Lactancia y apego

Si no se despega del pecho, es porque te echa de menos

Cuando un bebé pasa unas horas despegado de su madre, la reacción normal es engancharse luego a ella como una lapa al darle el pecho. El pequeño intenta compensar la angustia que sintió durante su ausencia.

Si no se despega del pecho, es porque te echa de menos

Algunos bebés, cuando la madre vuelve a casa y le da el pecho, no se separan de ella para hacerle ver que la han echado mucho de menos. No es que necesite amamantar todo el rato, solo quiere sentir que su madre está ahí.

Es como si el niño pensase: “¿Será que no me quiere, será por eso que me abandona por las mañanas? Voy a comprobarlo: le pediré brazos todo el rato, tomaré el pecho todo el tiempo y así sabré si me quiere o no”.

¿Qué hacer?

Es posible que en esta circunstancia algunas personas te digan que el niño te toma el pelo, que hay que dejarlo llorar, que haciéndole caso, se premia la conducta y se vuelve más exigente…

Y es cierto que, si no se le da importancia, al cabo de unos días, deja de exigir tanto. Pero no es porque esté más tranquilo o se sienta mejor, sino porque ya ha llegado a una conclusión: “Ahora estoy seguro, no me quiere, no hace falta seguir haciendo pruebas”.

Así que el objetivo es consolar al niño, conseguir que deje de protestar porque se siente bien, no que deje de protestar porque se dé cuenta de que hacerlo es inútil. Una buena opción es adelantarse a sus exigencias, es decir, cogerlo en brazos, colgártelo en una bandolera, hacerle caricias, cantarle canciones, etc.

Dr. Carlos González, pediatra experto en lactancia materna y alimentación del bebé.

 

Etiquetas: lactancia

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS