perder peso con la lactancia materna: ¿es un mito?

¿Estás amamantando a tu bebé y te preguntas si te ayudará a adelgazar? ¿Das el pecho, pero por el contrario estás engordando? Mira aquí el motivo por el que pueden producirse ambas situaciones.

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Fuente: iStock

Quizá lo habías escuchado: dar el pecho a tu bebé te ayuda a adelgazar y a recuperar más fácilmente tu peso anterior al embarazo. Pero… ¿Qué hay de verdad en todo esto? ¿Es una realidad o se trata de un mito? Descubramos algunos puntos al respecto.

Al hablar de lactancia materna, uno de los beneficios que se suelen tener en cuenta (a diferencia de la leche de fórmula) es que la madre que amamanta consigue recuperar su peso anterior a la gestación con mayor facilidad. No obstante, otras mujeres aseguran que no solo no adelgazan si no que engordan. Y sí, se sienten algo confusas y preocupadas después de haber escuchado que debería ser todo lo contrario. Veamos las dos posibilidades.

En primer lugar, pensemos en cómo el cuerpo de la mujer produce la leche para su hijo. Los depósitos de grasa que se acumulan en la cadera y los muslos están destinados a formar parte de tal alimento y, lógicamente, eso ya hace que estas zonas disminuyan ligeramente su tamaño.

Por otro lado, el hecho de producir leche provoca que el cuerpo consuma de por sí 550 kcal al día aproximadamente. Teniendo en cuenta ambos factores, podríamos pensar que, efectivamente, la lactancia hace que la mujer adelgace. De hecho, en la mayoría de madres es así.

Sin embargo… ¿Qué ocurre con aquellas madres recientes que no consiguen bajar peso y que, para más inri, lo ganan?

Pues como en todo momento de la vida, esto puede deberse a dos elementos: la alimentación y el descanso. Esto quiere decir que seguramente la dieta de la mujer es mejorable, así como sus horas de sueño. Si una persona no descansa bien, lo que suele pasar es que para “engañar” al cuerpo, acaba consumiendo alimentos que le vayan a aportar energía de manera rápida (y estos no suelen ser los más saludables o los menos calóricos).

Además, como al dar el pecho la demanda de calorías que precisa el cuerpo es mayor, esto desemboca normalmente en un hambre atroz. Y si a ello le sumamos el poco descanso… Pues eso, la mujer acaba comiendo lo que más le quite el hambre en ese momento.

Por ello, podemos entender que amamantar a un bebé sí que adelgaza, pero siempre que las calorías no se compensen en exceso con la dieta, no se ingieran alimentos demasiado calóricos y la mujer no tenga un mal descanso, porque entonces, tal práctica sí que acaba engordando.

¿Qué puedes hacer?

Si te sientes identificada con esto y sientes que en vez de bajar estás ganando algo de peso, considera estas recomendaciones:

  • Lo mejor que puedes hacer es distribuir tus comidas en cinco para no dejar que tengas demasiada hambre, esto puede provocar que arrases con cualquier cosa.
  • También ten en cuenta el tipo de alimentos, evita aquellos que sean de absorción rápida, mejor los que se absorben lentamente como los no refinados.
  • Recuerda mantener una dieta sana y equilibrada consumiendo cinco raciones diarias de verduras y frutas. Y por supuesto, tener una buena hidratación.
  • No olvides mantenerte activa y evitar el sedentarismo.
foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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