Entrevista

'Si sabes escuchar, aprendes de las madres'

Hablamos con el doctor José María Paricio sobre su libro 'Tú eres la mejor madre del mundo', una obra rigurosa, cálida y tranquilizadora, muy recomendable para papás primerizos y expertos.

'Si sabes escuchar, aprendes de las madres'

El doctor José María Paricio es un médico muy comprometido con la causa de los niños. Entre otras cosas, logró, con su equipo, la acreditación de Hospital Amigo de los Niños para el hospital público Marina Alta, dónde fue Jefe de Pediatría, y puso en marcha e-lactancia.org, una excelente página web sobre lactancia y medicamentos que consultan tanto madres como profesionales de la salud. Cuando tras 20 años de trabajo dejó Marina Alta por desavenencias con el equipo de gestión privada, una ola de apoyos recorrió la red. Ahora ha publicado un libro sobre los primeros tres años del bebé, Tú eres la mejor madre del mundo(Ediciones B).

El título del libro es toda una declaración de intenciones

Sí, porque aprendes que, por una parte, las madres son muy responsables y, por otra parte, tienen un sentimiento de culpa importante. Se echan la culpa incluso de una enfermedad del niño. Les dices: “Tiene un constipado” y te dicen: “Pues será que no lo tapé anoche”, y tú le respondes: “No, eso es un virus, se contagia entre niños”, y entonces contestan: “Es porque lo llevé al parque ayer”. Y yo creo que es debido a ese mito de la buena madre: la mujer quiere estar a la altura y al final se siente mala madre. Y yo digo: el mito de la buena madre no existe, tú eres la mejor madre del mundo y tu hijo te lo va a decir.

¿Cree que las madres se sienten inseguras?

Sí, porque ha desaparecido la familia extensa donde la mujer veía criar a otras mujeres. Hoy la familia es nuclear, formada por las mujeres con sus maridos y a veces solas, y sienten inseguridad, leen, buscan por internet y encuentran informaciones contradictorias.

Por eso recomienda ponerse en contacto con grupos de madres

Sí, sí. En el libro yo pongo: ve a sitios dónde haya niños, a grupos de apoyo, busca amigos que tengan niños, y así sabrás cómo son los niños.

Incluso aconseja que ginecólogos y pediatras pasen por estos grupos

Sí, yo he estado yendo. Si sabes escuchar, aprendes de las madres. Ellas están hablando de sus problemas, ves cómo una contesta a otra, y descubres que eso no te lo han explicado en ninguna parte. Sería interesantísimo que en la residencia de pediatría, obstetricia y medicina de familia se fuera a esos grupos, aunque sea solo a dos sesiones, porque aprendes cosas que no te van a enseñar en ninguna facultad.

¿Que aprendió usted de las madres?

Escuchándolas aprendes cómo solucionan problemas. Ellas adaptan tus recomendaciones a sus hijos porque los conocen mucho mejor que tú. Si una madre te dice: "Mi hijo no es así, a mi hijo le pasa algo”, míralo otra vez aunque no le veas nada, porque es mejor escucharlas bien y fiarse mucho de ellas.

Usted es padre de tres hijos, ¿criar a sus hijos fue muy diferente de cómo lo había imaginado?

Mi primer hijo lo tuve a los 23 años, durante la residencia. En esos años estaba trabajando mucho, haciendo muchas guardias y, en cierta manera, como muchos padres de mi generación, me perdí la crianza de los hijos. Era una época en la que los padres no estábamos muy presentes.

También tiene dos nietos

Tengo una nieta de dos años y otra de tres meses. Con los nietos vuelves a descubrir lo imaginativos, geniales y persistentes que son los niños, y es muy agradable. Yo sigo trabajando, no tengo mucho tiempo libre, pero siempre que puedo voy a verlas porque no viven en la misma ciudad.

Debe de ser un pediatra muy vocacional, ¿alguno de sus hijos es pediatra?

Me gustaron los niños de siempre, quizá porque tenía hermanos pequeños. Mis hijos no son médicos, seguramente vieron lo que se trabaja y se han ido a profesiones muy diferentes.

 

¿Qué consejo daría a unos padres primerizos?

Hoy día los padres están muy dirigidos, yo les diría que se escucharan a sí mismos y a sus hijos, que prestaran menos atención a los consejos de la gente. Hay personas que dicen: “No lo cojas, que se malacostumbrará”, pero, ¿y si a ti te apetece cogerlo? Y si no te apetece cogerlo, no lo cojas, porque otros dicen: “Cógelo todo el santo día, que si no, le hará mal”, y no, no es así. Hay que ver qué os apetece a cada uno y guiarse por el instinto, siempre teniendo en cuenta que el niño es una persona y se merece el máximo respeto y el máximo cariño.

Foto: B. Pajares

 

 

 

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