La importancia de la masticación

¿Por qué es importante potenciar la masticación de los bebés?

Que los bebés aprendan a controlar la masticación de forma temprana es beneficioso para su desarrollo. Mira aquí algunos consejos para ayudar a tu hijo.

Para muchos pequeños, la masticación puede resultar una tarea difícil, por eso, estimular esta habilidad desde que son bebés, puede ser lo más recomendable. Veamos por qué es importante hacerlo y algunos consejos de ayuda.

 

Como decimos, la masticación puede ser una habilidad complicada para algunos niños, sobre todo si no la comienzan a practicar desde que son bien pequeños. Una de las mejores ideas que se pueden hacer es tratar de estimular su masticación.

Un buen momento para hacerlo es cuando empiezan a incorporar nuevos alimentos en su dieta. Aprender a masticar de manera temprana y fortalecer las estructuras que están involucradas en ello es esencial para el desarrollo de los peques. La masticación forma parte del proceso digestivo, es necesaria para machacar la comida y que pueda formarse el bolo alimenticio que será ingerido.

La importancia de la masticación

Empezar a alimentarse con alimentos sólitos en un hito de aprendizaje que suele empezar a llevarse a cabo a los 6 meses de edad. Es entonces cuando se puede aprovechar el momento y empezar a ejercitar la masticación. Cabe destacar que, si los primeros dientes de un niño tardan en aparecer, también se puede practicar la masticación, y si bien será con trocitos más pequeños, sí que se puede triturar la comida.

Aprender desde edades tempranas a masticar correctamente es importante y aporta muchas ventajas al desarrollo de los niños:

  • El riesgo de atragantamiento de reduce gracias a que saben triturar mejor el alimento.
  • Sirve para proteger la cavidad bucal. Al poder consumir alimentos con texturas más duras estos ayudan a la autolimpieza de los dientes. A diferencia de las papillas, no se quedan tan fácilmente adheridos a las piezas dentales.
  • El desarrollo de los huesos y músculos de la cara se estimula.
  • El proceso de digestión se ve favorecido. Cuando masticamos producimos saliva, absorbemos mejor los nutrientes, nos saciamos mas y se reduce el reflujo y la gastritis.
  • Ayuda a reducir los malestares que se producen durante la salida de los dientes.

Recomendaciones para estimular la masticación

Es importante que los padres participen en este proceso: supervisando para evitar cualquier accidente y siendo un buen ejemplo a la hora de comer.

  • Lo mejor es empezar introduciendo alimentos sólidos y de diferentes texturas de manera paulatina.
  • Si hay algún alimento que produce rechazo en el niño, no se debe insistir, ni presionar. Lo más conveniente es probar unas semanas después cuando se sienta que el peque tiene interés en ello o haya mejorado su habilidad.
  • Una idea es dar al niño la misma comida que estén comiendo en ese momento los adultos para que le resulte motivador. De hecho, comer en la misma mesa también lo es.
  • Puedes probar a hacer movimientos masticatorios exagerados para que el niño te vea y te intente imitar.
  • Intenta que el momento sea tranquilo y que el niño no tenga distracciones. Mejor que se centre en la comida y en masticar bien.
  • Por supuesto, ten cuidado con los alimentos potencialmente peligrosos para evitar incidentes indeseados.
  • No olvides nunca que es un proceso que necesita constancia, ten paciencia y acompaña y apoya a tu hijo. Déjalo experimentar y también respétalo.
  • En el caso de notar que hay algún problema, lo más conveniente es consultarlo con un especialista para evitar problemas.

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