Cuando no coge el pecho

¿Qué pasa si el bebé no se engancha al pecho?

Que no cunda el pánico, la mayoría de los bebés se enganchan, nacen preparados para ello. Sin embargo, en ocasiones, es difícil lograr que se enganche al pecho. Le hemos consultado a Miryam Triana responsable de la Consulta Médica de Lactancia Materna.

Los bebés nacen sabiendo perfectamente cómo engancharse al pecho, de hecho su propio instinto natural les permite reptar desde la barriga de la mamá hasta su propio pecho. Pero, ¿y si esto no ocurre? Miryam Triana, responsable de la Consulta Médica de Lactancia Materna del Hospital Vithas Nisa Pardo de Aravaca nos responde a las 4 dudas más habituales:

¿Qué pasa si el bebé no se engancha?

Que no cunda el pánico, la mayoría de los bebés se enganchan, nacen preparados para ello. En la situación ideal, después de un parto vaginal (y después de algunas cesáreas también comienzan a hacerlo, afortunadamente) colocan al recién nacido sobre la madre, en contacto piel con piel. Si no hacemos nada, ellos son capaces de reptar hasta alcanzar el pezón y engancharse. Las glándulas de Montgomery, localizadas alrededor del pezón, secretan una sustancia q lubrica la zona y además guía a los bebés hasta el pezón a través de su olor.

¿Qué bebés pueden tener dificultades para engancharse?

Algunos bebés, por su anatomía, pueden tener dificultades para engancharse o para mantener el enganche, por ejemplo, aquellos que tienen un frenillo muy corto, retrogmicrognatia (la mandíbula pequeña y poco prominente) o una infección. También aquellos bebés que están separados de su madre al inicio (ej bebés prematuros, o bebés que enferman y que por su gravedad no pueden comer por boca los primeros días. O aquellos casos en los que la madre sufre durante el parto y tiene que permanecer ingresada y no puede amamantar a su bebé.  Aunque la mayoría de estos bebés capaces de engancharse al pecho y mamar en cuanto son puestos en contacto con su madre, algunos pueden tener dificultades y necesitar más tiempo.

¿Y la confusión tetina - pezón?

Una de las recomedanciones que damos a las familias que desean dar lactancia materna es que eviten chupetes y tetinas durante los primeros días/semanas. Esto ayuda a que las tomas sean a demanda y frecuentes, y también evitamos que el bebé se confunda. La mayoría de ellos no tienen problema en distinguirlo (aunque la succión de un biberón o chupete es totalmente diferente a la del pezón), y en general siempre prefieren el pecho de su madre. Pero sí podemos encontrarnos algunos, sobre todo aquellos que tienen horarios rígidos, se saltan tomas de pecho y o/reciben lactancia mixta con gran cantidad de leche a través del biberón, que rechacen el pecho en algunas tomas o progresivamente prefieran el biberón.

¿Qué hacemos si no conseguimos que le bebé se enganche?

Es bueno buscar ayuda profesional: una asesora de lactancia, IBCLC (asesora de Lactancia internacional certificada), matrona, enfermero/a o pediatra que tenga conocimientos de lactancia nos puede ayudar.

Lo primero que debemos hacer es fomentar el contacto piel con piel. Ya hemos dicho que, tras el parto, el bebé es capaz de reptar, buscar y encontrar el pezón y engancharse; este enganche espontáneo lo hacen también bebés más mayores.

Conviene elegir un buen momento, adelantándonos a las señales de hambre. Podemos hacerlo entre tomas, o un rato antes de la toma, cuando no tengan mucho hambre. Todo el tiempo que podamos, es bueno estar en contacto con nuestro bebé; las posturas ventrales (la madre recostada y el bebé sobre ella, a lo largo de su cuerpo) también favorecerán el enganche.

Si estamos ante un caso de lactancia mixta y/o confusión tetina-pezón, podemos probar otros métodos de suplementación. Finger feeding (dedo-jeringa), vasito, cuchara… y tratar de evitar el chupete.

También es bueno masajear el pecho antes y sacarse unas gotas de leche para que el bebé ya tenga “parte del trabajo” hecho. Y si no hemos sabido o podido anticiparnos y ya está llorando de hambre, es probable que le cueste mucho engancharse; en estos casos podemos ofrecerle un poco de leche antes y luego, cuando esté más tranquilo, ponerlo al pecho.

Y sobre todo paciencia y constancia; conseguiremos que se enganche.

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