Mi recién nacido no engorda con el pecho

¿Para qué sirve sacar leche después de la toma?

Cuando el bebé no engorda con el pecho, lo primero que hay que hacer es sacarse leche después de la toma para aumentar la producción.

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Después de la toma el pecho estará bastante vacío, sobre todo si se ha comprimido para que la leche saliera con más facilidad. Pero siempre queda un poco de leche, que la madre podrá sacar a mano o con un sacaleches. No importa que solo sean cinco mililitros; cuando el bebé no engorda, es muy importante sacarse esos cinco mililitros, después de cada toma (al menos seis u ocho veces al día).

Es un error muy frecuente intentarlo una vez, estarse media hora para sacar muy poquito, desesperarse y no volverlo a intentar (“total, por diez mililitros...”). Es más eficaz sacarse muchas veces al día, solo cinco o diez minutos por pecho, que hacerlo pocas veces pero estar cada vez mucho rato (con lo que sólo consigue machacar el pecho). Las primeras veces sólo conseguirá unas gotas, pero si es persistente y se saca seis a ocho veces al día, verá como cada día sale un poquito más.

Es muy importante sacar esos pocos mililitros que quedan después de la toma, porque el pecho no sabe cuánto ha engordado tu hijo. Lo único que sabe es si se ha tomado toda la leche o no. ¿Para qué fabricar más leche, si han sobrado cinco mililitros? Al sacar esos mililitros, usted le está diciendo bien claro al pecho: “Fabrica más leche ahora mismo, porque se ha acabado toda”. Además, es leche del final, lleva mucha grasa y muchas calorías.

La leche que te saques, intenta dársela a tu hijo al momento, si está despierto, o guárdela en la nevera, si se ha dormido.

Cuando es poca cantidad, lo más práctico puede ser una jeringuilla; cuando sea más, puede usar un vasito o un biberón. Si alguien te ayuda en casa, después de cada toma, mientras tú te sacas leche, la otra persona le da al bebé la que había en la nevera. Y si se acaba de sacar y aún está despierto, désela ya; la leche engorda más en la tripita que en la nevera.

No intentes reunir la leche de todo el día para darle un biberón de 100 ml, eso interfiere más con la lactancia, porque se queda muy lleno, luego no mama... es mejor ir dándole cada vez los 5 o 15 o 30 ml que te consigas sacar.

La extracción intensiva

A veces también se llama “extracción poderosa”. Es un método para casos especiales o desesperados, cuando el bebé ha perdido mucho peso o cuando ya está tomando muchos suplementos de leche artificial y se quiere reducirlos, o para relactar a un bebé que tomaba biberón. Pero en los casos “normalitos” bastará con sacarse leche 6 a 8 veces, como decíamos antes.

En la extracción intensiva, empieza por sacarte leche, a mano o con sacaleches, durante cinco minutos de cada lado, cada hora (o tres cuartos) durante el día y al menos una a media noche. Sí, eso son unas 17 o 18 veces al día. Pero no te asustes, normalmente sólo es un día o dos a este ritmo.

Cuando consigas sacar 15-20 ml por sesión (entre los dos pechos), reduce a 10 minutos de cada lado cada dos horas.

Cuando alcances unos 40 ml por sesión, reduce a 10-15 minutos de cada pecho cada 3 horas (lo que vienen a ser las 6-8 sesiones diarias de mantenimiento).

Casi todas las madres consiguen sacarse leche más que suficiente al tercer día, o antes. Si no es así, si con tres días a este ritmo no sale suficiente leche, hay que sospechar seriamente una hipogalactia verdadera. Y si la leche sale, pero el bebé la rechaza y sigue sin engordar, puede ser que esté enfermo.

Etiquetas: alimentación del bebé, bebé, lactancia, recién nacido, sacaleches

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