Podología infantil

5 claves para cuidar los pies de tu bebé

Descubre los mejores consejos podológicos para favorecer un buen desarrollo de los pies de tus hijos

Aunque los pies son una parte fundamental del cuerpo, a menudo son los grandes olvidados en lo que a atención se refiere. No se les suele tener tan en cuenta como se debería, por eso es necesario recordar que un buen cuidado de los pies puede prevenir no solo afecciones en los mismos, sino también en rodillas, caderas y espalda. 


El podólogo Ignacio Ruiz Saiz-Aja, coordinador de Atención Podólogica en los CMM madrileños, aconseja a los padres prestar especial atención a los pies de sus hijos para evitar problemas futuros: “Muchas de las alteraciones presentes en la edad adulta podrían haberse evitado con un tratamiento adecuado en la infancia”.  Por eso, desde los primeros días de vida de los bebés hay que poner especial empeño en atender esta pequeña, pero crucial, parte del cuerpo:

1. Cuidar su higiene específica

Los pies necesitan el mismo nivel de cuidados que cualquier otra parte del cuerpo. Hay que lavarlos diariamente con agua tibia y jabón neutro, para posteriormente secarlos minuciosamente, sobre todo teniendo especial cuidado entre los dedos. También es recomendable revisarlos de vez en cuando, sobre todo si van cubiertos por calcetines, para comprobar que no hay hilos o cabellos enredados que puedan producir el conocido como síndrome del torniquete. Esta circunstancia es poco frecuente, pero hay que tener en cuenta que un pelo enroscado en un dedo puede causar el estrangulamiento del miembro.

Respecto al corte de uñas, el podólogo recuerda que normalmente se aconseja cortar las uñas de los pies rectas, aunque hay excepciones. La mejor forma dependerá de la morfología del pie y de la propia uña. De hacerlo de la manera adecuada se evitará en gran medida que aparezcan las uñas encarnadas

 

 

2. Fomentar su movilidad

Es importante no utilizar ciertas ropas pesadas que restringen el movimiento, ya que durante esta etapa, el bebé comenzará a explorar su entorno, lo que le llevará a querer desplazarse. Para ello, primero tratará de voltearse, luego gateará y por último, dará sus primeros pasos. “Cuando el bebé empieza a tener movilidad propia es aconsejable ayudarles a evitar pequeños ‘vicios’, sobre todo posturales para favorecer un correcto desarrollo”, comenta el podólogo haciendo alusión a la “posición en W”, en la que las rodillas del niño quedan flexionadas de mala manera resintiendo la rotación de la cadera.

w sitting
La postura en W no favorece un buen desarrollo de las extremidades inferiores

3. Respetar sus tiempos

Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo y no todos pasarán por las tres fases mencionadas anteriormente, ya que hay bebés que no gatean. Pese a esto, el podólogo explica que lo conveniente es que sí lo hagan y que se les puede estimular para conseguirlo de forma natural y espontánea. “No se debe obligar a los niños a ponerse de pie ni a caminar”, expone en el mismo sentido, desaconsejando el uso de andadores o juguetes que influyan negativamente en su postura corporal. 

 

 

4. Olvidarse de los zapatos 

Asimismo, indica que no es necesario calzar al bebé con zapatos hasta que no comience a caminar y que, una vez ya lo haga, se le debe permitir andar descalzo por la casa o protegiendo sus pies solo con calcetines.  Esto permitirá que el pie crezca con normalidad, desarrolle su musculatura  y fuerza, así como la acción de agarre de los dedos. Fuera del hogar, lo aconsejable es utilizar calzado flexible y de materiales naturales. 

 

 

5. Prestar atención a las señales 

El crecimiento de los pies se ha de controlar periódicamente y es imprescindible prestar atención a cualquier dolor persistente tanto en pies, como rodillas o columna. “No es una señal fiable que un niño no se queje. Los huesos de los pies en crecimiento son tan flexibles que pueden torcerse o deformarse sin que lo note. Ante cualquier anomalía percibida hay consultar con un profesional”, indica Ruiz Saiz-Aja.

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