Problemas en la lactancia materna

Pezones doloridos durante la lactancia: consejos para aliviarlos y prevención

La lactancia es maravillosa, aunque no está exenta de problemas que pueden acabar influyendo negativamente en ella. Uno de los más comunes es el dolor de pezones, que puede aliviarse o prevenirse fácilmente.

Un poco de sensibilidad en los pezones cuando se comienza a amamantar al bebé es algo absoluta y totalmente normal. Por ejemplo, es común sentir una molestia leve cuando la leche materna comienza a bajar, o cuando el bebé se pega al pecho. Es un dolor leve común, y lo más normal es que desaparezca a medida que la lactancia materna fluye poco a poco, y se continúa amamantando al bebé.

Lo más común es que, según van transcurriendo las semanas, la lactancia materna se vuelva más cómoda. Pero no siempre es el caso. En ocasiones, la sensibilidad puede empeorar, surgen algunos problemas relacionados, y los pezones pueden acabar doliendo mucho. ¿Por qué ocurre, de qué forma aliviarlo y, sobre todo, cómo prevenir las molestias relacionadas con ello?

Por qué duelen los pezones durante la lactancia materna

Desafortunadamente, los pezones doloridos se convierten en un problema común de la lactancia materna. De hecho, es más habitual de lo que se puede pensar en un primer momento. Cuando surgen las primeras molestias, y éstas se mantienen en el tiempo -o aumentan- en lugar de disminuir, tratar de prevenirlo y evitarlo es fundamental, sobre todo tan pronto como sea posible.

Para ello, es necesario indagar acerca del tipo de dolor. Por ejemplo, si se trata de un dolor típico en el pezón, que se conoce habitualmente como dolor transitorio, por lo general no es indicativo de ningún tipo de problema. Es lo que ocurre cuando el dolor surge en el momento en el que el bebé se agarra al pecho, y no dura más allá de 30 segundos. Es un dolor leve, o un ligero malestar (aunque esta indicación es evidentemente subjetiva, de manera que cada mamá experimentará este dolor de manera subjetiva, por lo que algunas pueden sentir un dolor mucho más intenso que otras).

Por suerte, este dolor suele desaparecer pasadas dos semanas después del comienzo de la lactancia materna. Además, lo habitual es que no existan daños en la piel, ampollas, grietas ni sangrado.

Sí es imprescindible buscar ayuda cuando el dolor sea intenso e insoportable, continúa durante toda la alimentación del bebé, sigue entre las comidas, continúa más allá de las primeras semanas y, también, existe algún tipo de daño en la piel (como ampollas, grietas o sangrado).

Cómo prevenir los pezones doloridos durante la lactancia materna

Asegúrate de que el bebé se agarre bien

Un buen agarre es una de las claves para conseguir una lactancia lo más exitosa posible. Y si se consigue, evidentemente se prevendrá la aparición del dolor en los pezones. Cuando el bebé se agarra correctamente al pecho, tendrá todo el pezón introducido en la boca, así como algo de la areola circundante. Es fundamental que el pezón se encuentre profundamente dentro de la boca del bebé, con lo que se evitarán molestias innecesarias, y el riesgo de que se produzca algún tipo de daño será por tanto menor.

Un agarre poco profundo puede ejercer una mayor succión sobre los pezones, volviéndose doloroso. Así, cuando el agarre no es el adecuado, los pezones pueden lastimarse fácilmente.

¿Y cómo conseguir un buen agarre? Sigue los consejos que te proponemos a continuación:

  • Sostén con suavidad la barbilla del bebé hacia abajo, y mientras lo acercas al pecho para alimentarse, ábrela. Puedes tocar ligeramente el labio superior del bebé con el pezón, y esperar a que tenga la boca completamente abierta antes de guiarlo con suavidad hacia el pecho. 
  • Si no se engancha bien al principio, saca el pezón y empieza de nuevo.

Amamanta en una buena posición

Una buena posición es fundamental. No solo es útil para que la lactancia sea cómoda tanto para la mamá como para el bebé, sino que simplemente es esencial a la hora de fomentar que el agarre tienda a ser lo más adecuado posible. De hecho, existen varias posiciones recomendadas, en especial durante los primeros días, al menos hasta que se consiga cierta experiencia, y se consiga que el agarre sea el adecuado.

Una sujeción saludable mantiene la cara del bebé paralela al seno, ya sea vertical u horizontalmente, manteniendo su barriga en contacto con su cuerpo.

Lo aconsejable es mantener las caderas y la cara del bebé giradas hacia la mamá mientras se amamanta. Y en caso de que no funcione del todo, prueba múltiples posiciones y cambia de posición, hasta que el dolor disminuya o desaparezca.

También puedes probar a utilizar algún accesorio de lactancia, como es el caso de los cojines de lactancia. Los reposapiés también pueden ser de mucha utilidad, en particular para elevar ligeramente los pies.

Reduce la congestión mamaria

La conocida como congestión mamaria es muy común durante la etapa de transición en la producción de la leche materna. De ahí que sea muy probable que se experimente sobre todo en las primeras semanas de lactancia. Pero cuando existe un suministro excesivo de leche materna, o cuando en algún momento la alimentación se suspende puntualmente o s salta (por ejemplo, cuando pasa demasiado tiempo entre las tomas), también puede surgir.

Y como puedes imaginar, o ya has experimentado, los senos congestionados pueden llegar a doler, lo que puede hacer incluso que para el bebé le sea más difícil agarrarse al pecho, ya que en este caso los senos estarán hinchados y endurecidos. Si esto ocurre, una buena opción es liberar un poco de leche antes de comenzar con la toma. Ayudará a aliviar la tensión y a suavizar el tejido mamario.

Amamanta al bebé cada 2 o 3 horas al menos

Los recién nacidos tienen el estómago muy pequeño, y además, suelen digerir la leche materna de forma rápida. De ahí que no sea una sorpresa que necesiten comer con bastante frecuencia. Por este motivo, cuanto más se espere entre tomas más hambre tendrá el bebé, y si el pequeño tiene mucha hambre podría ejercer una succión más agresiva.

Por otro lado, como te comentábamos en el apartado anterior, cuando se espera demasiado entre las tomas, los senos pueden acabar hinchándose, lo que hará que el agarre sea enormemente más difícil. Así, la combinación de un agarre deficiente y una succión agresiva puede provocar dolor rápidamente en los pezones.

Mantén la piel de alrededor de los senos y de los pezones saludable

Las areolas tienen unas pequeñas protuberancias, conocidas con el nombre de glándulas de Montgomery, que ayudan a hidratar y proteger tanto los pezones como los senos. Aún cuando los senos estén hechos para amamantar, es necesario ayudar a mantener la piel saludable, y prevenir el dolor, manteniendo un buen cuidado de los mismos.

Por ejemplo, cuando te laves los senos, una buena opción es enjuagarlos con un poco de agua tibia, y evitar los jabones fuertes (que pueden resecar, irritar y agrietar la piel), sustituyéndolos por jabón neutro.

También es recomendable usar cremas, lociones o ungüentos para tratar de prevenir muchos de los problemas del pezón, mucho antes de que surjan. No obstante, en caso de que los pezones ya estén secos o agrietados, es aconsejable usar un humectante para pezones, especialmente diseñado para su uso durante la lactancia materna.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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